Muere un hombre por una picadura de garrapata. ¿Qué es la fiebre hemorrágica?

Sanidad tiene vigiladas a 200 personas en Madrid por riesgo de contagio.

El fallecimiento de un hombre de 62 años en Madrid debido a la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo y el contagio de una enfermera del Hospital Infanta Leonor ha hecho saltar todas las alarmas acerca de esta enfermedad hasta ahora desconocida por la mayoría de personas, que nos hace plantearnos muchas dudas.

Pero, ¿qué es exactamente una fiebre hemorrágica? Las FHV (fiebres hemorrágicas virales) son un grupo de enfermedades que están causadas por virus que pueden pertenecer a varias familias de virus: arenavirus, filovirus, bunyavirus, togavirus y flavivirus.

¿Qué enfermedades pueden causar? Algunos agentes de estas FHV causan desde enfermedades leves como una nefropatía epidémica hasta el Ébola, conocido por todos por ser potencialmente mortal.

¿Cuáles son los síntomas? De forma súbita, aparece fiebre, dolor muscular, mareo, rigidez de cuello, cefalea, irritación de ojos, náuseas, diarrea, cambios bruscos de humor, taquicardia, erupción por hemorragia cutánea en mucosas internas…

¿Es contagiosa? Por supuesto. Estos virus viven en algunos animales e insectos como mosquitos, garrapatas o roedores, a través de los cuales llegan a los humanos a través del contacto directo con ellos. Por ejemplo, cuando les pican un mosquito, una garrapata (como el caso español) o por contacto con excreciones de roedores.

¿Y entre personas se puede transmitir? También. Una persona contagiada puede transmitir este virus a otra por contacto directo o con sus fluidos biológicos, o indirectamente a través de objetos contaminados. Eso sí, no pasa con todos, sino con el Ébola (como en el caso de Teresa Romero), con el marburg (filovirus), el lassa (arenavirus) y el Crimea-Congo (el caso del señor de 62 años).

¿Es mortal? No necesariamente, aunque su tasa de mortalidad puede llegar al 40%. El problema es que no existe de momento una vacuna. En los pacientes que no se recuperan, la muerte suele venir en la segunda semana. Quienes la superan, notarán mejoría a partir del noveno día.

Aun así, las autoridades sanitarias han mandado un mensaje tranquilizador, ya que consideran que “no se puede sostener la idea de que las fiebres hemorrágicas son enfermedades altamente contagiosas entre humanos”.

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