Nuevas Familias. Manual de Uso.

Las reuniones familiares de Navidad siempre han sido complicadas, el 'roce' que no hay en otras épocas del año hace que salten chispas en ocasiones. Y, por si esto fuera poco, las nuevas familias del siglo XXI vienen a complicarlo todo aún más. El novio de tu hermano, la mujer de tu padre, los hijos de tu pareja, los abuelos hiperactivos, el ligue de tu hija adolescente... ¿Cómo llevarte bien con cada uno de ellos sin dejar de ser tú misma? Aquí tienes cinco estrategias para cada caso. Toda una caja de herramientas emocional que no te vendrá nada mal en estas fiestas.

En cualquier relación humana los conflictos son inevitables. Y en una familia más. A veces son meras rencillas que no pasan de ahí. El problema llega cuando los nervios se desbordan y se dicen cosas inapropiadas, se hacen acusaciones, se espetan reproches enquistados o se formulan amenazas. Llegados a ese punto, solucionarlo es complicado, requiere mucha empatía y flexibilidad (comprender que ceder no significa perder porque el poder y el cariño son estados incompatibles). Hoy en día, los nuevos modelos de familia (reconstituidas -generadas por la unión de otras que se han separado-, homosexuales, monoparentales...) y los problemas económicos (vuelta a casa de hijos ya emancipados, convivencia entre hermanos) aumentan si cabe la complejidad. ¿Cómo podemos generar una buena convivencia hoy? La psicóloga Lorena Ortiz, experta en mediación familiar, nos da cinco claves para cada situación.

LOS HIJOS DE MI PAREJA
¿Cómo tratarlos? Porque no somos sus madres, pero sí una figura no exenta de poder para ellos (nuestras opiniones y acciones les influyen, sobre todo cuando son pequeños). Sigue estas claves:
1. “No son tus hijos, las normas se las debe poner su padre o su madre. No tú”, explica la psicóloga Lorena Ortiz.
2. Si son niños, no establezcas con ellos una relación de igualdad . Son pequeños y se comportarán como tales. El adulto eres tú, así que no te dejes llevar por tus emociones y no interpretes como un agravio cualquier salida de tono que tengan.
3. “Crea una relación con ellos más cercana a la amistad que al paternalismo, haciendo que confíen en ti, dejándoles espacio para estar su progenitor sin ti... Esto facilitará la relación con los niños y con tu actual pareja”, sugiere la experta.
4. “Permanece al margen de los conflictos de la pareja rota. No intervengas en las de- cisiones sobre los menores ni emitas juicios al respecto”.
5. Juega con ellos si son niños e interésate por lo que les guste si se trata de adolescentes. Eso, en sí mismo, mejorará la relación”.

EL NOVIO DE MI HIJA ADOLESCENTE
Pocas veces nos gusta. Y es que es el ‘aviso’ de que se ha hecho mayor...
1. “Asúmelo porque es una forma de que tu hija entienda que aceptas sus decisiones”, explica la experta. Así sentirá que puede compartir contigo sus experiencias y no es una niña pequeña que debe ser protegida y por la que hay que pensar y decidir.
2. “Habla abiertamente de su relación y de las inquietudes que le vayan surgiendo sin presionarle”; hazle saber que puede pregun- tarte lo que quiera e indícale que también puede solicitar información profesional so- bre los temas que le inquieten.
3. “Ponle normas sobre el tiempo y elmodo en que pueden estar juntos en casa”. Sé firme en lo que no admitas. Debe respetarlo.
4. Habla con ella de anticoncepción.
5. “Cuéntale tus experiencias sobre los primeros novios, cómo te sentías, a quién acudías para informarte... Es el modo en que ella entenderá que todos hemos pasado por esas situaciones, aunque haya sido en otro modo según la época”, dice Ortiz.

LA MUJER DE MI PADRE
Suele generar más de un conflicto. Especialmente, cuando la diferencia de edad entre ambos es grande o cuando ella asume un rol materno que ¡nadie le ha otorgado!
1. No es tu madre, pero debes respetarla, porque es la persona que tu padre ha elegido. Es difícil pero repítelo como un mantra...
2. “El padre debe hablar tanto con su hija como con la pareja, explicándoles que ni su pareja será su madre ni ella su hija”, dice Ortiz. Se pueden generar formas de relacionarse diferentes a las establecidas, sin etiquetas, partiendo de nuestros valores como persona y no como ‘la hija de’, ‘la mujer de’.
3. Si se comparte casa,“deben establecerse normas de convivencia en las que todos estén de acuerdo”. Si hay menores, ha de dejarse bien claro la responsabilidad (quiénes son pequeños y quiénes adultos).
4. Como hijas, realizar actividades con nuestra madre que afiancen la relación entre ambas, que promuevan la confianza y el entendimiento, facilitará la situación.
5. “La pareja del padre sólo debe ser una figura de apoyo al menor, ha de comprender que le corresponde a él y a su expareja (la madre) ponerle normas y establecer obligaciones”, explica la experta.

EL NOVIO DE MI HERMANO
La orientación sexual de cada persona ha de respetarse siempre. ¿Cómo podemos facilitar que sea así en nuestra familia?
1. “Debes respetar la orientación sexual de tu hermano, sin juzgarle”. Si tu opinión puede perjudicarle de alguna forma, guárdatela. No se trata de tu vida.
2. Si su pareja no te agrada, recuerda: no tiene por qué ser tu amigo, sólo respétalo.
3. Sé valiente: “pregúntale a tu hermano cómo querría que te comportases con ellos”.
4. “Podéis tratar de hacer juntos alguna cosa para tu hermano: prepararle una fiesta sorpresa de cumpleaños, programar un viaje... Cualquier cuestión que implique que la pareja de tu hermano y tú cooperéis para conseguir su felicidad, que es lo que ambos queréis”, explica Ortiz. Os conoceréis más, comenzaréis a aceptaros.
5. “Intenta conocerlo mejor, ponte en su lugar. Eso hará que le entiendas y podáis tener una relación más fluida”.

CUÑADOS Y CUÑADAS...
Todo un clásico de relaciones mal avenidas. Precisa una pizca de perspicacia para ‘salir indemne’.
1. Respétalos. No tienen que ser tus amigos, sólo has de ser cordial.
2. “Ambos queréis el bienestar de tu hermana o hermano, si os aliáis se sentirán mejor”. Busca algo que os acerque (ocio, gustos).
3. Busca una conciliación mínima para solucionar un tema que, con certeza, va a provocar un conflicto. Dirígete a ellos como te gustaría que lo hicieran contigo.
4. ¿Crees que es por celos (personas acaparadoras que no permiten que sus parejas mantengan relaciones estrechas con otros)? Apártate en lo posible para no agravar las cosas. Reconvierte tu relación con tus hermanos, es la única forma de no perderlos mientras tengan esa pareja.
5. “Haced cosas los tres juntos y, si tienes pareja, los cuatro”. Es una estupenda mane- ra de estrechar lazos, de conocerse.

HERMANASTROS
Los hijos de la pareja de tus padres no son tus hermanos. ¿Podríais llevaros como tales?
1. Si tenéis cierta edad, es más fácil crear una relación de igual a igual. Partid de ahí.
2. Si son menores, “la relación entre hermanastros depende de los regímenes de visitas que tengan con sus padres. Hay que establecer normas de convivencia para todas las circunstancias: si conviven a diario, sólo en fines de semana o en vacaciones...”.
3. “Cada niño o adolescente tiene derecho a su intimidad, a estar solo con su padre, por ejemplo, y a que no se le obligue a hacer actividades que no se adecuen a su edad o gustos, siempre dentro de unas normas lógicas”, puntualiza la experta.
4. “Hay que tener claro quién es el progenitor: es quien debe hacerle cumplir las normas. El resto de quienes conviven en casa deben respetar sus decisiones”.
5. Realizar actividades todos juntos ayudará a promover la unión entre hermanastros.

MI EX (PADRE DE MIS HIJOS)
Es una de las relaciones más complicadas y de las que más flexibilidad y empatía requieren por el bien de los hijos.
1. Vuestra separación no debe influir en los menores. Piensa que les repercute de distintas formas: día a día, en el colegio, en su salud mental y física... “No deben ser los intermediarios, sino vosotros, quienes toméis las decisiones sobre ellos”, dice Ortiz.
2. Ya no es tu pareja, pero estáis obligados a entenderos por su bienestar. Esa es la base.
3. Si no os ponéis de acuerdo, buscad ayuda profesional. En Servicios Sociales pueden informaros sobre mediación familiar, puntos de encuentro...”. Acudid si es necesario.
4. Si vuestra relación es correcta, estableced puntos de acuerdo sobre la educación: normas de estudio, horarios de salida con amigos, premios y castigos... “Se trata de que ambos, pese a que cada uno en su casa tenga sus normas, mantengáis los mismos castigos, horarios, premios para ellos... Para los adolescentes es primordial, porque si no conseguirán encontrar los puntos de desacuerdo y hacer lo que ellos quieran; algo que puede distanciaros a vosotras más aún”.
5. Los cambios en el régimen de visitas deben supeditarse a las necesidades del menor, tratando de que ambos compartáis con ellos sus actividades; es decir, su vida.

EL 'AMIGO' DE MI MADRE
A veces relaciones que admitimos con nuestro padre no las aceptamos con ella...
1. “Le debes respeto, como persona que ha elegido tu madre”; muéstralo.
2. No te tiene por qué gustar,ni has de mantener una buena relación con él, simplemente sé educada y cordial.
3. “Deja que tu madre haga lo que desea, sin juzgarla”. ¡No es menor de edad!
4. “No lo airees si ella no quiere que se haga público”. Aprende a corresponder su confianza.
5. Si la hace feliz, seguro que a ella le gustará que os llevéis bien. Inténtalo.

MI HERMANA 'SINGLE'.
¿Soltera por decisión propia o por circunstancias vitales? Todo depende.
1. Si es su decisión, respétala.
2. Si no es así, pregúntale qué quiere: puedes presentarle a amigos, favorecer que salga.
3. Apóyala si para ella es difícil.
4. “Si es madre, cuida de tus sobrinos algunos días para que ella tenga ocio de forma independiente”, dice Ortiz.
5. No abuséis de su estado: por estar soltera no tiene la vida más fácil. Sobre ella no debe recaer la exclusiva de echar una mano a los padres mayores. Es una labor de equipo.

¡MI HIJO VUELVE A CASA!
Con la crisis, muchos treintañeros (y de más edad) han regresado a ella.
1. “Déjale claro que debe adaptarse a las normas domésticas, aunque sea adulto”.
2. Pídele que coopere en las tareas de casa.
3. Aprovechad para hacer cosas juntos.
4. “Cualquier cosa que moleste se debe hablar para llegar a acuerdos”.
5. “Que él o ella vuelvan a casa no significa que tú cambies tus rutinas de ocio. Intégrales, pero no renuncies a ellas”, agrega Ortiz.

COMUNA DE HERMANOS
Otro ‘producto de la crisis’: vivir juntos para ahorrar gastos. Puede ser en la casa de uno o bien alquilar una vivienda entre todos (esto lima diferencias; es más sencillo establecer normas igualitarias).
1. Las normas de casa son para todos y han de respetarse.
2. ¿Tareas domésticas? Poneos de acuerdo para que cada uno haga lo que se le da mejor.
3. Si compartís ocio u otras actividades, seguro que la relación mejora.
4. ¿Discusiones constantes? “Hay que llegar a acuerdos que relajen el conflicto. Si la convivencia se basa en ellas, lanza un ultimátum sin dudarlo: o se acaban o es el fin de la convivencia. Discutir sin cesar acaba con el bienestar común y personal”.
5. El dinero, otro factor peligroso. Estableced los gastos de forma equitativa.

BUENOS CONSEJOS:
-Stop a los dramas. A veces damos más importancia a las cosas de la que realmente tienen. Las ofensas lo son porque las vemos como tales. Percíbelas como diferencias, puntos de vista de los que puedes aprender.

-A la hora de hacer una crítica, céntrate en la conducta que no te ha gustado y no ‘globalices’. Si dices: ‘Eres una egoísta’, atacas a la totalidad de la persona. Si, en lugar de eso, dices: ‘Me ha molestado que decidieras la hora de la cena porque a ti te iba bien’, sólo señalas un hecho que puede ser modificado y generando un diálogo de encuentro.

-Perros y gatos. Ellos también son familia y sus necesidades no deben pasarse por alto. También sufren la desestructuración familiar, las ausencias..., y con demasiada frecuencia son relegados. Si con tu pareja tenías un animal y la relación ha fracasado, llegad a un acuerdo sobre quién se lo queda, compartid los gastos que supone su manutención y salud, ayudaos en vacaciones, viajes y demás. Es la forma más correcta de conseguir que vuestra separación no suponga una merma en su calidad de vida.


-Escucha con atención, sin juzgar y poniéndote en su piel. A veces basta este simple gesto para que ese 'ogro familiar' se convierta tal vez no en un amigo, pero sí en alguien cercano.


-Abuelos niñera. Hay que tener cuidado con abusar y con confundir los roles. Porque nosotros, como hijos de ellos y padres de los niños, podemos olvidarnos de que tienen derecho a hacer su vida sin estar pendientes de solucionar nuestras necesidades (no debemos consentir que les otorguen prioridad de forma continuada, por ejemplo). Y ellos, como padres nuestros y responsables de los nietos, pueden confundirse de papel y, en un exceso de sobreprotección, comportarse como sus padres (saltarse nuestra reglas de educación).

-Pon 'cara de florero'. Tienes derecho a decir no. En la misma medida en que tu padre, madre, hermanos... lo tienen a mantener una relación con quienes decidan, tú puedes también marcar cierta distancia si no son de tu agrado. No estás obligada a ‘compartirla’. Sólo sé cordial y, en los momen- tos tensos: cara de florero (no te involucres).

-Un libro: Soluciones claras a los conflictos familiares más comunes. Eso encontrarás en este libro del psicólogo Raimón Gaja y la experta en salud Mª José Mateo. Con ejemplos y tareas concretos para que des con tus propias estrategias. Debolsillo, 7,95 €.

Por: Carmen Sabalete.

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