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Peor Salud por la Crisis (en Especial las Mujeres)

La mala situación económica y laboral que vivimos favorece la obesidad, el insomnio, la depresión, los nervios, los mareos y la falta de deseo sexual. Estar en el paro, el temor constante al despido, la falta de recursos y la dificultad para llegar a fin de mes, son circunstancias que provocan en nosotros reacciones físicas psicosomáticas (mareos, hormigueos, falta de aire…) pero también malos hábitos de alimentación y trastornos de salud mental.
Curiosamente estos últimos, afectan especialmente a las mujeres, pero no a las paradas sino a las que tienen un puesto de trabajo fijo. El estrés laboral está resultando ser tan traumático como el despido o el paro de larga duración. Según los expertos está surgiendo una nueva "psicopatología" centrada en las distintas formas de estrés en el trabajo. Al contrario que en los hombres, las mujeres con trabajo tienen más riesgo de padecer una mala salud mental que las que están en el paro. Al parecer, se relaciona con el sobreesfuerzo laboral continuado que afecta a las condiciones psíquicas y provoca un fracaso del equilibrio psíquico.
En el plano físico, un reciente estudio de la Universidad de Duke, en EE.UU., asocia estar en paro con un mayor riesgo de ataque al corazón. Y es que la ansiedad y la depresión (trastornos que ganan a todos los demás) pueden provocar cambios en el sistema nervioso y hormonal que pueden acabar afectando al sistema cardiovascular e inmunológico. Según los expertos si el estrés se vuelve crónico hay mayor riesgo de infecciones, diabetes, hipertensión e infartos.
Tampoco ayuda mucho una peor alimentación derivada de la falta de recursos. Hay menos dinero para una alimentación adecuada y recurrimos en exceso a la comida más barata pero de peor calidad y menos nutritiva. Si a esto unimos la ansiedad y la tristeza (que suelen incitar a comer más) el resultado es: el aumento de la obesidad.
El Informe Generación XXL,arroja la conclusión de que a los consumidores les resulta caro llevar una alimentación sana y nutritiva. El 17% de los encuestados admitió que el dinero es la causa de que no se alimenten bien.
Por otro lado y, según el Estudio Europeo sobre Satisfacción Sexual 2012, los efectos de la crisis se dejan también notar en la vida sexual de los españoles. No tener ingresos, estar en paro o vivir angustiado por miedo al despido, repercute en el estado de ánimo y, por tanto, en el deseo. El resultado es que disminuyen la frecuencia y la calidad de las relaciones sexuales.
En definitiva, nosotras tenemos una percepción "más negativa" de nuestra salud, presentamos más síntomas y buscamos ayuda profesional con mayor frecuencia. ¿Estás de acuerdo con estos datos?, ¿ha cambado tu forma de percibir tu salud con la crisis?

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