¿Se debería prohibir el burka?

El parlamento holandés acaba de prohibir el velo integral (burka y niqab) en lugares públicos y Alemania ha anunciado que limitará su uso. Preguntamos a dos expertos si es una medida adecuada.

Identificar los rostros

Holanda es el último país europeo en regular el uso del burka en lugares públicos como escuelas, universidades, oficinas públicas o aeropuertos. Antes se limitó en Francia, Bélgica, Italia, Bulgaria y Letonia. La seguridad nacional es la principal razón por la que estos países han decidido prohibir las prendas que tapan la cara por la calle (que asimismo puede ser un pasamontañas o un casco de moto). En algunos casos también se esgrimen razones de ‘neutralidad religiosa’. Las mujeres que lo incumplan o los hombres que obliguen a sus esposas a llevar el velo integral se exponen a penas de multa.

“Prohibiendo que salgan a la calle se penaliza su vulnerabilidad”

Silvina Álvarez
Doctora en Derecho. Profesora de Filosofía de Derecho. Universidad Autónoma de Madrid.

“Es importante pensar cuál es el punto de partida de esta polémica. ¿Por qué preocupa la presencia en las ciudades de mujeres con velo integral, que cubren completamente su rostro? Probablemente la inquietud tenga que ver con la falta de libertad que su situación pone de manifiesto. Su vestimenta expresa opresión. Si se les prohíbe salir a la calle, sin más, se penaliza su situación de vulnerabilidad, propiciando su reclusión en el ámbito doméstico. Si bien la prohibición de moverse por el espacio público resulta excesiva, sí parece legítima la necesidad de identificación o comunicación cara a cara en determinadas circunstancias. Así, la intervención podría estar justificada cuando haya razones basadas en la necesidad de comunicación con autoridades públicas, escolares, sanitarias. Creo que hay que buscar vías para salvaguardar las relaciones en el espacio público al tiempo que se ensayan maneras de proporcionar información, educación, medios, servicios, para afrontar la opresión”.


“El tema se está magnificando y puede dañar a la convivencia”

Riay Tatary
Presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE).

“El burka es una tradición cultural, no un mandamiento religioso. Prohibirlo en lugares públicos no me parece ni bien ni mal porque es un asunto cultural. En Afganistán tiene un papel importante, pero en España hay casos muy limitados. Por ejemplo, cuando viene una abuela marroquí a ver a sus nietos es una tradición extendida entre las señoras mayores taparse con el velo y solo dejar al descubierto los ojos, pero esta mujer no sale a ningún lugar público. En España no creo que haya necesidad de regular nada porque hay un acuerdo desde hace 25 años de enseñar el óvalo de la cara en los pasaportes o en los documentos de identidad. Que ahora Angela Merkel anuncie que va a regular su uso en Alemania se debe a que está en campaña electoral y quiere captar votantes más extremistas. No me gusta, pero esa es la realidad. Creo que todo el tema se está magnificando mucho y puede hacer daño a la convivencia. Hay que dejarlo pasar. Construir la convivencia es tarea de todos”.

 

Todo no es velo integral

Las mujeres musulmanas cubren su cuerpo y su cara con diferentes prendas, solo dos se consideran velo integral: el burka, (túnica azulada, originaria de Afganistán, que además de tapar todo el cuerpo, cubre la cara con una rejilla) y el niqab (velo que cubre la cara salvo los ojos, común en los países del Golfo Pérsico).

Más populares son los velos islámicos que dejan la cara al descubierto como el chador (túnica que cubre cabeza y cuerpo) o el amitra y el hiyab (uno o dos pañuelos que cubren cabeza y cuello). La shayla es el velo más simple, es un pañuelo rectangular que cubre la cabeza y se engancha a la altura de los hombros.

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