Un estudio revela que un cambio en el manillar del carro de la compra puede hacer que compres más

Los clientes de los supermercados gastarían más o menos dinero según el tipo de carro de la compra que utilicen. Según un reciente estudio, los clientes gastarían un 25% menos al comprar con un carro tradicional con asas horizontales.

Buenos olores, colocación estratégica de las estanterías… Desde la entrada hasta la salida, las grandes superficies de alimentación utilizan toda una batería de técnicas y métodos especialmente destinados a incentivar las compras.

En el caso de los carros de la compra y las cestas, por ejemplo, han sido cuidadosamente pensados. De hecho, es común que el carro a menudo esté diseñado para ser muy sólido, evitando aquellas opciones que estén torcidas o ruedan mal, lo que puede resultar bastante irritante para el consumidor (en efecto, un cliente malhumorado terminará de comprar antes o simplemente comprará menos).

Ahora, un reciente estudio llevado a cabo por Bayes Business School examinó cómo el uso de un carrito de compras estándar, con un mango horizontal (como el que probablemente encontraremos en la mayoría de los supermercados), activaría el músculo tríceps en el brazo. 

Por el contrario, un carrito de la compra de nuevo diseño, con asas paralelas, como las que podríamos encontrar en una carretilla, activaría el músculo bíceps.

La investigación psicológica ha demostrado que una activación del tríceps se encontraría asociada con el rechazo de elementos y cosas que no nos gustan, como cuando empujamos o alejamos algo de nosotros.

Al contrario, la activación del bíceps sí estaría asociada con aquellas cosas que nos gusta hacer, como cuando tiramos de algo hacia nosotros.

Compras en supermercados y carro
Foto: Istock

Al probar el carro de la compra de nuevo diseño con los consumidores en un supermercado, los investigadores del estudio descubrieron que quienes usaban los carros con manillares paralelos compraban más productos y gastaban hasta un 25% más que los que utilizaban el carro de la compra estándar (o tradicional).

Los científicos calificaron los resultados del estudio como “impactantes”, ya que descubrieron que, un pequeño cambio en la posición de los manillares del carro, podría en realidad tener un impacto tan grande en el gasto del consumidor. Como señalaron en el estudio, “los manillares literalmente nos hacen relajar nuestros músculos de compras”. 

Los fabricantes están sorprendidos

Los resultados, como es lógico imaginar, indican que es bastante probable que las distintas cadenas de supermercados consigan aumentar sus ventas al ofrecer a los clientes los nuevos carros de la compra.

No obstante, por el momento los principales fabricantes de carros de la compra de supermercado aún no han considerado usar manillares paralelos en sus carritos. Aunque sí se mostraron sorprendidos de que su posición pudiera afectar las ventas.

Este estudio también podría ser útil para los consumidores

Los investigadores llegaron a la conclusión de que los resultados del estudio también podrían llegar a ser útiles para los consumidores, especialmente en períodos previos a grandes eventos donde se incrementan las compras, como podría ser Black Friday, las rebajas, o las Navidades.

Y es que, como señalaron los autores del estudio en una entrevista, “si quieren minimizar sus viajes y comprar todos sus regalos a la vez, pueden ejercitar sus biceps para poner cosas en su cesta”. Sin embargo, si desean limitar su gasto al mínimo, los carros de la compra clásicos o tradicionales podrían actuar como un inesperado freno para evitar compras innecesarias.

¿Qué otras estrategias utilizan las cadenas de supermercados para aumentar las ventas?

Colocar productos alimenticios y objetos llamativos en el lineal de cajas suele ser una de las técnicas más comunes. Y es que suele ser aquí donde la gente espera, especialmente con sus hijos, por lo que es común incluir y presentar productos en los que no necesariamente habían pensado en un primer momento. 

Por otro lado, dentro de cada pasillo o departamento, el almacenamiento de los productos también se diseña para incentivar las compras. Por ejemplo, se ha comprobado que aquello que se pone en medio se tiende a comprar más. Y, por lo general, lo más caro suele situarse en las partes superiores. Es más, a la altura de los ojos suele situarse la marca más vendida. Y, justo debajo, los precios más económicos.

Christian Pérez

Christian Pérez

Creador de contenidos especializado en nutrición, lifestyle y salud. Y lo más importante: Papá de 2 niñas.

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