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El pescado gourmet más venenoso que el cianuro, ¿lo conoces?

El fugu o pez globo es el pescado más tóxico del mundo y, al mismo tiempo, un capricho gourmet por el que muchos pagan cifras astronómicas. Como si de una ruleta rusa se tratase, quien se aventura a probar este pescado está tomando el segundo animal vertebrado más venenoso del planeta (solo detrás de la rana dorada venenosa). Y, además de ser el pez más tóxico que existe, también es, de lejos, el más caro.

Con el pez globo, tradición y morbo se dan la mano. Es tan letal que se ha convertido en un placer gourmet que muy pocos chefs japoneses pueden (y saben) cocinar y muy pocos comensales ‘disfrutan’. En Japón el sashimi de fugu es un plato fetiche que se prepara en ocasiones muy especiales y para personas muy importantes. Pero es que también es una atracción exótica para los turistas, especialmente los estadounidenses, que están dispuestos a invertir una fortuna para vivir esa experiencia en la que miran a la muerte a la cara.

¿Por qué el pez globo es tan tóxico?

Bajo el nombre de pez globo se engloban diferentes especies de la familia Tetraodontidae, de las cuales algunas son extremadamente venenosas. Este pez se caracteriza por la forma redonda que adopta cuando escapa de sus depredadores, de ahí su nombre.

La cuestión es que contiene altas dosis de tetradotoxina, un tóxico que forma parte de los venenos más letales que se conocen. Para que nos hagamos una idea, tiene una toxicidad mayor que la del cianuro o la estricnina, un famoso raticida.

Cuando se ingiere ocasiona una parálisis muscular que se va extendiendo por el cuerpo y hace que el intoxicado termine muriendo por asfixia. En ningún momento afecta a nivel neuronal, por lo que la persona que ingiere el veneno es plenamente consciente de que está muriendo. Y lo peor: no existe antídoto para tratar esta intoxicación. La muerte es segura.

Repasamos algunas curiosidades sobre este pescado, que es más venenoso que el cianuro y que mucha gente está deseando probar. ¿Placer gourmet o peligro innecesario? ¿Merecerá la pena arriesgar la vida por disfrutar, al menos una vez en la vida, de la experiencia?