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Cómo hacer agua de cebada fácilmente

El agua de cebada es una bebida muy fácil de elaborar, la cual aporta energía al organismo y puede protegernos de muchas enfermedades. Te descubrimos cómo puedes hacerla en casa.

El agua de cebada consiste en una bebida que se elabora a partir del agua cocida con cebada, un grano de cereal integral que proporciona fibra, vitaminas y minerales, y que muchas personas utilizan para la elaboración de pan, guisos, bebidas y otras preparaciones deliciosas.
Se ha demostrado que seguir una dieta rica en cereales integrales es de muchísima ayuda a la hora de disminuir el riesgo de diabetes, sobrepeso, enfermedades cardíacas, ciertos tipos de cáncer y otros problemas de salud crónicos.
Cuando se elabora agua de cebada, en ocasiones es posible que los granos sean filtrados. Y, además, en ocasiones puede añadirse un edulcorante o jugo de frutas con la finalidad de convertirla en una bebida similar a la limonada.
Por este motivo, es común que, a menudo, esta bebida sea aromatizada con jugo de limón o con cáscara de limón.
No obstante, no filtrada, presenta un elevado contenido en calorías, pero por lo general es baja en grasas. Se estima que una taza de agua de cebada puede proporcionar 179 calorías (evidentemente, sin edulcorantes o azúcares añadidos). Sin embargo, cuando la bebida se cuela o cuando la hierba de cebada es hervida para la elaboración de té proporciona muchas menos calorías, al igual que menos fibra.

Receta de agua de cebada: cómo hacerla en casa

Foto: Istock

Receta de agua de cebadaFoto: Istock

Ingredientes:
  • ¼ taza de cebada perlada o cebada descascarada
  • 5 tazas de agua
  • 3 cucharaditas de jugo de limón
  • 3 cucharadas de panela (opcional)
  • Sal yodada (opcional)
Elaboración:
En primer lugar, comenzamos enjuagando los granos de cebada en un colador, un par de veces, hasta que el agua salga perfectamente limpia. A continuación, pon los granos de cebada en un cuenco grande, vierte agua hasta cubrirlos por completo, y deja en remojo durante 5 horas (o durante toda la noche).
Al día siguiente, añadimos los granos a una olla de acero y vertemos las 5 tazas de agua. Comenzamos a cocinar. Dado que los granos de cebada aumentan bastante de volumen es posible que sea necesario añadir más agua durante la cocción. No obstante, si prefieres un agua de cebada mucho más concentrada, puedes optar únicamente por añadir 4 tazas.
Cocinamos durante 20 minutos, hasta que la cebada se haya ablandado. Retiramos del fuego y dejamos que se enfríe. Si lo deseas, puedes filtrar la bebida y consumir la cebada en el desayuno y / o en la merienda, añadiendo leche o un poco de yogur, de la misma manera que lo harías con la avena.
Finalmente, cuela la bebida y vierte el agua de cebada en el interior de una botella de vidrio limpia. En caso de haber colado la bebida, puedes reservar los granos de cebada para su uso posterior en cualquier otra receta o comida en la nevera.
Exprime el limón para obtener su jugo y viértelo en el interior de la botella, en función de tus preferencias de sabor. Para terminar, añade la panela o cualquier edulcorante (si lo deseas). Si es así, revuelve bien para combinar y conserva en la nevera.
En realidad, es tan sencillo como elaborarla. Solo debes verter en vasos y disfrutarla, pudiendo tomarla tibia y fría en función de nuestras propias preferencias personales. También, si lo deseas, puedes adornar con algunas hojas de menta y unas rodajas de limón recién cortadas.
Si deseas aromatizarla, también es posible añadir un poco de cardamomo molido, comino, canela o cualquier otra de tus especias favoritas. Incluso es perfectamente delicioso añadir un poco de jugo de naranja o jugo de jengibre.
Como te hemos explicado anteriormente, hay quien prefiere tomarse el agua de cebada incluyendo los granos del cereal en el vaso o taza, y quien directamente opta por colarla o filtrarla.
En caso de desechar los granos de cebada cocida, lo cierto es que es una excelente idea reservarlos para cualquier otra receta o elaboración. Por ejemplo, podemos usarlos para comerlos con leche como hacemos con la avena y el porridge, o incluso añadirlos a algún bizcocho o pastel.
Todo dependerá, claro está, de si te gusta o no la consistencia, dado que después de la cocción, lo más habitual es que los granos se vuelvan demasiado blandos. Pero lo cierto es que a mi me encantan.
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