Revista Mía
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Cómo preparar café frappé en casa

Esta es la curiosa historia de esta popular bebida y más distintas alternativas que existen para encontrar tu versión favorita.

Una de las bebidas más refrescantes y apetecibles del verano es el café Frappé, ese híbrido entre el café con hielo, el granizado de café y el batido que es popular en todo Occidente, desde Estados Unidos a Europa, sobre todo gracias a algunas cadenas de cafeterías presentes a ambos lados del charco.
Poca gente sabe que este es un tipo de café cuyo origen está en Grecia. Su nombre comercial engaña, ya que nos lleva a Francia al bautizarse con un término cuya traducción más acertada sería la de café agitado, pero fue a finales de los 50, en la Feria Internacional de Comercio de 1957 en Tesalónica, cuando se inventó el frappé.
En concreto, según la versión más extendida y aceptada, tal y como explican desde Cafés Cornellà, fue Dimitris Vakondios quien lo inventó. Sin querer, como tantas otras recetas. Comercial de Nestlé, intentó en el descanso hacerse un café pero no encontró agua caliente así que mezcló el café en una coctelera con agua fría. Así, se convirtió en bebida nacional hasta que se empezó a comercializar a gran escala en 1979.
El frappé griego, eso sí, no se parece tanto a lo que tú tienes en la cabeza como frappé. En el país heleno, explican desde Cafés Cornellà, se sirve con tres grados de dulzura distintos y puedes optar por leche clásica o evaporada:
  • Glykós: dos cucharaditas de café y cuatro cucharaditas de azúcar.
  • Métrios: dos cucharaditas de café y dos cucharaditas de azúcar.
  • Skétos: dos cucharaditas de café y sin azúcar.
Dicho esto, este café helado se puede simplificar al máximo y, a partir de esa base, añadirle todo tipo de toppings e ingredientes que le aporten sabores, aromas y también dulzor.

Paso a paso

La base incluye tres ingredientes: café, leche fría y hielo picado. No hace falta más. Si acaso un poco de azúcar para endulzarlo. Con estos componentes tienes un café frappé básico. Solo tienes que hacer el café y dejar que se enfríe. Si tienes picadora de hielo, pícalo antes y reserva, o bien introduce en tu licuadora o robot de cocina todos los ingredientes y mezcla. Tan sencillo como esto.
Ahora bien, puedes optar por complicar y personalizar más tu frappé. Por ejemplo, tienes la opción de añadir helado de vainilla en la mezcla para espesarlo más y que se parezca al batido. Aquí tienes el ejemplo. Este tipo de frappé es el que suele servirse con nata montada e incluso con sirope de chocolate en el vaso. También es habitual el cacao en polvo, tanto para decorar como para darle otro matiz a la mezcla.
Otros toppings que aportan matices muy ricos al café frappé son la canela y el caramelo, pero tened en cuenta que este último aporta también mucho más azúcar. Todo es cuestión del grado de dulzor que os guste más y de cómo de light queráis preparar vuestro frappé casero.
También es personalizable, como en el caso del frappé griego con el azúcar, el equilibrio entre líquido y hielo. Hay quien prefiere una textura más cercana al granizado de café, de ahí que use más cantidad de hielo picado, y quien mantiene la esencia de un café con hielo en esta bebida.
Nuestra recomendación es que partáis de los tres ingredientes básicos citados —leche fría, café frío y hielo picado— y vayáis explorando con cantidades y mezclas hasta dar con vuestra favorita. ¡Tenéis todo el verano para encontrar el frappé perfecto!
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