Revista Mía

Consejos para elegir el vino perfecto para tu menú de Navidad

Te explicamos todos los trucos para escoger el vino ideal para tu menú de Navidad... ¡Escogerás el vino ideal!

Estos días de diciembre se acumulan las tareas, pero sarna con gusto no pica cuando se trata de hacer de paje real, de cocinero o de sumiller para toda la familia en fechas tan señaladas como estas. Si te ha tocado esta ultima labor, es esencial tener en cuenta una serie de consejos elementales para encontrar el maridaje perfecto para el menú de Navidad que haya diseñado el chef familiar.
Una vez tengas todos los detalles del mismo, es hora de ponerse manos a la obra para elegir aquellos vinos que mejor combinan con cada uno de los platos del menú. No es tarea sencilla, ya que “El maridaje de vinos y diferentes platos es un arte, que combina y selecciona ambos elementos para que la experiencia sea única”, explica Emilio Sojo, enólogo, pero por eso mismo es un reto apasionante.
Aunque no existe una regla matemática en el maridaje, la primera piedra es inmutable, tal y como destaca el enólogo: “El sabor del vino no debe ocultar ni sobrepasar el sabor de la comida; la elección del vino debe complementarlo e incluso intensificarlo”. Para conseguirlo, añade, “buscaremos que el vino y el plato aporten pesos similares a la unión”.
Si bien en el caso de la comida son factores como el contenido en grasas de los ingredientes y elaboraciones del plato, sus matices aromáticos y la intensidad de los mismos, además de los sabores y la capacidad para digerir la receta elegida, en el caso de los vinos ocurre algo similar: “El peso del vino nos lo marcará la intensidad de su aroma y su sabor y, principalmente, el cuerpo que presente el vino, que está muy relacionado con su contenido”, indica Sojo, que también destaca detalles como el tiempo de maduración, las variedades de uvas elegidas para la elaboración del vino y la concentración de taninos, entre otros. En definitiva, concluye el especialista de la excelente bodega española, “un vino tinto reserva es más intenso y con más cuerpo que un tinto joven y este otro, por su parte, más que un blanco fresco y frutal”.
Teniendo claro el concepto elemental de base explicado, es más sencillo afrontar con éxito el papel de sumiller familiar para estas fiestas navideñas porque el concepto de peso de los alimentos se puede y se debe aplicar a todo maridaje. “Para platos de comida pesados, necesitaremos vinos con cuerpo; para platos más ligeros, buscaremos vinos también ligeros y más fáciles de beber”, explica el enólogo Emilio Sojo.
En general, los vinos blancos son más suaves que los tintos, de manera que su sabor no es tan fuerte como estos últimos, ya que contienen mayor acidez y, por ende, resultan más frescos. Esto implica que funcionen de maravilla con alimentos más ligeros, suaves pero no por eso menos sabrosos”, dice el enólogo, que pone como ejemplo carnes blancas como el pollo y el marisco.
En el caso de los vinos tintos, los Crianza y Reserva son un acompañamiento ideal para los platos de carne más intensos; esto es, aquellos cuyo ingrediente principal es la carne roja o la caza. Esto es así, según el experto porque “Los platos de carne suelen contar con sabores potentes y contundentes, que precisan un contrapunto gustativo adecuado”.
A continuación te explicamos cómo sería un maridaje navideño perfecto en función de los platos del menú. 
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