20 Errores (de Moda y Belleza) que no Debes Cometer.

20 Errores (de Moda y Belleza) que no Debes Cometer.

A la hora de maquillarnos y vestirnos, a todas no nos sientan bien las mismas cosas. Además, ir a la última no es ‘colgarse’ todas las tendencias, y ser una misma tampoco conlleva renunciar a todo. Aquí te explicamos esos errores-horrores en los que no debes caer. Cuestión de buen gusto. Así de simple (y de complicado). Ni fashion ni beauty victim, sólo buen gusto.
Estos son los fallos más habituales en moda y belleza. Procura evitarlos y apuesta por lo que te sienta bien:


1. Usar hidratante normal en el contorno de ojos. ¿Tienes bolsas o los ojos hinchados? No te extiendas una crema hidratante para el rostro en esta zona. Suelen ser más grasientas y puedes empeorar el problema en lugar de solucionarlo. Aplícate cremas específicas para ello o tira de remedio casero (algodones empapados en agua fría o rodajas de pepino) y date golpecitos con los dedos para activar la circulación.

2. Convertirte en un joyero andante. Elige entre collar o pendientes, si quieres ponerte algo. Abusar de los complementos satura el look, resta elegancia a las prendas de vestir y, además, suma ‘años’ (especialmente los pendientes de corte clásico). ¿Pendientes largos o aros gigantes y maxicollar? Con uno basta. Un consejo más: deja las perlas en el cajón de vez en cuando y apuesta por algo atrevido.  Atrévete a mezclar joyas ‘imperio’ con  camisetas y vaqueros.

3. No ir acorde con tu DNI (viste sin perder la lógica). Es decir, ve adecuada a tu edad. No hay nada que nos envejezca más que querer parecer jóvenes y vestir las últimas tendencias adolescentes. Se trata, simplemente, de aplicar el sentido común. Ejemplos: que una minifalda siente bien depende mucho de las rodillas que deje a la vista; los leggins quedan bien con piernas delgadas; los pantalones rotos... sólo son aptos para ciertas edades.

4. Botines, sí o sí. Pues no. Los botines pueden ser tu peor enemigo porque al tapar el tobillo y acortar la pierna no sientan nada bien con piernas gruesas. Tienes que legir con mucho cuidado el modelo y el color, y no abusar del tacón.  En pierna corta, un botín plano puede quedar informal y divertido pero uno de tacón, muy pretencioso.

5. Perfilarte los labios de otro color. Uno de los errores más habituales que se comenten a la hora de pintar los labios es usar un perfilador de un tono más oscuro que el del gloss o la barra labial. Si perfilas tus labios, hazlo con el mismo color de la barra porque, según las normas de la elegancia, el perfilador no ha de notarse nada.

6. Olvidarte del cuello. ¡Cuidado al maquillarte! Muchas de nosotras terminamos de hidratarnos o de maquillarnos justo al llegar a la barbilla. Y, sin embargo, la piel del cuello es muy delicada (más frágil y seca) y necesita protección extra. No te olvides de él en tu cuidado diario.

7.  Maquillarte de un tono diferente al de tu piel. Es otro de los errores más comunes: solemos usar un tono superior al nuestro natural. Eso envejece mucho. Además, las pequeñas arrugas del rostro, cuyo interior es más claro aún, se remarcan más. El tono que debemos usar es justo el de nuestra piel: ni más claro, ni más oscuro.

8. Usar medias transparentes con botas o botines. Las medias deberían llevar manual de instrucciones. ¡Son tantas nuestras torpezas con ellas...! Como norma básica deberíamos descartar siempre las que sean estampadas porque desvían cualquier mirada hacia ellas y, además, ‘agrandan’ la pierna (lo que es un problema para las que las tienen gorditas). Sólo si tienes una pierna larga y delgada puedes ponértelas sin peligro. Otra regla básica es no llevar medias transparentes con botas. Mejor decantarse por una del mismo color que el calzado.

9. Llevar el bolso y los zapatos a juego. Puede ser que estuviese de moda en los noventa, pero hoy prima la diferencia, un estilo más personal y ecléctico. Los conjuntos de calzado, bolso y cinturón se han quedado anticuados. Y ya sabes: todo lo pasado suma años...

10. Pasarse con la máscara de pestañas. En este caso, menos es más. Si abusas de la máscara, las pestañas quedarán apelmazadas y, aunque sean antigrumos, aparecerán ‘arracimadas’, no sueltas, y eso queda muy antiestético. Se llevan las pestañas postizas, sí, pero no abuses de ellas. A menos que sea Carnaval, póntelas con un largo favorecedor, que no resulte exagerado. Una cara delgada y angulosa puede permitírselas más largas.

11. No equilibrar los volúmenes. Las prendas que elijas para ponerte en la parte de arriba, deben influir en las que te pongas en la parte de abajo (y viceversa). Debes crear un conjunto armónico. Hay que tener cuidado a la hora de combinar las prendas para no arruinar la silueta. Se trata de mezclar con sentido común: no lleves prendas maxianchas o entalladas arriba y abajo. Olvídate de ponerte una camiseta entallada con un pitillo o un pantalón ancho con un jersey oversize. ¡Compagina!

12. No limpiarse la cara por la mañana... La piel se regenera por la noche. Por eso, aunque acostumbres a cuidarte con una hidratante y un tónico antes de irte a la cama, tienes que repetir el gesto por la mañana: debido al propio proceso de regeneración, siempre habrá algún residuo que eliminar.

13. ... y no desmaquillarse bien por la noche. Es una regla de oro. Debemos hacerlo si queremos preservar nuestra piel de toxinas e impurezas que la envejezcan prematuramente y que le den un tono apagado y mustio. Durante el día, el rostro acumula todos los gérmenes del entorno (quedan depositados en los poros); eliminarlos es básico. Se trata de un gesto que aporta bienestar más allá de la epidermis: dedicándonos unos minutos, generamos endorfinas y bajmos nuestro nivel de estrés.

14. Pintarnos mucho los labios y los ojos. A la hora de maquillarte debes apostar por uno de los dos. Casi todas tendemos a abusar de la máscara de pestañas. Por eso, los expertos aconsejan pintarnos antes los labios para darnos cuenta de que no es necesario maquillar tanto los ojos (ya sabes: equilibrar siempre). Y otra cosa, nunca te apliques el colorete en el centro de las mejillas y de forma circular. Es otro error muy frecuente. El blush debe seguir el hueso del pómulo, desde la mejilla hasta la sien. Así, afinarás ópticamente tu cara y conseguirás un efecto lifting.

15. Dejar la ropa interior a la vista. ¡Esos tirantes de silicona!  Sinceramente, son un punto negro en cualquier vestuario (máxime, si vas de fiesta). Quedan mal por la sencilla razón de que son muy antiestéticos. Otra cosa son las transparencias que dejan intuir (no ver con claridad, ojo, hay que saber diferenciar) una lencería bonita. Eso  puede quedar bien cuando resulta sutil, y siempre en función del color de la blusa y del sujetador (no combines colores estridentes).

16. Combinar el maquillaje a juego con tu vestido. ¿Pintarse los ojos y los labios en el mismo tono de la ropa? Imposible dar una imagen natural de esta forma. Y no sólo eso: evítalo, porque quien esté a tu lado no sabrá adónde dirigir la mirada (se crea un circuito de color que distrae) y parecerás un ‘semáforo unitono’.

17. Ponerte todas las tendencias juntas. Estampados, brillos, texturas, colores... Todo no, ¡elige! Hay mil y una tendencias, no pretendas seguirlas todas en el mismo look. Debes aprender dónde está el límite: tu personalidad no puede perderse entre ellas. Si eres de las que siempre van a la última, no combines más de una tendencia con tus prendas habituales.

18. Dejarte las cejas arquedas. En la depilación de las cejas, no son pocos los errores. ¿El primero? Hacerlo con la nariz pegada al espejo, porque así sólo vemos la ceja de cerca y perdemos la referencia de su forma completa y del resto de la cara. ¿Demasiado finas y arqueadas? Olvídate. La última vez que estuvieron de moda fue en los setenta. Apuesta por unas cejas bien definidas pero pobladas.

19. Esconder las arrugas a base de maquillaje. Poner demasiada base sobre las ellas únicamente consigue que se noten más (por ejemplo, al sonreír). Aplícate siempre una ligera capa. y, en cuanto a los polvos por todo el rostro, ¡olvídalo! Realzan las arrugas y líneas de expresión aún más. Úsalos sólo en la nariz y en la barbilla.

20. Abusar del eyeliner. Subrayar demasiado el párpado inferior con un eyeliner de un color oscuro hace la mirada mayor y da aspecto de cansada (se confunde con las ojeras). Pinta la zona por debajo de las pestañas en un tono natural que te aporte luminosidad. De esta forma, tu mirada se llenará de una frescura instantánea y te quitarás unos cuantos años.

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