5 consejos para no aburrirte en el gimnasio

Acabas de llegar a casa y lo único que quieres es tirarte en el sofá, ver la tele y no hacer nada. ¡Hoy no tengo ganas de ir al gimnasio!

Cuando se hace el propósito de apuntarse al gimnasio para mejorar la condición física y adquirir unos hábitos más saludables, es habitual que se empiece con mucha fuerza, pero también es frecuente personas que se aburren del gimnasio después de un tiempo haciendo ejercicio.

Cuando se llevan ya unos meses de pesas, natación, spinning o la actividad física que sea, no es raro que el cuerpo y la mente empiecen a cansarse. Y es en ese momento cuando llega la pereza. Con estos 5 consejos ganarás la batalla y no dejarás el gym.

1. Cambia tu rutina de entrenamiento

Es importante cambiar nuestra rutina a la hora de practicar deporte cada cierto tiempo.

Lo primero en lo que debemos pensar, es que hacer deporte es beneficioso para nuestra salud y nuestro estado de ánimo. Te sentirás realmente bien tras quemar esas calorías de sobra y terminarás relajada, contenta y orgullosa de lo que has hecho.

Por eso, si llega un punto en el que te aburres en el gimnasio, puedes cambiar tu rutina de entrenamiento, tanto en los días que lo practicas, hasta en las actividades que haces. Y por supuesto, el lugar.

También debes tener en cuenta que jamás te vas a divertir haciendo algo que odias. Si no te gusta hacer pesas o máquinas, acude a una clase colectiva, si no te gusta usar las máquinas de correr, hazlo en el parque. Además, puedes combinar estos ejercicios con la natación.

2. No vayas sola

Ir al gimnasio con una amiga, a veces no es buena idea… ¡Vamos a trabajar, no a hablar! Pero en otras ocasiones, puede ser una gran ayuda para mantener la motivación.

Además, no perderás ni un solo día de gimnasio, ya que tu compañera se encargará de obligarte. También, puedes formar un equipo con las personas que conozcas los primeros días en el gimnasio y practicar deportes colectivos como pádel, fútbol, baloncesto o cualquier otro. Además de sudar la camiseta, te echarás unas risas.

3. Márcate una meta o un reto

Conseguir los objetivos marcados puede ser una motivación extra para seguir entrenando. Proponerte correr una media maratón, aprender a bailar salsa o bajar tu tiempo en la piscina, puede generarte unas constancia en esos objetivos.

Para ayudarte, puedes imprimir un calendario de entrenamiento o registrar tus progreso en una página web, un cuaderno o una app adecuada. Registra cuando empiezas y cuando terminas cada día, el material que utilizas, las distancias, el tiempo… También tus progresos en tu salud, estado de ánimo y estado físico.

4. Ropa a la vista

Tener, por ejemplo tus zapatillas o tu cronómetro en un lugar que veas continuamente te ayudará para que recuerdes que "hoy" tienes día de entrenamiento.

Escoge un lugar fijo para dejarlos a la vista todo el tiempo. Otra manera de animarte para ir al gimnasio, es cambiarte de ropa y preparar tu mochila en cuanto llegues a casa. Estarás lista en unos minutos y no te entrará la pereza más tarde.

5. Tómate un descanso

Por supuesto, el mundo seguirá en su sitio aunque pases una, dos o tres semanas sin aparecer por el gimnasio. Quizás, lo único que aparezca será el sentimiento de culpa por no ir, pero tu cuerpo puede que necesite un descanso. Eso sí, no olvides de manter una alimentación sana y si te apetece, realiza actividades al aire libre.

Y recuerda: no hay que convertir el ejercicio físico en una obligación. La constancia será tu mejor aliada. Además, no olvides tener siempre a mano una botella de agua y una toalla.

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