5 soluciones para la piel seca

Aunque la piel seca es la más fina y bonita, también destaca por su fragilidad. Si no la tratas adecuadamente, perderá todo su atractivo.

Mientras es joven, la piel seca es una fuente de satisfacciones para su poseedora, ya que nunca tiene acné ni produce inoportunos granos; sin embargo, debido a su extrema delicadeza, pronto empieza a emitir señales de alarma a las que hay que atender de inmediato.

Si notas que tu piel está incómoda, tirante, tiene asperezas, le cuesta broncearse y empieza a mostrar las primeras arrugas o líneas de expresión, es que reclama cuidados urgentes.

No dejes que el problema vaya a más, es el momento de actuar con decisión para evitarte disgustos en un futuro. Lo tienes muy fácil, porque la cosmética actual ofrece fórmulas específicas para que la piel seca mantenga su equilibrio hídrico y luzca un aspecto resplandeciente mucho más tiempo.

1. De noche, supernutrición

A partir de los 21 años, las pieles secas empiezan a producir cada vez menos sustancias nutritivas y aparecen las primeras líneas de expresión. Es el momento de proporcionárselas a través de productos específicos para que no envejezca prematuramente.
Aplícate cada noche una buena crema nutritiva, ya que desde las 23 h a las 5 h de la madrugada, se reducen las funciones de defensa de la piel, mientras que se incrementan fuertemente las de regeneración y reparación. Si en esas horas, las células cutáneas encuentran las sustancias que necesitan para repararse y regenerarse, el resultado será una piel más joven, fresca e impecable.

2. De día, hiperprotección

La deficiente protección natural que tiene la piel seca, la hace especialmente frágil ante las agresiones medioambientales. Por eso necesitas cada mañana, te maquilles o no, vayas a salir o no de tu casa, la ayuda de una crema de día especialmente consistente, protectora y rica en lípidos.
Esta crema, además de evitar las asperezas y arruguitas de la deshidratación, tiene una enorme eficacia antiedad, ya que evita el fotoenvejecimiento, que es el responsable del 70 % del envejecimiento cutáneo. Elígela con alta protección solar si vives normalmente en un clima soleado y tanto más nutritiva cuando más frío sea éste.

3. Aceites, los mejores aliados

Los aceites son para la piel seca de cuerpo y rostro un producto estrella. Es inútil darle hidratantes cuando tiene un manto graso escaso, incapaz de evitar que esa hidratación se escape rápidamente al aire.
Los aceites forman sobre la piel una capa protectora que frena esa evaporación, por lo que son garantía de buena hidratación.
Los encontrarás en perfumerías, ricos en vitaminas liposolubles como la vitamina E, o con aceites esenciales añadidos que aumentan sus beneficios.

- En el cuerpo, aplícalos tras la ducha antes del último aclarado y seca después presionando con la toalla y sin frotar; a continuación ya puedes ponerte la leche de cuerpo.
- Sobre el rostro, hazlos penetrar por la mañana sobre la piel limpia, con un buen masaje, déjalos un tiempo para que se absorban (durante el desayuno) y, finalmente, elimina con una toallita los excedentes. Después, aplícate la crema de día.

4. Maquillaje a medida

No basta con ponerte cada mañana una crema protectora adecuada; si te maquillas, es necesario que los productos que utilices y que van a pasar muchas horas sobre tu piel, no pierdan su eficacia y tengan un efecto más duradero.
- Utiliza un maquillaje de fondo fluido o cremoso, nutritivo, además de hidratante.
- Evita los compactos, los light y los de acabado mate.
- En párpados y pómulos, utiliza productos líquidos o en crema.
- Sobre los labios, es imprescindible una barra nutritiva cremosa y, si hace falta, además un poco de gloss.
- Evita los productos ultrafijos o de larga duración, son muy ricos en pigmentos de color que resecan bastante la piel.

5. El pelo también sufre

Si la piel es seca, lo mismo le ocurre al cuero cabelludo que forma parte de ella. Y, en consecuencia, también lo es el cabello, ya que apenas recibe los aceites nutritivos necesarios para aportarle flexibilidad y brillo.
- Lávalo siempre con un champú nutritivo.
- Utiliza un acondicionador cremoso.
- Una vez a la semana, aplica una mascarilla a base e aceites vegetales y esenciales.

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