Abdominales ¡Metiendo tripa!

La gimnasia hipopresiva se perfila como la mejor forma de reducir cintura, tratar la incontinencia y mejorar las lumbares. Pero esta técnica debe ser aplicada por un fisioterapeuta, de lo contrario, puede originar cambios en la frecuencia y ritmo cardíacos.

No estamos ante una gran novedad, pero sí ante la corriente que, varios años después de salir a la luz, ha revolucionado la gimnasia del abdomen. La llamada gimnasia hipopresiva, creada por los doctores Piti Pinsach, especializado en morfología médica, y Caufriez, un experto belga en kinesioterapia y readaptación, dio lugar a la técnica Reprocessing Soft Fitness, o RFS, en 2005. Con ella, el furor por los abdominales de siempre, tan de moda desde los años 80 para endurecer y tonificar el vientre, comenzaron a cuestionarse: hoy ya han pasado definitivamente a mejor vida.

No, a los abdominales tradicionales
Producen un efecto hiperpresivo sobre el abdomen que resulta ineficaz para tonificarlo, favorece su abultamiento y produce una presión que deteriora el suelo pélvico. Sobre todo, en las mujeres. Según Pinsach, lo recomendable sería lograr que la faja abdominal se reduzca de forma refleja, que aumente su tono en reposo. Y lo mismo para el suelo pélvico. Y no sólo se distiende la musculatura del vientre con los abdominales tradicionales: también pueden provocar incontinencia, lo cual empeora tras los embarazos, cuando muchas mujeres se lanzan compulsivamente a realizar dichos ejercicios, así como disfunciones sexuales.

¿Por qué llevamos toda la vida haciendo abdominales? Dice el experto: “Hace 50 años había muy poco interés en mejorar la salud o la silueta realizando ejercicio físico”. Pero con el culto al cuerpo, se puso de moda la ansiada tableta de chocolate, conseguida mediante sobredosis de abdominales y con la consecuente sobrecarga en la zona lumbar. Craso error: al parecer, no sólo no resulta demasiado efectiva esta gimnasia, sino que puede desplazar el suelo pélvico hacia abajo (los ejercicios se practican cerrando las costillas y soplando al hacer la contracción, lo que produce el empuje descendente), resentir la espalda y provocar que el vientre se abulte.

Sin embargo, las técnicas hipopresivas no pretenden arrasar con todo; de hecho, se confabulan con Pilates, disciplina en la que la tonificación de los músculos abdominales es una máxima, para integrarse o bien realizarse como un ejercicio añadido. Y no hablamos de una técnica peregrina que sólo pueda realizarse en centros dedicados a las disciplinas orientales: ya podemos apuntarnos al RFS en la mayoría de los gimnasios del país.

¿Qué tipo de ejercicios comprende?
En realidad, más de 150 diferentes, posturales, repartidos en 10 niveles de dificultad según las necesidades físicas de quien lo practica y su nivel. Ayudada siempre por un entrenador, lograrás un sinfín de beneficios: reducción rápida del perímetro de la cintura, recolocación de los órganos internos, aumento de la vascularización tanto del suelo pélvico como de las piernas, mejora de la vida sexual y de la respiración, aumento del metabolismo y la capacidad anaeróbica...

Las reglas:
-Los hipopresivos se hacen en apnea espiratoria (una vez expulsado todo el aire de los pulmones) y manteniendo la postura durante aproximadamente 25 segundos. Al principio, 25 segundos es mucho, pero con la práctica se consigue aguantar cada vez más tiempo.
-Intentar hacerlo con el mismo ritmo. Por ejemplo: 25 segundos, 5 respiraciones; 25 segundos, 5 respiraciones.
-Beber agua después de los ejercicios.
-Este tipo de técnica tiene contraindicaciones para personas con tensión alta y embarazadas.
-Asegúrate de realizar correctamente el ejercicio. Si no estás segura, consulta a una especialista.

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