Agua caliente o fría, ¿qué es mejor?

El agua es un eficaz elemento que te revitaliza por dentro y por fuera. Una ducha o baño con agua fría o caliente, produce efectos beneficiosos para el organismo.

Esencial para la vida y la belleza de la piel, el agua es un eficaz elemento que te revitaliza por dentro y por fuera. Una ducha o baño con agua fría o caliente, produce efectos beneficiosos para el organismo. Elige el método y la temperatura según el objetivo que desees conseguir.

 

Agua fría. Tonifica el cuerpo y la mente

 

- Baño dinamizante

Después de la higiene, siempre con productos adecuados y en cantidades moderadas, sumérgete hasta los hombros 12 segundos aproximadamente, en agua fría, a una temperatura entre 16 y 20ºC.


De esta manera tus funciones orgánicas se movilizarán y luego conseguirás sentirte mucho más dinámica. Pero, para que el efecto sea completo, tienes que frotarte a continuación con una toalla caliente y vestirte rápidamente para evitar enfriamientos.

 

- Ducha reafirmante

Entre 20 y 25ºC el agua tonifica la piel y los tejidos. Es la mejor solución para reafirmar el pecho y también para descargar las piernas. Si aguantas la temperatura, entre 10 y 12º C resultará mucho más eficaz.

 

Cuando estés decaída dúchate con agua fría y caliente alternativamente. Esta última debe durar el doble de tiempo que la primera. Repítelo dos o tres veces y termina con agua tibia. El tejido conjuntivo y el sistema vascular salen beneficiados porque los vasos se comprimen y dilatan casi a la vez.

Agua caliente. A más de 35ºC tiene virtudes relajantes y atenúa el dolor

 

- Baño tranquilizante

En un agua entre 35 y 39ºC el cuerpo se relaja. Si entonces te masajeas suavemente con o sin jabón eliminarás todas las tensiones. Tomar un baño que dure entre 10 y 20 minutos, una media hora antes de ir a la cama, favorece el sueño.

 

Para una acción más eficaz añade al agua del baño aceites esenciales relajantes, como la lavanda. Si tienes algún problema de circulación sanguínea limita el baño a 10 o 12 minutos, y date seguidamente una ducha fresca, al menos en las piernas, y en sentido ascendente.

 

- Ducha analgésica

Si diriges durante 2 minutos el chorro de agua caliente, aproximadamente a unos 40ºC, sobre las zonas doloridas, el dolor se calmará. Lo ideal es tener una ducha de teléfono, así no tendrás que realizar movimientos forzados para llegar hasta las piernas.

 

Si te duele la espalda, coge la ducha en la mano, pon el antebrazo en la parte baja de la espalda y dirige el agua a los hombros dos minutos. Luego, apoya la ducha sobre un hombro y deja que descienda el agua por la columna. Desde esa postura, sube el chorro justo a la base de la nuca, donde la mantendrás entre 1 y 2 minutos antes de reiniciar el movimiento completo.

 

- Efectos

No sobrepases los 20 minutos de inmersión en agua caliente, porque tu piel se resecará y perderá elasticidad y firmeza. Evítalo terminando con una corta ducha fresca. El vapor del agua caliente abre los poros del rostro, aprovecha para aplicarte una mascarilla.

¿Cuál es el caudal perfecto?

 

- Lluvia fina. Las pequeñas gotitas están cargadas de iones negativos con efecto antifatiga. Son los que eliminan los iones positivos que tu organismo crea en caso de sufrir problemas de estrés o cuando está sometido a los nocivos efectos de la polución.

 

- Distintas presiones. Un chorro que alterne diferentes presiones resulta muy eficaz en caso de reumatismo. Al masajear en profundidad, cuanto más fuerte sea el chorro más eficaz será su efecto. Si lo pasas un poco más suave puedes aliviar las contracturas musculares.

 

- Chorro fuerte. Resulta perfecto para realizar un masaje en profundidad. Aplícalo siempre en sentido ascendente, desde los pies hasta la nuca. El chorro fino y fuerte estimula toda la circulación y, además, potencia los efectos de tus cuidados adelgazantes.

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