Así son las nuevas mascarillas

Ha sido un tratamiento prémium en centros de estética y ahora las nuevas mascarillas se comercializan para su uso casero. Fabricadas en celulosa o hidrogel, las famosas no dejan de alabarlas en las redes sociales. ¿Será una pose de beauty victim o de verdad funcionan?

Ha sido un tratamiento prémium en centros de estética y ahora las nuevas mascarillas se comercializan para su uso casero. Fabricadas en celulosa o hidrogel, las famosas no dejan de alabarlas en las redes sociales. ¿Será una pose de beauty victim o de verdad funcionan?

 

¡Ojo con el parche!

 

Los expertos coinciden en que las mascarillas de última generación superan a las clásicas, esas en las que sólo se extiende el producto. ¿Las razones? El formato careta o velo flexible se adapta como un guante a las facciones del rostro y, al ‘tapar’ la piel, evita que se evaporen los principios dermoactivos. “Sólo hay que posarlas sobre la tez y dejar que el parche haga de pantalla oclusiva: así el producto se mantiene fijo y los activos pueden penetrar hasta las capas más profundas de la piel“, explica la esteticista Felicidad Carrera.

 

Con beneficios a la carta y más

 

Están orientadas para cubrir una necesidad. Las hay con efecto lifting, antiedad, iluminador... “Pero, además de tratar un problema concreto, aportan un plus de hidratación (los activos se encuentran suspendidos en una fórmula con altos niveles de agua) y muchas de ellas tienen acción flash (te ponen buena cara en un momento)”.

 

¿Sabes optimizar sus cualidades?

 

Estas mascarillas soportan ingredientes potentes en altas concentraciones, lo mismo que los sérums. “Para mejorar el grado de penetración de estos, ponlas sobre la piel muy limpia (tras realizar una doble higiene: primero con un producto oleoso y después con uno jabonoso)”. También es importante dejarlas actuar mientras adoptas una postura relajada. Este gesto potencia sus beneficios.

Aprovecha hasta la última gota

 

Tras el tiempo de exposición (viene indicado en el prospecto), la careta se retira, pero no el producto sobrante (algo que sí pasa con las mascarillas con textura de crema o barro). “Masajea este ‘resto’ con las yemas de los dedos hasta que se absorba totalmente”.

 

Una cura exprés con infinitas ventajas

 

Completan y refuerzan el tratamiento habitual y rescatan tu piel en tiempo récord. ¿Otras bondades de este tipo de mascarillas? “Son muy fáciles de poner y quitar y de llevar de viaje (vienen en sobrecitos)”. Llévalas en el neceser, te sacarán de algún apuro.

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