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Belleza. Operación Ahorro.

La crisis obliga a reajustar los presupuestos de belleza, a invertir en los valores más sólidos y a buscar el ahorro en cada gesto cosmético. Las firmas lo saben y contribuyen a crear nuevas medidas económicas para ponerse de parte de las consumidoras más cautelosas.
El 58% de los consumidores españoles se está apretando el cinturón en lo que a bienes de consumo “de segunda necesidad” se refiere y sólo un 15% de la población mantiene inalterable su nivel de gasto. Según un estudio realizado por CP Proximitya esta situación ha provocado además el nacimiento de cuatro nuevos perfiles de consumidor: el conformista, el esnob, el pasota y el victimista.
-Los conformistas. Están concienciados de la situación y son más precavidos en el consumo, pero sin renunciar, por el momento, a los pequeños placeres. Aquí se sitúa la mujer que no ha cambiado sus rutinas cosméticas pero sí ha sustituido sus marcas habituales por otras más económicas, o la que ha cambiado su gimnasio habitual por otro más barato.
-Los esnobs. Creen que los medios de comunicación exageran y forman el grupo más materialista y preocupado por las apariencias. Aún así, la mujer perteneciente a este grupo ya no se deja llevar por los “caprichos cosméticos”, invierte en productos realmente eficaces y ha espaciado en la agenda las visitas al centro de belleza.
-Los pasotas. En este perfil se incluye a los más despreocupados o menos afectados. No han cambiado su estilo de vida y mantienen inalterables sus gastos -incluido el cosmético-.
-Los victimistas. Por último, encontramos el grupo de las víctimas, que muestra los comportamientos de ahorro más claros. Ellas se han pasado a la marca blanca, prescinden de los productos superfluos, se han comenzado a teñir en casa y han renunciado por una larga temporada a spas y masajes.
Soluciones desesperadas:
-Over-size. El tamaño sí importa, y mucho, cuando se trata de calcular las dosis que esconde determinado envase. Champús, hidratantes corporales y aguas de colonia por encima de los 300 ml se están convirtiendo en los nuevos best sellers. La consumidora agudiza la vista -y el ingenio- a la hora de fijarse en estos dígitos y hay clásicos olvidados, como la pastilla de jabón, que vuelven a cobrar protagonismo.
-Discreción ante todo. Antes, una podía caer en el capricho de comprarse una máscara de pestañas verde, una sombra de ojos escandalosa y un esmalte de uñas amarillo. Hoy, los tonos neutros son la mejor opción para un presupuesto ajustado.
-Beauty-picaresca. Una mujer puede hidratarse la piel a diario durante toda su vida recurriendo a muestras, y hasta perfumarse antes de las grandes citas pasando por la sección de perfumería de los grandes almacenes para tirar de “probadores”. También están las que se aprenden al dedillo la agenda de eventos cosméticos del mes y acuden donde sea necesario a hacer cursos de maquillaje gratuitos o test de consumo, sabiendo que saldrán de “clase” con al menos un colorete de regalo.
-Para todos los públicos. La cosmética de élite no ha perdido una sola de su fiel clientela. Es la de gama media la que se ha llevado la peor parte y ha observado cómo su consumidora se pasaba al mass market. Las firmas cosméticas más poderosas se han apresurado a lanzar líneas llamadas “esenciales” que pudieran competir con ella y han ajustado al máximo los presupuestos para poder vender cosmética low cost. Y es que un reciente estudio realizado por Nielsen revelaba que el precio es ya el factor que más influye a la hora de comprar para el 75% de las mujeres españolas.
Medicina estética. Un valor al alza.
El universo de la medicina estética se mantiene al margen de cualquier reajuste económico. Es precisamente en los tiempos “difíciles” cuando los efectos inmediatos de un pinchazo certero o un bisturí cobran una nueva dimensión y son considerados inversiones seguras. Como señala el doctor Sánchez Viera, dermatólogo y miembro de la AEDV, “la crisis ha hecho resurgir técnicas como el peeling, la mesoterapia o la fotodepilación. Son gestos rentables, avalados por la inmediatez de los resultados”. El peligro se esconde en la competencia feroz entre los precios, que ha provocado la apertura de centros que ofertan el “todo a 100”, y en el hecho de que algunas técnicas médicas se instalen en centros de dudosa reputación. Las rebajas también llegan a los centros de belleza al uso, duran todo el año, y en sus ofertas de tratamientos se destacan eslóganes como “3 sesiones gratis” o “financiación a medida”. Retornan además grandes clásicos como el Indiba, el drenaje linfático o la endermología… Estos protocolos, desplazados por la aparatología de nueva generación, recuperan su sitio en las cabinas de tratamiento demostrando eficacia a unos precios más bajos.

Do it yourself. Hazlo tú misma.
Es la frase de moda. Y se puede aplicar a acciones como sustituir el gimnasio por una sesión de abdominales en el suelo del salón o media hora de footing al aire libre, teñirse en casa, adquirir destreza a la hora de hacerse la manicura y la pedicura sobre el sofá, elaborar mascarillas caseras al fuego de la cocina o hacerse una limpieza facial en condiciones sin tener que acudir a un centro de belleza...
Por: Marta Cámara.

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