Blancorexia, la obsesión por los dientes blancos

La obsesión por tener los dientes inmaculados ha dejado de ser una exclusiva de Hollywood para aterrizar en la calle. Pero ¡cuidado!, el ansiado blanco perla no es apto para todos los públicos.

La obsesión por tener los dientes inmaculados ha dejado de ser una exclusiva de Hollywood para aterrizar en la calle. Pero, ¡cuidado!, el ansaido blanco perla no es apto para todos los públicos. Te damos las claves para encontrar tu tono perfecto. 

 

No caigas en el blanco photoshop

Existen 20 tonos dentales reales y ninguno es el blanco perfecto. Por eso, cualquiera que se aleje de esas posibilidades obtiene un resultado artificial. La blancorexia (obsesión por tener la  sonrisa cada vez más blanca) es una tendencia que no para de crecer. ¿La clave para dar esquinazo a este acabado artificial? No exijas milagros ni te empeñes en retocar los dientes una y otra vez (lo normal es hacerse un blanqueamieto cada cinco o seis años). 

 

Cada persona tiene una tonalidad en su dentadura que viene marcada por la herencia genética y que, en el fondo, es la más armónica para sus facciones, encías y tonalidad de la piel. "Es decir, habrás acertado si consigues que te pregunten: ¿qué te has hecho? ¡Qué guapa estás!. Eso significa que, tras eliminar las tinciones (alteraciones del color), has conseguido una sonrisa armoniosa y natural. Si no es así, has cruzado una línea peligrosa", explica la doctora Daniela Carranza, de la clínica odontológica Doctor Sada. 

 

¿Todavía suspiras por una sonrisa tipo tippex? ¿Piensas recurrir a un centro no homologado o un producto milagro de los que venden en internet? Recuerda que pones en peligro tu salud dental: "Someterse a constantes blanqueamientos debilita los dientes produciendo grietas en ellos, afecta a la pulpa dentaria e incluso alterla las papilas gustativas de la lengua, haciendo que los alimentos no sepan o tengan otro sabor", dice Carranza.

Falsos mitos

A pesar de que siempre has creído que había remedios o alimentos que eran ese blanqueador perfecto... no es oro todo lo que reluce. Olvídate de las recetas de la abuela, los expertos afirman que afectan (y mucho) a la salud dental.


- Fresa. No blanquea, solo mantiene el tono natural. 

- Limón. Los ácidos que contiene dañan el esmalte y debilitan los dientes. 

- Bicarbonato. Lejos de blanquear, favorece la aparición de hipersensibilidad en las encías.

Antes de ir a la consulta

Desmaquíllate y deja los labios desnudos, sin pintar, para evitar contrastes de color con los dientes. 

 

Viste con un color liso, los estampados pueden confundir a la hora de comparar las tonalidades con la guía Vita (el manual que emplean los dentistas para blanquear). 

 

 

Ojo con el maquillaje

Rouge, un arma de doble filo: Los labialaes rojos ayudan a destacar esa dentadura perfecta que muchas tienen la suerte de lucir.

 

Pero si eres de las que tienen una sonrisa menos estupenda o con alguna imperfección no te arriesgues; opta por los labiales nude y no hagas de la boca la gran protagonista. 

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