Brazos perfectos, ¡fuera flacidez!

¿Notas que la gravedad ha empezado a hacer de las suyas? Nunca es demasiado tarde para actuar.

¿Notas que la gravedad ha empezado a hacer de las suyas? Nunca es demasiado tarde para actuar.

 

No nos damos cuenta de su existencia, hasta que un buen día nos ponemos los tirantes y ¡horror! las alas de murciélago han hecho su aparición estelar. Se trata de un descolgamiento que afecta a la cara interna de los brazos y que, incluso las mujeres más delgadas, sufren cuando se ha superado la cuarentena. ¿Qué hacer? Por supuesto, no darse por vencida y concienciarse de que es una zona sometida a una constante fricción (necesita un plus de hidratación), que con el paso de los años pierde tono y a la que le afectan los malos hábitos: falta de actividad física, seguir una dieta deficitaria, aumentar de peso con la consiguiente acumulación de grasa... Eso sí, para mejorarla no hay milagros. Redensificar requiere constancia. 

¿Por qué a mí?

 


“La genética y la alimentación son factores determinantes” asegura la dra. María José Crispín, médico estético de la Clínica Menorca. “Es una zona que tiende a caer con facilidad, así que cualquier adelgazamiento brusco, hacer una dieta restrictiva o el simple hecho de cumplir años (la producción de colágeno y elastina se va ralentizando), la afectan directamente. Por eso, hay que tratar de prevenir que sea severa con una dieta equilibrada, rica en proteínas, unas sanas costumbres, tanto a nivel cutáneo como nutritivas y, por supuesto, la práctica de ejercicios diarios centrados en estos grupos musculares. “Sobre todo en los tríceps, hay que perder el miedo a las mancuernas. ¡Es lo mejor para evitar el descolgamiento!”  

Cremas reafirmantes

 


Si se aplican mañana y noche y con un  masaje específico pueden convertirse en el mejor aliado contra la degradación. “Utiliza fórmulas que además aporten principios activos tensores: silicio orgánico, DMAE (dimetilaminoetano), vitamina E... Éstos favorecen la formación de colágeno, nutren en profundidad y ayudan a tensar las fibras existentes”, dice la esteticista Cristina Álvarez. “Si además tienes acúmulos grasos es interesante buscar un lipolítico con cafeína, guaraná o coenzima A”. 

 

¿Cómo y cuándo lo aplico? “El masaje debe realizarse de forma enérgica, con movimientos ascendentes del codo hacia el hombro. El objetivo es activar la circulación; esto favorece la penetración de la crema, mejora la oxigenación y estimula la formación de las proteínas de sostén (colágeno y elastina)”, indica Álvarez. “Termina el automasaje con unos suaves pellizcos. Activarás la formación natural de colágeno”, asegura Cristina Álvarez.   


¿Una opción ecobeauty? Una vez a la semana, sustituye la crema por una mascarilla que estimule la estructura de la dermis. “Bate la pulpa de un tomate con la clara de un huevo y unas gotas de aceite de oliva. Aplícala sobre los brazos, envuélvelos con film y deja que actúe 15 minutos. Después, aclara con agua fría”.

 

Opciones médico-estéticas

 


Son una excelente elección para tensar la piel sin dejar marcas ni cicatrices. ¿Los tratamientos más punteros? Anota: 
Radiofrecuencia + hilos tensores. La primera técnica prepara la piel desde dentro y los hilos mágicos crean una malla sostenedora que produce un lifting externo. Desde 550 € en los centros Cristina Álvarez.  


Tecnología MP2. Combina varias técnicas: radiofrecuencia multipolar, pulso Magnético, VariPulse y retroalimentación Termal para favorecer la degradación de la grasa y potenciar la contracción. El precio por sesión es de 90 € (se precisan entre seis y ocho) y está disponible en la Clínica Concepto.


Carboxiterapia.  Es ideal para atacar  una pérdida de firmeza moderada. “Se inyecta un gas que tensa los tejidos”, dice la dra. Crispín, de Clínica Menorca. Desde 60 € sesión.


Infiltraciones cálcicas.  Están recomendadas para cuando hay descolgamiento y presencia de grasa. “Se trata de inyectar hidroxiapatita cálcica, una sustancia reabsorbible que retrae el colgajo y ayuda a recuperar el volumen”, explica la dra. García Maroto, de Clínica de la Fuente. Se realizan dos sesiones al año separadas una de otra por un mes y se suele combinar con alguna sesión de radiofrecuencia. Desde 800 € el tratamiento completo.

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