5 cosas que puedes hacer con un yogur

Abre la nevera y elige uno natural sin azúcar. ¡Voilà!, tienes ante ti un cosmético multiusos que hidrata, alivia, limpia... Atenta a estos rituales, porque te lo ponemos ‘blanco y en botella’.  

Nutrir la melena

 

Y, de paso, acelerar el crecimiento. El yogur está repleto de elementos nutritivos (proteínas, lípidos,  lactosa) que reparan la queratina y mejoran el estado del folículo piloso (donde se determina un correcto crecimiento).

 

Mascarilla fortificante: bate dos yogures y extiende la preparación mechón a mechón, como si fuera un tinte (así favoreces que penetre). Enjuaga y lava con tu champú habitual.

Ablandar durezas y callos

 

Gracias a su contenido en materia grasa, es capaz de suavizar las zonas rugosas dañadas por la fricción. Además, es un recurso antiquísimo (contiene bacterias ‘buenas’) para mejorar el aspecto de las uñas que han sido atacadas por hongos. 

 

Ungüento ‘probelleza’: calienta un yogur. Embadurna los pies con él y cubre con papel film. Espera 30 minutos, retira el exceso con un pañuelo, pasa una piedra pómez para perfeccionar y aclara.

Es su acción estrella. Sus propiedades antiinflamatorias y su poder blanqueador logran aliviar el picor y suavizar el enrojecimiento en segundos. Además, el zinc que contiene mantiene sano el tejido conjuntivo de la piel. 

 

Aftersun fresh: empapa una toalla con una mezcla de agua y yogur. Guárdala en la nevera y, antes de dormir, déjala reposar unos minutos sobre la zona afectada por el sol. 

Eliminar los puntos negros

 

El ácido láctico y los probióticos presentes en el yogur actúan como un querolítico natural: eliminan células muertas, arrastran impurezas y purifican (evitan que la producción excesiva de sebo quede atrapada en el poro, se oxide y adquiera ese feo color negro).

 

Peeling antiporos: mezcla muesli triturado con un yogur y masajea el rostro con ello. Aclara este exfoliante natural con agua tibia y termina con un golpe de fría para cerrar el poro. 

Iluminar e hidratar la piel

 

Este producto lácteo contiene vitaminas del grupo B. Éstas, al penetrar en la piel, aportan luminosidad, regulan su humectación, tienen propiedades emolientes y favorecen un tono saludable, bonito y uniforme.

 

Acondicionador corporal: tras la ducha, sobre la piel húmeda, extiéndete un yogur como si fuera aceite de tacto seco. Realiza un masaje para mejorar la absorción y aclara con agua fresca.

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