Cómo conseguir un óvalo perfecto

Todo lo que la medicina estética puede hacer para conseguirun óvalo perfecto. ¿A qué nos referimos? Sigue leyendo...

La búsqueda de un óvalo perfecto es una de las mayores preocupaciones de quienes desean presentar un aspecto armonioso y más joven a partir de los 30-35 años. La relajación cutánea y la pérdida de su densidad -que se acentúa tras la menopausia-, así como la pérdida progresiva de volumen óseo y la migración de las grasas hacia la parte baja del rostro son las causas principales de la flacidez cutánea. Para saber más sobre las posibles soluciones a este problema, hemos hablado con el doctor Moisés Amselem, director de la clínica del mismo nombre.

 ¿Cuál es el factor qué más contribuye a la pérdida del contorno definido de un óvalo facial?

El principal suele ser la pérdida de volumen a nivel de las mejillas y sobre todo de la región lateral facial. Otro factor importante es la destensión de los músculos y ligamentos que sostienen cada una de las estructuras y que con el paso del tiempo van perdiendo fuerza, especialmente del lado del que más se duerme.

 ¿Cómo se puede recuperar ese volumen perdido en el rostro?, ¿qué técnicas se utilizan?

Hoy día se hace con el ácido hialurónico reticulado y estabilizado de origen no animal (Restylane®) y con inductores del propio colágeno como la Hidroxiapatita cálcica (Radiesse®) o la Policaprolactona (Ellansé®). Estas sustancias son inyectadas en forma vectorial a través de microcánulas de punta redondeada -que minimizan el riesgo de hematomas-, para recuperar volúmenes perdidos y retensar estructuras descolgadas, devolviendo con ello la luminosidad al rostro.

¿Existen diferencias a la hora de retocar los diferentes formas de un rostro?: ovalados, redondos, triangulares o cuadrados?

Siempre hay que atender a la fisonomía del paciente y descubrir cuáles son los puntos clave que realzan su belleza en particular; es decir, entender de qué manera particular le está afectando el paso del tiempo: así podremos restaurar lo perdido y recuperar un aspecto natural. Por supuesto, dependiendo de las formas del rostro, actuaremos de una manera o de otra: si, por ejemplo, la cara es más redondeada, trabajaremos sobre todo con productos que tensan más y aumentan menos el volumen y, por el contrario, si la cara es más triangular o se ha adelgazado mucho, el objetivo es devolver volumen levantando la cara. En cuanto a las más cuadradas, nos movemos más por los márgenes óseos y menos por las partes blandas, para no aumentarlas más.

¿Cómo determinar la manera de esculpir cada forma de rostro?

Analizando de forma individual cada cara, entendiendo su particular proceso de envejecimiento y tratando de recuperar lo que se perdió. Para mantener la naturalidad, es importante no poner lo que nunca se tuvo.

¿A partir de qué edad se suele empezar la gente a retocar? 

 A partir de los 35 años como término medio, aunque si se trata de mejorar calidad de piel o favorecer luminosidad en el rostro, a edades incluso aún más precoces.

Y los hombres, ¿acuden también a su consulta a realizar este tipo de tratamientos? ¿Qué remedios existen para ellos, son iguales que para las mujeres?

Los hombres tardan más en acudir, aunque cuando lo hacen son más metódicos. Su piel envejece más tarde, pero cuando se descuelga la estructura del óvalo facial lo hace más intensa y bruscamente que en la mujer. Los productos de inyección que se usan son los mismos que para las mujeres, si bien es verdad que la forma de abordaje es más peculiar, sobre todo para evitar aumentos de volumen no deseables que feminicen la cara o resultados antinaturales. En general, lo ideal en Medicina Estética es que tras un tratamiento siempre te digan: ¡Qué bien estás! Y no: ¿Qué te has hecho?

 

 

 

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