Descubre el dentífrico que te va

 


 En función de su textura y de los problemas que tengamos, interesa usar una pasta de dientes u otra.
¿Sabes cuál te va a ti? ¿Y el cepillo perfecto? Conócelos
 

Fluidos

PARA ORTODONCIAS. Suelen recomendarse para ellas, ya que alcanzan con facilidad las zonas complicadas a las que los cepillos no llegan, por ejemplo los recovecos que los alambres de los brackets dejan entre estos y los dientes.

En gel o crema

HIGIENE DIARIA NORMAL. Se trata de la clásica pasta de dientes, que es la más usada (un 73% de los españoles la utiliza habitualmente frente a un 24% que usa gel dentífrico, según un estudio de Dentaid de 2013). ¿El motivo? La sensación de frescor y limpieza que deja. Si no existe una necesidad especial, es la perfecta compañera del cepillo.

Con partículas

LIMPIEZA PROFUNDA. Incorporan perlitas limpiadoras y abrasivas que arrastran mejor la suciedad y pulen el esmalte. Algunas llevan flúor y otras sustancias que reducen la acidez, con lo que ayudan a remineralizar el diente y aumentar su brillo y dureza.

Los objetivos de usar un buen dentífrico son:

Prevenir la caries

CON FLUORURO DE ESTAÑO O DE SODIO. Reducen la acidez de la placa bacteriana y la de la saliva, que también influye sobre la salud dental. ¿El resultado? Evitan la desmineralización del esmalte y además rellenan las cavidades.

CALMAR EL SANGRADO (gingivitis) CON TRICLOSÁN. Se trata de un potente antibacteriano (por eso no se recomienda en menores de 6 años), cuya eficacia depende en gran medida de la calidad de la higiene y la alimentación. ¿Qué nutrientes te ayudan a combatir la gingivitis? El té verde, el apio, la zanahoria, el kiwi y demás cítricos...

FRENAR EL SARRO con hexametafosfato de sodio. Este activo combate las manchas y el sarro, impidiendo que se adhieran partículas a la dentina (una sustancia similar al marfil que constituye la capa interna de los dientes, recubierta por el esmalte).

PARA UN BLANCO NUCLEAR con peróxido de carbamida o peróxido de hidrógeno, sustancias blanqueadoras que penetran a través del esmalte, la dentina y la pulpa (la parte central). Como pueden provocar irritaciones diversas (entre otras, de las encías), en las pastas dentales no profesionales no está permitida su presencia en más de un 1 % (por eso su efecto es más suave).

 

Y EL MEJOR CEPILLO...

“¿Manual o eléctrico? No es determinante. Lo importante es la técnica. Ambos deben ser de cabezal pequeño (que abarque la pieza dental) y de dureza media. Tal vez el eléctrico, por su velocidad, realice una limpieza más eficaz, pero -como el manual- debe colocarse bien sobre el diente y hemos de dedicarle tiempo”, dice Mercedes Alberdi, presidenta de la Federación Nacional de Higienistas Dentales (HIDES).

Mercedes asegura que “todos sabemos que cada día hemos de cepillarnos los dientes, como mínimo, después de cada comida durante dos minutos e incidir en las zonas que sabemos problemáticas. Sin embargo, tenemos que recordar que la presión que ejercemos a la hora del cepillado es muy importante por la abrasión y el desgaste que podemos producir. Por eso, la dureza del cepillo no debe ser alta, mejor media, y nuestra técnica suave, respetuosa con la encía”.

Por Carmen Sabalete

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