En qué orden me doy las cremas

Si nos pusiéramos a contar los productos de belleza que usamos a lo largo de la semana, nos sorprendería el resultado. ¿Sabes en qué orden usar las cremas?

Si nos pusiéramos a contar los productos de belleza que usamos a lo largo de la semana, nos sorprendería el resultado. Pese a todo, muchas veces nos asaltan dudas de si los estaremos utilizando en la secuencia adecuada.  

 

Gel o exfoliante, ¿cón qué empiezo la ducha?

 

No hace falta exfoliarse el cuerpo a diario, basta con hacerlo una vez a la semana. Pero ese día, ya en la ducha, nos asalta la incertidumbre: ¿comienzo por el gel o por el exfoliante?

 

“Limpiar la piel es fundamental para una correcta exfoliación, así que primero aplicamos el gel”, explica Paz Torralba, propietaria de los centros de estética The Beauty Concept. Con el peeling se eliminan células muertas y se consigue que los principios activos de las cremas penetren más profundamente. 

 

¿El autobronceador va después de la loción corporal?

 

Aplicarse el autobronceador también tiene su técnica. “La crema hidratante impide que penetre en la piel de forma correcta”, advierte Torralba.

 

La mejor opción es utilizar uno que lleve en su propia formulación componentes de hidratación, para tener un ‘dos en uno’ en un solo paso.

Si uso aceite para el cuerpo, ¿luego no me puedo dar nada?

 

Depende del tipo de aceite. Actualmente hay productos que penetran en el cuerpo de forma muy rápida y eficaz, permitiendo aplicar cualquier otro cosmético después.

 

¿Si me doy mascarilla del pelo, ese día no uso suavizante?

 

La función del acondicionador es suavizar y proteger el cabello, pero sólo actúa en la parte más externa, en la cutícula. “Por su parte, la mascarilla trata y repara el cabello y trabaja en la parte más interna, el córtex. No se deben usar el mismo día y ninguno sustituye al otro”, advierte Claudia di Paolo, especialista en cosmética (en la imagen, Cica-Crema de L'Oréal Elvive, 6,95 euros).

Sérum, productos de peinado, protectores de calor

 

En el cabello, después del lavado, toca el sérum, que es el producto que aporta tratamiento. A continuación se aplican productos de styling (cremas, aguas de peinado, espumas, sprays) y, al final, los protectores de calor, si se van a usar dispositivos térmicos. “Este sería el último paso antes de pasar al secado”, explica Di Paolo. 

 

Y el SPF, ¿cuándo?

 

Escuchamos hasta la saciedad la importancia de no salir de casa sin un protector solar para el rostro, pero hay que tener cuidado porque si aplicamos antes otros productos hidratantes puede ser que se dificulte su absorción y se reduzca su eficacia. Una solución es optar por fórmulas combinadas como son las CC creams, que te permitirán tener tratamiento facial, color y fotoprotección de una sola vez.

¿Puedo darme el sérum y pasar de la crema?

 

A veces nos tienta: nos hemos dado el suero y creemos que con eso vale. Pero no, porque no sustituye a la hidratante o antiedad: “Estos productos actúan en la capa más superficial de la piel, mientras que el sérum lo hace en un nivel más profundo, sirviendo así como complemento de nuestra rutina”, dice Di Paolo.

 

¿El contorno de ojos precede a la crema?

 

Las primeras arrugas que aparecen son las que rodean los ojos, donde la piel es hasta cuatro o cinco veces más fina que la del resto del rostro. Por eso hay que dedicarle unos minutos cada día, aplicando un buen producto específico con pequeños toques y el dedo anular. “Y siempre antes de la crema hidratante”, apunta Torralba (en la imagen, Sérum SuperLift Ojos de Clarins, 52,50 euros).

Uso anticelulítico y reductor, ¿dónde va la hidratante?

 

Siempre primero la crema hidratante. Dejamos que penetre de 3 a 5 minutos, y después aplicamos el anticelulítico o el reductor. “Cuanto mejor absorción tenga la crema hidratante, mejor penetrará el tratamiento”, dice Rosa Estébanez, Medical Representative de Somatoline Cosmetics (en la imagen, Reductor Intensivo 7 Noches de Somatoline, 49,90 euros).

 

¿Y cuándo es el momento del agua micelar?

 

El agua micelar es un producto bastante joven en el arsenal cosmético español. Se trata de un limpiador que, en teoría, puede sustituir a los convencionales, pero Torralba apuesta por utilizarlo a continuación del desmaquillante, como un paso más para una piel perfectamente limpia.

¿Y qué pasa si me equivoco con el orden de las cremas?

 

“Cuando no se sigue la rutina adecuada, lo más probable es que no consigamos los efectos deseados”, dice la doctora Liliana Marrero Allende, de la Clínica Londres.

 

Sería extraño que confundir la secuencia de aplicación fuera a generar algún problema dermatológico o eccema de por sí, pero interferiría en el efecto que se busca. El mejor ejemplo es el bronceador (SPF): mal aplicado, no protege de la radiación solar (en la imagen, Agua Micelar Todo en Uno de Garnier, para todo tipo de pieles, 5 euros).

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