¿Entiendes tu cosmético?

No comedogénico, hipoalergénico, sin parabenes… ¿Entiendes tu cosmético?

No comedogénico, hipoalergénico, sin parabenes… ¿Entiendes tu cosmético?

Los packagings y los prospectos de las cremas, los maquillajes, los geles y demás potingues de nuestros (cada vez más llenos) neceseres incluyen numerosas indicaciones y términos que no siempre son comprensibles para el común de los mortales. Repasamos los conceptos más habituales que encontramos en los envases.

SPF

Este quizá pueda parecer un término cosmético conocido, pero quizá te sorprenda conocer exactamente qué indica. SPF es el Factor de Protección Solar (en sus siglas en inglés, Sun Protection Factor), por la que se mide el nivel de protección frente a la radiación UVB, que es aquella capaz de llegar hasta la epidermis y la responsable de las quemaduras (en la imagen, CC Cream Correctora (11,95 €), de FLORMAR).

Actualmente un producto solar se clasifica en cuatro según su SPF: Bajo (de 6 a 10), Moderado (de 15 a 25), Alto (de 30 a 50) y Muy Alto (50+). En realidad, esos numeritos indican cuánto tiempo puede una persona exponerse al sol sin riesgo de quemarse. Si fueras a la playa sin protección ninguna y te pusieras al sol, tu piel tardaría un tiempo determinado en empezar a quemarse, que será muy poquito en pieles claras y algo más en las oscuras. Si aguantas 15 minutos sin protección sin quemarte, el SPF multiplica esa cifra, es decir, que si te pusieses un factor 10, tardarías 150 minutos (15 x 10) en empezar a quemarte, y si te pusieses un factor 2, tardarías 30 minutos (15 x 2). Cuanto mayor sea el SPF, más tiempo estarás protegida. Pero siempre depende de tu fototipo, la intensidad de los rayos, el lugar en el que te encuentres…

UVA

Los productos solares no solo llevan la alusión al SPF. Si te fijas, muchos incluyen también las siglas UVA incluidas en un circulito. Se trata de otro tipo de rayos ultravioleta, responsables del envejecimiento a largo plazo, de la alteración profunda de la estructura cutánea e incluso de cáncer, porque son más penetrantes y llegan a la dermi (en la imagen, Lemonoil, que activa el bronceado natural de la piel, de ECRAN SUN).

Para que lo tengas en cuenta a la hora de protegerte y elegir tu solar más adecuado, el 95 por ciento de la radiación diaria que recibe la piel son UVA y a la superficie de la Tierra llegan aproximadamente 10 veces más rayos de este tipo que los UVB. Son capaces de atravesar las nubes y los cristales de las ventanas de los edificios y coches.

No comedogénico

Un producto no comedogénico es aquel cuya formulación no obstruye o tapona los poros y, por lo tanto, no favorece la aparición de imperfecciones como espinillas y puntos negros (que son de ese color debido a la oxidación del sebo). Las lineas cosméticas diseñadas para pieles mixtas y grasas suelen incluir este término en su packaging.

Recuerda que no siempre es cuestión de texturas. Un cosmético que sea untuoso no tiene necesariamente por qué ser más comedogénico que otro fluido. Por ejemplo, las siliconas no son comedogénicas, ni los aceites naturales (cuanto más puros mejor). Es decir, que los productos “no comedogénicos” pueden llevar componentes grasos en su formulación (en la imagen, fotoprotector Fusion Gel de ISDIN, recomendado para deportistas al aire libre).

Ingredientes como lanolinas, ceras, alcoholes, mantecas de coco, extracto de algas, ácidos grasos como el láurico sí son comedogénicos.

Hipoalergénico

Muchas cremas faciales y cosméticos limpiadores llevan en sus indicaciones la palabra hipoalergénico. Esto indica que es un producto que ha sido especialmente formulado para reducir el riesgo de reacciones alérgicas (no contiene ningún alergeno) e irritaciones en pieles sensibles. Quizá te haya pasado que compraste un maquillaje con mucha ilusión pero, a los pocos días de empezar a utilizarlo, aparecieron irritaciones y la causa no podía ser otra que este nuevo producto (en la imagen, crema Xémose anti irritaciones, (24 € aprox.) de URIAGE).

Los cosméticos hipoalergénicos están indicados para pieles sensibles, con acné, con cicatrices o problemas de alergia. No son agresivos para la piel, pero normalmente han sido testados en pruebas en vitro o en voluntarios, lo que no asegura que sean realmente inocuos para el 100 % de la población.

Emulsión

Una emulsión es una mezcla estable y homogénea de dos líquidos que normalmente no pueden mezclarse. Muchas son de aceite y agua. Esa mezcla es posible gracias a un tercer ingrediente que se llama emulgente (por ejemplo, una cera vegetal).

A diferencia de la crema, la emulsión es un cosmético más fluido, no graso y de fácil absorción, así que es habitual que se recomiende este tipo de formulación para personas con pieles mixtas y grasas. Pero hay emulsiones para muchos usos: cremas corporales, de manos, champú, acondicionador, mascarilla, sombras de ojos en crema, solares... (en la imagen, emulsión reafirmante corporal (12,95 €), de YACEL).

Caducidad

Echa un vistazo a cualquier cosmético que tengas en casa y te encontrarás con un pictograma, un recipiente con la tapa abierta y en su interior una numeración: 6, 12, 36 etc. Estos números indican el plazo mínimo de uso sin riesgo desde la apertura del producto. La numeración precisa los meses o años durante los cuales, una vez abierto el envase, el usuario puede hacer uso del producto sin riesgo, según explica CECU.

Este pictograma no es obligatorio en productos con fecha de caducidad inferior a 30 meses, en aquellos donde no hay apertura física del envase (por ejemplo, un spray), en productos de un solo uso o en los que no existe riesgo de deterioro o disminución de eficacia que pueda causar daños a la salud del consumidor.

Sin parabenes

Los parabenes (metil, propil, butilparaben) se emplean como ingredientes preservativos, es decir elementos que impiden la descomposición de los productos. En torno a su uso hay una gran polémica, por eso cada vez más viene reseñada su no inclusión en las indicaciones de los cosméticos (en la imagen, Tolerian Ultra, de LA ROCHE POSAY (consultar precio).

Son compuestos químicos que se conocen como disruptores endocrinos, que serían capaces de interferir en las funciones hormonales que intervienen en la buena marcha de diferentes sistemas y órganos del cuerpo, por ejemplo, en el desarrollo sexual, la función reproductora, el crecimiento y desarrollo neurológico, la maduración o el control de la glucosa.

Sus detractores califican su uso de grave, pero la Sociedad Española de Químicos Cosméticos subraya que en realidad son moléculas “mimic”, es decir, que tienen el potencial para imitar una hormona, pero que eso no significa que vaya a interferir con el sistema endocrino.

Waterproof

Si un cosmético lleva la indicación waterproof significa que es resistente al agua, porque está formulado con compuestos que repelen los líquidos y los hacen impermeables. Si una crema solar es capaz de actuar durante más de 80 minutos después de entrar en contacto con el agua, entonces es waterproof, a diferencia de un producto water resistant cuya capacidad protectora caduca a los 40 minutos del baño (en la imagen, desmaquillador de ojos bifásico de BETER (consultar precio).
Waterproof puede ser también un maquillaje, lo que supondría que resiste condiciones climatológicas adversas (por ejemplo, en la playa). En su fórmula suelen incluir ceras hidrófobas y otras sustancias derivadas de la silicona, que los hace repelentes al agua.
Para desmaquillar este tipo de productos hay que poner algo más de cuidado que con unos normales. Lo mejor es que lo retires con un producto como leche limpiadora y a continuación laves el rostro con algún aceite de limpieza o fórmula sin jabón. Para los ojos, suele haber fórmulas especiales waterproof, que muchas veces son bifásicas.

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