Hidratantes en espray

No por su textura ligera son menos efectivas que las cremosas. La hidratación en formato aerosol va ganando terreno en el universo cosmético. ¿Por qué será? Os los contamos.

 

¿En qué consisten?

Son otra forma de hidratar nuestra piel. La costumbre clásica es aplicarnos una pequeña cantidad de crema (el tamaño de una avellana aproximadamente), que repartimos por todo el rostro u otra parte del cuerpo con la ayuda de las yemas de los dedos, y que la piel tarda unos segundos en absorber. En cambio, con el spray obtenemos un producto más líquido y, por tanto, una sensación de frescor mucho más inmediata.

 

¿Qué nos aportan?

Luminosidad y vitalidad y, por supuesto, hidratación instantánea. Es decir, las tres grandes necesidades de la piel. “La sequedad de la cabina de un avión, el transporte público de la ciudad, los cambios de humedad... Son situaciones a las que nos enfrentamos a diario y por las que nuestra dermis sufre una gran pérdida de hidratación y puede padecer serios daños. Son agentes externos que inciden en la hidratación de la piel, llegando incluso a irritarla”, explica el doctor David Orentreich, dermatólogo de los Laboratorios Clinique. Por tanto, para hacer frente a todas estas adversidades y conseguir un equilibrio en la dermis, lo mejor es proporcionarle una dosis de espray hidratante. “En el caso del cutis, ese sencillo gesto le proporciona a nuestra piel una inyección de ingredientes reafirmantes, antioxidantes y humectantes”, asegura el doctor Orentreich.

 

¿Modo de empleo?

Es muy fácil y rápido. En la cara, basta con mantener el envase a unos 10 centímetros del rostro, cerrar los ojos,  pulverizar realizando movimientos circulares y esperar unos segundos sin frotar. ¡Su absorción es muy rápida! En el resto del cuerpo, se aplicará tras el baño o la ducha, tantas veces como deseemos, vaporizando generosamente.

 

¿Y además?

Ayudan a fijar el maquillaje. Y así nos durará mucho más tiempo. Para conseguir un efecto de make up natural, vaporizaremos el producto después de aplicar los polvos. Para un efecto más sofisticado, lo haremos directamente sobre la base de maquillaje, y después, los polvos. Con este breve ritual, el color se adherirá mejor y lograremos una tez matificada durante varias horas.

Se pueden aplicar en cualquier momento o situación, a cualquier hora del día o de la noche... “Siempre que nuestra piel tenga sed”, recuerdan desde Clinique. Esto es válido tanto en las hidratantes en espray faciales como en las corporales. Algunas incluso son perfumadas (jazmín, pomelo, camelia, rosa...). También son aptas para completar la limpieza facial. Por la mañana, para reanimar la piel, y por la noche, a modo de tónico calmante.

 

Por Rosa Salom

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