Las 10 Peores Excusas Para no Hacer Ejercicio.

Si vas a justificar por qué no te pones a hacer deporte de una vez, que no sea con excusas que no tienen base. Entrenar reduce dolores y mejora la salud integral y las excusas más variopintas, inverosímiles, remotas o absurdas son rebatidas por un entrenador de fitness que se las sabe todas. ¡Cuidado con lo que te inventas a partir de ahora!

1. No tengo tiempo. El trabajo, los niños, la casa, etc. ¿Cómo voy a encajar el deporte en mi agenda?
Álex Escudero, fitness manager de Caroli Health Club (www.carolihealthclub.es), habla de prioridades: “Es fundamental que el enfoque de hacer ejercicio sea el de cuidar nuestro principal instrumento (el cuerpo), que es el responsable de hacernos sentir mejor en nuestra vida personal (ocio, imagen, relaciones sociales...) o laboral (rendimiento, proyección...). Una vez asumida esta filosofía, tendremos más fácil priorizar. ¿Qué es mas importante en nuestro tiempo libre, tirarnos en un sofá, ir al cine, quedar con un amigo o sentirnos bien en nuestra piel?”. ¿Quién no puede robarle media hora al sueño por la mañana, teniendo en cuenta que es cuando se acelera el metabolismo y se consumen más calorías?

2. Me duele la cabeza y me va a estallar.
“El ejercicio moderado y planificado nos ayudará a tener menos malestares generales de los que la vida sedentaria acarrea. No olvidemos que el cuerpo ha evolucionado durante siglos para estar en movimiento; es más, el sedentarismo puede contribuir al desarrollo de  patologías físicas y mentales”. En concreto, si el dolor de cabeza es leve, el ejercicio suele eliminarlo.

3. ¡Ay!, las articulaciones. Si no me puedo mover, ¿cómo voy a ponerme a dar botes?
“Si padecemos alguna lesión, será necesario contar con un programa que integre una rehabilitación funcional en un comienzo y  posteriormente iniciar uno de entrenamiento contando con todas las garantías posibles. Queda claro que a mayores problemas, mayor despliegue de medios habrá que realizar, porque estaremos necesitados de un plan de salud integral”, añade Escudero.

4. Estoy sin energía.  Me noto sin fuerzas, con sueño, sin chispa...
Tú lo has dicho: “Precisamente, a mayor sedentarismo, menor energía y más trastornos del sueño. Comencemos poco a poco con una programación progresiva. Cuando estemos más en forma se regularizará nuestro sueño y se reforzará el sistema inmunológico, disponiendo de un plus de energía cada día. Recordemos que la práctica moderada de deporte hace que nuestro organismo genere endorfinas”.

5. Me da hambre y engordo.
“Como más de lo que quemo” es una de las más recurrentes excusas. “A las personas con dificultad para controlar su nutrición correctamente o con algún problema de ansiedad les conviene contar con la ayuda inicial de un nutricionista. Puede reeducar nuestros hábitos alimenticios, además de diseñar un programa de entrenamiento progresivo que nos ayude a controlar los picos de energía y, por lo tanto, el hambre”. Aún así, aunque parezca lo contrario, el ejercicio no abre el apetito, incluso puede llegar a disminuirlo, especialmente si es de resistencia (correr, ir en bicicleta, bailar...). La explicación podría estar en que, al elevar el nivel de endorfinas, aumenta la sensación de bienestar y calma, que evita las “ansias” por comer y ayuda a regular nuestra alimentación.

6. El gimnasio está lejos. No puedo perder un tiempo añadido al que dura la clase.
Como explica el entrenador, y conectando con la excusa primera, hay que priorizar. En casi todas las localidades hay un centro de fitness, y si no: ¿por qué no lanzarse al aire libre o a una bicicleta estática en casa?

7. No me gusta el 'rollo pijo' del gym.
Esta es la peor de las excusas. Existen centros de diferentes características y enfocados a distintos tipos de usuario, desde austeros y pequeños a los más equipados, con spa completo y tratamientos de belleza. Lo importante es tener un buen programa y estar mentalizada para realizarlo.

8. Me sale caro. Y ahora, con la crisis, no estoy nada boyante.
“Desde luego que es un gasto, y además proporcional con el abandono al que haya sido sometido el cuerpo. ¿Pero en qué invertir mejor que en nuestra salud y, por lo tanto, felicidad? Conozco a muchas personas que dieron este paso y les cambió la vida por completo”, dice el entrenador. Opción b: puede que no lo creas, pero caminar está infravalorado (además, es gratis). Es una alternativa aeróbica de escasa intensidad, pero ideal para las personas con una condición física baja, sin huecos en la agenda o con alergia al deporte. No te hará falta una equipación especial, lo podrás hacer en cualquier sitio y aprovechar tiempos muertos para ello. Por ejemplo, deja tu coche aparcado un par de veces a la semana o a mitad de camino de tu destino, ya que andando consumirás en torno a 300 kcal/hora. Si quieres aprovechar más a fondo tus paseos, mueve los brazos, aprieta los glúteos y la tripa, y mueve las piernas deprisa, si es posible con cambios de ritmo.

9. Simplemente, no me gusta. No soporto correr, cansarme ni sudar a chorros.
Entonces matricúlate en una actividad más “juguetona”: baile, danza del vientre, aqua-gym... O si no, a una modalidad tranquila: cualquiera de yoga, como el Bikram Yoga, Pilates o algo de musculación. Una sesión de musculación no consumirá tantas calorías como una de aeróbico intenso, pero logra una aceleración del metabolismo de forma indirecta al favorecer la formación de masa muscular. Esto hace que el consumo en reposo (metabolismo basal) sea más alto, lo cual es “rentable”, pues te permitirá quemar calorías hasta cuando estás durmiendo. Así que, aunque no llegues a un consumo tan alto en una hora, como en otras actividades, tu “nuevo cuerpo” te hará quemar más sin que te muevas siquiera.

10. Soy muy patosa. Carezco de ritmo y soy incapaz de asimilar una coreografía.
“Es verdad que hay gente más dotada para el deporte que otra, pero tampoco buscamos ir a una olimpiada. Yo siempre recomiendo mirarnos a nosotros mismos y comprobar nuestra evolución, no mirar al de al lado y frustrarse por no ser igual. El pensamiento debe ser que cuanto más me cuesta, más debo intentarlo. Esto nos dará grandes satisfacciones personales”, concluye Álex Escudero.

Por: Silvia Capafons.

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