Las 8 peores cosas que le haces a tu piel

Quizá no lo sepas, pero puedes ser tu peor enemiga. Estas son las 8 peores cosas que le haces a tu piel.

Quizá no lo sepas, pero puedes ser tu peor enemiga. Estas son las 8 peores cosas que le haces a tu piel.

 

1) Te pasas con el exfoliante

Nos han repetido tantas veces la importancia de la exfoliación para eliminar las células muertas y residuos que se van quedando en la epidermis… que ahora nos pasamos de largo. Por supuesto que es un paso fundamental pero con la periodicidad necesaria. En circunstancias normales es suficiente una vez a la semana, pero puedes aumentar la frecuencia a una vez cada tres días si es necesario. Piensa que si te pasas, no estarás dando tiempo para que las células se regeneren y el resultado será una de las 8 peores cosas que le haces a tu piel, que terminará por enrojecerse, irritarse… y hasta ser más propensa a las arrugas.

 

2) Te explotas los granitos

Vale que salir a la calle con un grano es muy duro, porque a veces ni el maquillaje es capaz de disimularlo y parece que todas las miradas se dirigen al mismo sitio. Pero es otra de las 8 peores cosas que le haces a tu piel porque puedes generar daños irreparables en la cara, cicatrices o manchas que tendrán solución… o no. ¿Te has dado cuenta de que cuando explotas un granito, en unas pocas horas te vuelve a salir e incluso más grande y peor? Esto se debe a que, con esa manipulación, lo que en realidad has provocado es una inflamación aún mayor que la que tenías originalmente.

 

3) Te lavas demasiado

Sí, es así. Quizá te suena raro, pero una higiene extrema consigue dañar la capa hidrolipídica, esto es, la emulsión de agua y grasa de la epidermis y que tiene sus funciones claras: le confiere flexibilidad a la piel y la protege de agentes externos como bacterias y hongos. Si te lavas demasiado o con productos poco adecuados, el pH se altera y lo que consigues es dejarla expuesta a agresiones. Limpia por la mañana y por la noche y punto.

 

4) Castigas el contorno de ojos

¿Cuánto crees que es el grosor de la epidermis de la cara? Son 0,02 milímetros… excepto en el contorno de ojos, muchísimo más fino, solo con 0,04 mm. Es una de las zonas más delicadas y, como tal, la primera en acusar no solo el envejecimiento sino también unos cuidados de la piel deficientes. No desmaquilles tus ojos estirando ni frotando demasiado. Aplica la crema a pequeños toques y siempre con el dedo anular. No es por manía, es que es el que menos fuerza tiene.

 

5) Sol sin protección

Otra de las peores cosas que haces a tu piel, sin lugar a duda, es dejarla desprotegida del sol. No se trata solo del riesgo de cáncer, que evidentemente es algo muy serio, pero a menor escala un rayo de sol en una cara sin fotoprotección es un camino directo a la aparición de manchas, rojetes, imperfecciones, arrugas. Da igual que sea invierno o que esté nublado, que no vayas a salir de casa o que pases el día en la oficina. Los rayos de sol atraviesan ventanas y nubes. Es indispensable que los productos con factor de protección solar formen parte de tu rutina diaria.

 

6) No renuevas productos

Tienes una sombra de ojos de esa marca carísima que te regaló tu hermana unas navidades de hace mil años y que te gusta muchísimo porque sigues usando los días que tienes un evento o sales por ahí. ¿Es que no recuerdas que los productos cosméticos tienen fecha de caducidad? Renueva el neceser de vez en cuando. Te sorprenderá de lo que apartas para tirar y harás sitio en el cuarto de baño.

 

7) La dejadez

Sabemos que es muy duro llegar a casa después de todo el día trabajando y luego ocupándote de los niños y de la casa, y que es normal que te hagas la loca cuando llegue el momento de acostarte y te acuerdes de que no te has desmaquillado. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Una vez tiene disculpa, pero no pases de todo. Este y otros gestos como no limpiar el rostro al levantarte, no usar protector solar o no ser constante con la crema hidratante, van sumando puntos negativos y acaban por pasar factura.

 

8) Fumar

Provoca cáncer, eso lo sabemos. Y en lo que a la piel toca, te abre los poros, provoca arrugas, deshidratación y te deja con un color gris amarillento. Tú decides.

También te puede interesar:

Continúa leyendo