Láser o luz pulsada, ¿qué es mejor?

Depilación, rejuvenecimiento facial, manchas... Láser o luz pulsada, ¿qué es mejor?

Depilación, rejuvenecimiento facial, manchas... Láser o luz pulsada, ¿qué es mejor?

 

Qué es el láser

Láser es el acrónimo de Light Amplified by Stimulated Emision of Radiation, un tratamiento con luz muy preciso. Esa, que es su mayor virtud, es también su mayor debilidad: emite en una única longitud de onda que se enfoca con facilidad. “Es muy selectivo, solo trata un tipo de problema cada vez”, explica el doctor Emiliano Grillo, del Instituto Médico Láser.

 

Para qué se usa

Cada láser vale exclusivamente para un tipo de tratamiento: por ejemplo, rosácea, manchas en la piel de cualquier origen (hormonal o causadas por el sol), arañas vasculares, cirugía de los ojos (miopía, astigmatismo, hipermetropía, estrabismo, cataratas), eliminación de grasa localizada (abdomen, cintura, glúteos...), cirugía vaginal o tratamientos de estética facial como la eliminación de arruguitas finas.

Cómo trabaja

Los láseres actuales utilizados en medicina estética, como el CO2 y el erbio, son ablativos: “Actúan en las capas más profundas y levantan la piel para su renovación y reestructuración”, indica la doctora Mar Mira, codirectora de la Clínica Mira+Cueto. También son aptos para depilación, pero no en todos los casos: están más indicados en pieles oscuras, porque son capaces de actuar directamente en el folículo.

 

Pros y contras del láser

La ventaja es su precisión: identifica el problema y lo ataja de manera directa. “La gran desventaja del láser es el postratamiento, ya que actúa a una mayor profundidad, lo que supone más agresión a la piel y un mayor periodo de recuperación. En algunos casos, incluso, se requieren algunos días de baja laboral”, agrega la doctora Mira.

 

Existe una opción alternativa que son los láseres semiablativos o fraccionados, en los que de manera pixelada, como un mosaico, se alternan puntos de penetración en la piel con otros que no y esto facilita la recuperación. Entre los contras del láser también está el precio. “Los impactos del láser suelen ser de mayor número que los de la luz pulsada en un área similar, por lo que en general son tratamientos más caros”, dice la experta.

Luz pulsada: qué es

El IPL (en sus siglas en inglés, Intensed Pulsed Light) es un tratamiento que se basa en la emisión de luz en un amplio espectro de frecuencia, que emite en distintas longitudes de onda. Esto supone, en comparación, que no tiene tanta precisión, pero gana en versatilidad: “Con un solo equipo se pueden tratar más problemas”, apunta el doctor Grillo.

 

Para qué se usa

Está indicada en tratamientos para los que hay que atacar varios frentes a la vez, por ejemplo, una región facial dañada por el sol con distintas lesiones que confluyen de manera conjunta, como manchas, capilares dilatados, textura rugosa y poros abiertos. Es uno de los protocolos más recomendados para casos de fotoenvejecimiento. También se recomienda para acné, patas de gallo, imperfecciones de la piel en general y, en uno de sus usos más populares, la eliminación del vello, incluido el del rostro.

 

“El IPL está indicado en fotodepilación para todo tipo de piel y vello porque trata con efectividad el pelo fino más superficial y el grueso más profundo”, dice Sheila Lanzo, del departamento de Formación e I+D de No+Vello. Sobre todo se recomienda en pieles claras, porque en las morenas actuaría captando el folículo y a la vez también el pigmento, lo que conlleva un riesgo de quemaduras. Para depilación en pieles oscuras, mejor el láser.

Cómo trabaja

“El IPL produce un rejuvenecimiento no ablativo, que no levanta la piel, trabajando con distintas longitudes de onda que tienen afinidad por pigmentos específicos de nuestra dermis, como el rojo de la hemoglobina que se ve en los vasos dilatados o el marrón de la melanina, que se acentúa cuando hay manchas”, explica la doctora Mira.

 

Pros y contras

Tras el IPL no hace falta un tiempo de recuperación, se hace vida normal. La mala fama de esta terapia frente al láser se debe, según el doctor Grillo, a que en el mercado hay “auténticas planchas de quemar”, equipos de bajo coste que maneja personal no cualificado en centros no homologados.

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