Mascarilla contra las rojeces del rostro

Existen mascarillas específicas para las partes más importantes del cuerpo: cara, cuello, contorno de ojos y pecho. Pero además, las mascarillas de hoy en día están formuladas para plantar batalla a la cuperosis, son redensificantes, con efecto peeling y hasta antirojeces.

 

Lo primero que debemos hacer para acabar con las rojeces es tener la piel bien hidratada. Para ello podemos utilizar una mascarilla hidratante, para preparar bien la piel. Los principios activos más hidratantes y nutritivos se dan cita en esta familia de mascarillas que tienen como fin devolver a la piel sus niveles de hidratación en unos minutos.

 

 

¿Cuándo? Si tienes la piel seca o mixta, no hay nada que te impida recurrir a ellas dos o tres veces por semana. También pueden utilizarse como tratamiento de choque en momentos de sequedad o después del verano.

 

Modo de empleo: no cometas el error de aplicar una capa demasiado gruesa. Se trata de hacer oclusión para que los activos penetren en la piel, pero con una capa fina es más que suficiente. Si no se trata de texturas demasiado grasas, puedes optar por no retirarlas y dejar que se absorban progresivamente. Un regalito para calmar la sed.

 

Haz tu propia versión casera

Necesitarás plátano, aguacate y aceite de oliva. Nada tan hidratante como esta receta que se elabora triturando y mezclando un plátano y medio aguacate y añadiendo después unas gotas de aceite. Dejar actuar 20 minutos y retirar con un tissue.

 

 

 

Mascarilla contra las rojeces

La tirantez y las rojeces son episodios de cuperosis agravados por las inclemencias invernales. Las mascarillas específicas para calmar y aliviar la piel se sirven también de pigmentos especiales que neutralizan las diferencias de coloración.

 

¿Cuándo? Una o dos veces por semana como tratamiento habitual, en el caso de padecer rosácea o cuperosis. Para episodios esporádicos, puede utilizarse a demanda.

 

Modo de empleo: aplicar sobre la piel perfectamente limpia y seca y ceñirse al tiempo de exposición marcado en el prospecto. Es fundamental retirarla perfectamente con agua tibia e hidratar después.

 

Haz tu propia versión casera

Necesitarás zanahoria y romero. Prepara una infusión concentrada de romero mientras rallas una zanahoria, que habrá que ‘regar’ y ablandar con 4 cucharadas de la infusión. Aplica a modo de emplasto durante 40 minutos y retira con agua.

 

Por Marta Cámara

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