Tras Fin de Año... Una Mascarilla para Tener Buena Cara

Estos días de fiesta suponen mucho estrés tanto mental como físico. Un estrés que muchas veces se manifiesta a través de la piel, en forma de rojeces, picores o erupciones cutáneas. Si a esto añadimos que nos maquillamos y nos arreglamos más para salir, resulta que no empezamos el año con muy buena cara. La solución está en elegir una mascarilla adecuada.
Dependiendo del tipo de piel y del efecto que se desee, puede escogerse entre hidratantes, limpiadoras, nutritivas, reafirmantes... Las mascarillas son todo un elixir de belleza que regenera la piel desde las capas más superficiales o externas hasta las más profundas. No deben usarse como sustitutas del tratameinto diario, pero son su complemento perfecto, el más imprescindible y necesario para la piel.
¿Para qué sirven?
-Hidratantes: aportan un extra de agua y no sólo de forma superficial, ya que ablanda el estrato córneo (la capa más externa) y ayuda a que la piel retenga su propia humedad. De esta forma, le proporciona una barrera protectora, capaz de alisar y rellenar arrugas y líneas de expresión.
-Limpiadoras: eliminan las células muertas activando la renovación cutánea. Así, exfolian, suavizan, retexturizan y revitalizan.
-Reafirmantes: se denominan de 'efecto flash' por su acción instantánea. Al secarse provocan en la piel una tensión de tipo físico y una oclusión que reafirma los tejidos. Aumentan la nutrición celular y la oxigenación.
-Iluminadoras: también son instantáneas. Cuando se retira la mascarilla, se estimulan los vasos capilares superficiales encargados de llevar los nutrientes a los tejidos. Absorben el exceso de melanina, con lo que difuminan las manchas.
¿Cuál elegir?
"Depende del tipo de piel y del etado en se encuentre", dice la esteticista Felicidad Carrera. Si el problema es la piel seca, habrá que escoger aquellas con propiedades hidratantes; si lo que se desea corregir es la falta de grasa, debe optarse por una nutritiva. ¿Para el exceso de grasa? "Lo ideal es decantarse por las que ayudan a regular la secreción sebácea y a mantener la piel limpia, libre de puntos negros y granitos, como las purificantes o exfoliantes", agrega la experta. ¿Para los cutis maduros? Lo lógico es elegir las que frenan los signos de envejecimiento.
¿Cómo se aplican?
Sea cual sea la mascarilla y el problema a tratar, siempre hay que limpiar la piel de restos de maquillaje, grasa y sudor, ya que permite que la mascarilla se adhiera bien y el tratamiento penetre correctamente. A veces, también hay que exfoliar antes. Para aplicarla, sigue las instrucciones del envase. En algunas basta mantenerlas durate 5 minutos, pero en las clásicas (incluidas las que hagas tú en casa) deben permanecer extendidas sobre el rostro unos 20 minutos.  Para eliminarlas, emplea agua a la temperatura de tu cuerpo (ni muy fría ni muy caliente). Puedes servirte de uan muselina o toalla de algodón empapada en agua; retírala con suavidad. En algunos casos, conviene masajear la piel previamente (lo indica el folleto).
¿Cada cuánto tiempo?
Tú decides. Pero lo habitual es una a la semana. Al mes, puedes alternar tu mascarilla habitual con una más específica (para un problema concreto). Con los cambios de estación, los expertos aconsejan realizar un tratamiento extra, con una mascarilla de vitaminas, enzimas y nutrientes. En este caso, puede realizarse también un tratamiento de choque de 7 días seguidos para preparar y fortalecer la piel. Y, por supuesto, si tienes algún evento estelar (fiestas, citas), no lo dudes: usa una mascarilla efecto flash y las huellas del cansancio desaparecerán de tu rostro.

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