Mascarillas. Preparando la Cara para Las Fiestas.

Las mascarillas aportan una dosis extra de todo lo que necesita tu piel, por eso son imprescindibles para que esta luzca sana y perfecta. ¿Quieres saber cuál es la que mejor se adapta a tus necesidades y cómo y cuándo aplicarla? Sigue leyendo.
Son muchas y muy diferentes. Dependiendo del tipo de piel y del efecto que queramos conseguir, podemos escogerlas hidratantes, nutritivas, limpiadoras, reafirmantes...; también podemos hacerlas en casa con productos naturales. Probablemente, las primeras mascarillas faciales que se usaron fueron de lodo o arcilla y su objetivo era sanar, no embellecer, pero, al notar que la piel quedaba más bonita después de aplicarlas, se convirtieron en un elixir de belleza. Las mascarillas no sólo proporcionan ayuda a las capas superficiales de la piel, sino también a las más profundas. Además, su efecto las convierte en un gesto relajante y placentero. No sustituyen al tratamiento diario, pero son un complemento más, imprescindible y necesario para la piel.
PARA QUÉ SIRVEN
-Hidratantes. Como su propio nombre indica, aportan un extra de agua y no sólo de modo superficial, ya que la mascarilla ablanda el estrato córneo y ayuda a que la piel retenga su propia humedad, proporcionándole una barrera de protección, alisando y rellenando arrugas y líneas de expresión.
-Limpiadoras. Nada que ver con el gesto diario de limpieza: son un plus que elimina las células muertas, activando la renovación cutánea. Exfolian, suavizan, retexturizan y revitalizan.
-Reafirmantes. También llamadas de ‘efecto flash’ por la acción instantánea que consiguen, aunque el uso prolongado en el tiempo mejora sus beneficios. Al secarse provocan en la piel una tensión de tipo físico y una oclusión que reafirma los tejidos. Aumentan la nutrición celular y la oxigenación.
-Iluminadoras. Tambien pueden considerarse instantáneas: la mayoría de productos denominados flash juega con ambos conceptos, firmeza y luz. Cuando se retira la mascarilla, se produce una estimulación de los vasos capilares superficiales encargados de llevar los elementos nutritivos a los tejidos. Absorben el exceso de melanina, difuminando las manchas.
PARA TODO TIPO DE PIEL
“Elegir una mascarilla -comenta la esteticista Felicidad Carrera- depende del tipo de piel que tengamos y del estado en que ésta se encuentre, ya que el mercado ofrece innumerables variedades (exfoliantes, nutritivas, seborreguladoras, hidratantes, antioxidantes, reafirmantes...)”.
-Piel seca. Si está falta de agua, habrá que escoger aquellas que tengan propiedades hidratantes, pero, si el problema es falta de grasa, escogeremos una nutritiva.
-Problemas de grasa. “Lo ideal en este caso -continúa la experta- es decantarse por las que ayudan a regular el exceso de secreción sebácea y a mantener la piel limpia, sin puntos negros ni granitos, como las purificantes o exfoliantes”.
-Cutis maduros. “Siempre es aconsejable escoger las que luchan contra los signos del envejecimiento”.
CÓMO SE UTILIZAN
-Limpiar y tonificar. Son dos pasos imprescindible, sea cual sea la mascarilla que usemos. Sólo una buena limpieza elimina restos de maquillaje, grasa y sudor y permite que se adhiera y penetre el tratamiento correctamente. A veces, conviene incluso exfoliar antes.
-Tiempo de exposición. Sigue las indicaciones del folleto (en algunas, bastan 5 minutos). La mascarilla clásica (incluida la casera) debe permanecer en la piel unos 20 minutos.
-Relax. Lo ideal es descansar mientras actúa; podemos incluso darnos un baño. Cubre los ojos con discos de algodón.
-Retirar con agua a la temperatura del cuerpo. Lo mejor es empapar una muselina o toalla de algodón y retirar con suavidad. En algún caso (lo indica), hay que masajear previamente.
CUÁNDO APLICARLA
-Cada semana. Es el uso habitual de una mascarilla. Dependiendo de la condición de tu piel, usa un producto hidratante si tu piel es seca, exfoliante si tu problema es la grasa, reafirmante o de cuidado intensivo si ya has cumplido los 40.
-Cada mes. Puedes alternar tu mascarilla habitual con un cuidado más esporádico cada 3-4 semanas. Por ejemplo, si tienes la piel sensible, puedes usar cada cierto tiempo una mascarilla peel-off; si es muy seca, combina un cuidado hidratante con un producto reafirmante o iluminador, etc.
-Cada cambio de estación. Conviene realizar un tratamiento extra, con una mascarilla de vitaminas, enzimas y nutrientes. En este caso, podemos hacer también un tratamiento de choque de siete días seguidos para preparar y fortalecer la piel.
-Momentos estelares. Una mascarilla ‘efecto flash’ será tu mejor aliada antes de un acontecimiento especial, después de una jornada intensa, para las fiestas que se avecinan...
BENEFICIOS ACUMULADOS 
-Cócteles milagrosos. Una de las cualidades de estos productos es que sus beneficios actúan en sinergia, incrementándose sus resultados. Por eso, podemos usar varias a la vez. “Aunque es importante saber combinarlas -dice Carrera-: no conviene mezclar muchos principios activos y excipientes en la misma sesión; por eso, recomiendo usar tratamientos diseñados por las firmas de cosmética para ser aplicados juntos y no usar demasiados productos de distintas marcas”. Si tienes tiempo, practícalo, es como una sesión de cuidados intensivos de belleza. Ideal para ese día o esa noche en que necesitas estar espectacular. Si dispones de dos horas para ti, no lo dudes.
-Limpiar, hidratar, reafirmar, iluminar… “El orden idóneo sería limpiadora, exfoliante, hidratante o calmante y, después, una mascarilla de tratamiento (antioxidante, reafirmante, seborreguladora, lifting, despigmentante...) o una multifunción”. Respeta el tiempo de exposición de cada una de ellas (si te quedas dormida, mejor), retira con agua y tonifica. Y pon la siguiente. El resultado será espectacular.
ASÍ FUNCIONAN
Las mascarillas se aplican sobre la piel (algunas vienen impregnadas en una máscara en hoja que hay que desprender y pegar en la cara) y se dejan en exposición durante unos minutos, entre 5 (exprés) y 30, dependiendo del tipo de producto. Durante este tiempo, los ingredientes van penetrando poco a poco en la piel, porque contienen en su formulación vehículos que facilitan esta acción. Cuando pasa el tiempo recomendado, se retiran con una toalla húmeda (o despegando) y se aplica el tratamiento diario.
UNA CURA INTENSIVA...
Para Felicidad Carrera “las mascarillas son una herramienta de belleza muy útil, ya que aportan un extra de cuidados a la piel que los cosméticos de uso diario no tienen. Son una cura intensiva muy valiosa para quienes no pueden visitar con frecuencia un centro de belleza, y un importante refuerzo para las asiduas”.
...FÁCIL DE USAR.
“Se deben aplicar con la piel limpia y tonificada. Se extiende una capa por el rostro pero también por el cuello y el escote, dos zonas que se olvidan normalmente y en las que las mascarillas son también muy eficaces”. C. Felicidad Carrera (telf.: 914 35 17 24)
De compras:
-Peel & Reveal, afina la textura de la piel (35 €), Elizabeth Arden.
- Cellumination Mask In Lotion, innovadora loción con los beneficios de una máscara facial (74 €), Sk-ii.
-Aroma Pureté, mascarilla purificante y oxigenante (25,43 €), Decléor.
-Pure Snow White Mask, sustituye a un tratamiento rejuvenecedor de instituto (249 €), Skinc.
-Masque Crème A La Rose Noire, juventud y luminosidad (93,30 €), Sisley. -Instant Hydration Mask, con aceite esencial y agua orgánica de angélica (24 €), L’Occitane.
-Ultimate Lift, mascarilla antiedad (58,50 €), Estée Lauder.
-Hydracristal, mascarilla termal para pieles sensibles (19 €), Uriage.
-Cellular Perfomance, mascarilla 3D lifting e iluminadora (160 €), Sensai.
-Mascarilla Hialurónica, redensifica las arrugas de inmediato (32,95 €), Thalgo.
-Masque Éclat, fluido tensor vitaminado (21,50 €), Lierac.
-Skin Hydrating, recomendada para todo tipo de piel (31,05 €), Dermalógica.
-Crème Fraîche, rehidratante (17,36 €), Nuxe.
HAZLO TÚ MISMA: Mascarilla de calabaza.
Esta fruta es muy nutritiva, ya que tiene enzimas y vitaminas que benefician a la piel, dejándola muy suave. Por eso es bueno utilizarla en mascarillas naturales para el rostro.
Ingredientes: 3 cucharadas de pulpa de calabaza fresca, 1/4 cucharadita de aceite de oliva o de almendras, 1/4 cucharadita de aceite de argán (opcional), 1/2 cucharadita de miel, 1 cucharadita de leche.
Así se hace: cocer la calabaza en agua hirviendo durante un par de minutos. Mezclar con el resto de ingredientes y aplicar una capa gruesa sobre la piel completamente limpia. Dejar actuar durante 15 minutos y eliminar con agua tibia. Consejo: la aplicación es única. Si te sobra, no la guardes. Lo bueno de las mascarillas caseras es la frescura de los ingredientes y la garantía de no tener ningún tipo de conservante artificial. Lo malo, que el producto se estropea
y pierde sus propiedades.

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