Pastora Vega, ¡espléndidos 50!

Con 54 años y ante una nueva etapa de su vida, la actriz se  muestra tal y como es: enérgica y vital, pero también madura y en paz. “No quiero aparentar 40 años, tengo la edad que tengo y es un orgullo”. Junto al estilista Alberto Cerdán y la firma Kérastase le dimos un giro a su imagen. ¡Así es ella!

Hicimos este reportaje el mismo día que se dio a conocer su ruptura con Juan Ribó (aunque siguen siendo amigos y manteniendo una estrecha relación que quizás vuelva a unirles como pareja). Ya lo habíamos acordado desde hacía semanas: pura coincidencia. Tal vez podría haberlo pospuesto, o haberse inventado cualquier excusa para darnos esquinazo, pero por el contrario, como la profesional que ha demostrado ser durante todos estos años, allí estaba ella, Pastora, con la cara lavada, sin apenas rastro de sus sinsabores amorosos y dispuesta a darlo todo para nuestra revista y por su gran amigo y estilista, Alberto Cerdán.

Llevaban cuatro años juntos y parecían felices, pero ya se sabe, el destino a veces nos sorprende con sus giros y hay que afrontarlos como uno puede, o quiere. Esta es la filosofía de la actriz que, lejos de autocompadecerse, concepto que no tiene cabida en su vocabulario, afronta esta nueva etapa con ilusión. “El amor en mi vida ocupa un lugar fundamental. Creo que no se puede vivir sin amor. Ahora he empezado una nueva etapa en la que el amor en pareja no lo tengo (a lo que no estoy acostumbrada, para qué te voy a mentir), pero hay que afrontar las etapas según te llegan. A veces es necesario estar sola, ¡ya me tocaba! Estoy segura de que voy a aprender muchas cosas de mí que desconozco”. Aun así, sola no va a estar, la acompañan sus dos hijos (fruto de su unión con Imanol Arias): Jon, de 27 años, vocalista del grupo de rock Layabouts, y Daniel, de 12, que también lleva el ‘artisteo’ en la sangre. “Esos sí que son los dos hombres más importantes de mi vida”, afirma.

Siempre fiel a su imagen, a su estilo de vestir y a su melena oscura, Pastora no es de esas mujeres que dan bandazos sin ton ni son; tiene muy claro lo que le favorece y un sentido del ridículo tan acusado que le impide excentricidades.

Ahora, con 54 años recién cumplidos, resurge con esa belleza serena que sólo es capaz de aportarte la madurez. ¿Cuál es el secreto? “No lo sé, quizás he tenido la suerte de que en cada etapa de mi vida me he puesto en manos de personas muy profesionales, como Alberto, que me cuida y me aconseja sobre mi pelo, mis uñas, mi maquillaje... Y en mi espacio de estética, donde se ocupan de mi piel (Beauty Concept), me tratan maravillosamente y no me deforman la cara (dice entre risas)”.

Alberto Cerdán lleva muchísimos años en la vida de la actriz, pero sólo como amigo, consejero y gurú de su imagen, que no es poco. Como ella misma afirma, en seguida le cogió el punto a la actriz, lo que le gusta, lo que no, lo que le favorece...

“Es muy importante en quién te apoyas y por quién te dejas asesorar para no convertirte en algo que no eres”. Desde hace unos años, cuando el estilista catalán abrió su primer salón en Madrid, se han acercado mucho más. “La verdad es que tanto él como todo su equipo te hacen sentir una reina. Sus espacios de belleza no son la típica peluquería a la que vas a teñirte o a hacerte la manicura, son también un oasis de paz para regalarte unas horas a ti misma”.

Reconoce haberse sometido a pequeños retoques, unas vitaminas aquí o un pinchazo de bótox allá, pero le aterroriza la idea de acabar siendo una caricatura de sí misma.

Para evitar que eso llegue, suele cuidarse la piel a diario, no fuma, bebe poco (sólo cuando sale o queda con alguna amiga para intercambiar confidencias) y se maquilla lo menos posible. “Así, el día que me maquillo disfruto mucho, es como una ceremonia, porque se me da bastante bien y soy muy rápida... En 20 minutos ya estoy”. Y si un día se levanta con mala cara y tiene que dar lo mejor de sí, un baño de inmersión en agua helada con hielo es su truco.

Es fan de los perfumes, los sérums, las texturas en mousse y las mascarillas, le encanta probarlo todo. “De mayor quiero ser jardinera -nos dice entre risas-: me encantan las flores, las plantas, cuidarlas, regarlas, hablarles... Al fin y al cabo, la piel es como una flor que también hay que mimar día a día. En cuanto la hidrato un poco y le doy unos cuidados extra, ¡es que se nota muchísimo!”.

Prefiere el verde al rojo, los jeans al short, la naturalidad a la sofisticación, el día a la noche, el mate al brillo y la tranquilidad a los subidones de adrenalina. “He montado en mucha montaña rusa y ya no me apetece, ahora voy al gimnasio, hago Zumba, entreno con aparatos y pesas y de vez en cuando nado”. A pesar de ello, la ‘culpa’ de ese cuerpo -que sigue siendo imponente - no es sólo del esfuerzo físico; también la genética interviene de una manera directa. “Pues claro, mis padres, ya mayores, siempre han sido muy guapos y han tenido tipazo”.

Lo que realmente reconoce que le ha cambiado la vida es una limpieza de colon que se hizo hace cinco años, coincidiendo con la menopausia. “Estoy mejor ahora que antes”. Desde entonces, nunca más ha vuelto a estar preocupada por el peso. Esperemos que ni por eso ni por nada.


Junto al estilista Alberto Cerdán y la firma Kérastase le dimos un giro a su imagen. Cuatro looks para distintos momentos del día...  

De día 

La naturalidad es una de sus señas de identidad: por eso, pocas veces la verás con peinados rebuscados, ropa extravagante o un maquillaje muy acentuado.

Pertenece a ese grupo de mujeres para las que “menos es más”. En este look de día lleva una camiseta básica blanca, American Vintage; pantalón, Sport Max; chaleco con lentejuelas de Zara; y collar y anillos de Pomellato.

Al contrario de lo que pueda parecer, Pastora es una mujer suave, como las ondas de su pelo, pero con fuerza, como el color de su melena.“Nunca llevaría el pelo ni más corto ni más largo; he encontrado mi estilo, y le soy muy fiel”. En la foto lleva un peinado de 'ondas al aire'.

El objetivo es resaltar la onda natural. Para lograrlo hay que aplicar una espuma de volumen (Volumifique de Kérastase, 23,90 €), que aporte cuerpo y movimiento al cabello para conseguir la ondulación natural de la melena. Con la ayuda de un peine, repartir la espuma desde la raíz hasta las puntas y secar con secador.

Para dar mayor volumen, poner la cabeza hacia abajo, logrando un peinado más estructurado con un  volumen duradero y una melena densa, esponjosa y muy natural. 

De tarde

Elegimos un look 100% natural. Para vestir, blazer rosa empolvado, de Marella; camiseta básica, American Vintage; y pulsera y pendientes, de Agatha.

Y para el pelo, un estilo muy natural, un cabello disciplinado, con movimiento y sin encrespamiento, que conseguimos con el servicio Thermo Disciplinante. Se trata de un servicio exclusivo de salón (Ritual Thermo Disciplinante, 30-50 € el servicio) para conseguir una profunda y completa reparación del cabello.

Los resultados son duraderos, incluso después de 10 lavados. Para finalizar, un spray termoprotector que ayuda al peinado, aporta suavidad inmediata y brillo intenso (Spray Fluidissime, de Kérastase, 23,90 €). 

De noche

Buscamos un estilo chic, pero informal que conseguimos con un vestido estampado años 50, de Beatrice B; y un brazalete de perlas, de Teria Yabar.Pastora confiesa que se viste todas las mañanas según su estado de ánimo. “Aunque tengo mucho sentido del ridículo, a veces también me gusta ‘disfrazarme’... ¡Que para eso soy actriz!”.

Aunque pocas veces lleva el pelo recogido, en esta imagen lleva un recogido 'lady'. Y es que en ocasiones le gusta jugar con su imagen y sorprender a su entorno. Es entonces cuando Alberto Cerdán le indica las pautas del peinado que mejor le sienta. “Casi nunca llevo el pelo en una coleta o totalmente retirado de la cara, me gusta más un semirrecogido o una coleta que deje mi flequillo despeinado”.

Para el recogido 'lady' Alberto Cerdán utilizó el aceite Essence Absolue de Shu Uemura (55,50 €), con el que consiguió un acabado ultraligero y de máximo brillo. Es el complemento indispensable para aportar al cabello una nutrición esencial y una protección absoluta. Tras la aplicación del aceite, finalizó el peinado con la laca Laque Noire de Styling Alta Costura de Kérastase (23,40 €).

Se aplica sobre el cabello hasta conseguir la fijación deseada, otorgando a la melena movimiento y secado instantáneo. Un look más duradero y con un acabado perfecto. 

A altas horas

Un look de lo más sexy con un top lencero con lentejuelas, de Tintoretto, y un brazalete, de Pomellato, que combinan perfectamente con una melena deshecha. Pastora no puede negar que le favorece ese look de recién levantada... Top lencero, poco maquillaje y una melena muy natural, pero con una suave onda deshecha que le aporta volumen y movimiento.

Para dar volumen en la raíz a los cabellos lisos, utilizamos Lift Vertige de Kérastase (27,40 €). Sobre el cabello húmedo, se aplica el producto sobre las raíces, justo en la línea del nacimiento del cabello, mientras lo levantamos con los dedos para fijarlo.

Después, utilizamos el doble sérum Ultimate Remedy  de Shu Uemura (44,50 €) que repara los medios y puntas, facilitando el peinado y otorgándole efecto tacto seda y brillo. Y, por último, el  Spray Fluidissime de Kérastase (23,90 €) para mantener el peinado. 

Secretos de tocador

Pastora admite que se ha sometido a algunos retoques y técnicas de cirugía estética, pero que ha sabido decir basta:ahora se siente bien con su piel y, de momento, no piensa en nada más que en llevar dignamente sus estupendos 54 años.

“Prefiero tener una cara con arrugas y con personalidad que una cara sin una arruga, como un muñeco. Hay que saber decir: ¡basta!”. Deporte, una dieta más o menos “con sentido común”, su fe ciega en las personas que la cuidan y, sobre todo, ser feliz son sus secretos de belleza. “Voy al gimnasio, hago Zumba, entreno con aparatos y pesas y de vez en cuando nado... Estoy mejor ahora que antes”. 

Reconoce tener un look “muy suyo” al que ha sido fiel durante toda su vida. “Cuando vamos de compras, mis amigas me dicen: ‘eso es muy pastora’. ¡Siempre aciertan! Tengo un estilo muy mío”. Pastora Confiesa tener el armario lleno de vaqueros de todos los colores (azul ‘denim’, blanco, beis, rosa...), no salir nunca sin su barra de labios en el bolso y usar siempre un antiojeras.

Su media melena color chocolate, a la que ahora le aporta algún que otro matiz de color “por eso de las canas”, es una de sus señas de identidad. Confiesa que se la cuida con buenos productos y que la constancia es la clave para obtener buenos resultados.

Mascarillas, sérums y aceites son su gran perdición. “Con un poquito de ayuda, mi melena responde increíblemente bien. ¿Lo que menos me gusta de ella? Quizás su tendencia a encresparse cuando llueve o estoy en el mar, pero eso también me da mucho volumen. ¡Tengo suerte!”.

Texto: Marián Vilá.
Fotos: Antonio Terrón.

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