Piel Hidratada. Las Cosas Claras.

Limpiar, tonificar e hidratar son los mandamientos principales para preservar la salud de piel, sin embargo, las españolas confesamos que no la hidratamos a diario por pereza o falta de tiempo pero, también por ciertas creencias populares erróneas que nos llevan a no cuidarnos del modo adecuado.
Es importante que tengamos las cosas claras y que nos concienciemos de la importancia de cuidar la piel del rostro.
-La piel pierde una cuarta parte de su hidratación durante la ducha debido al uso de geles y jabones que alteran el manto lipídico natural de la piel. Por eso, es importante hidratar la piel cada día con una crema que evite la sequedad, las grietas, la descamación o la tirantez. Las mujeres que creen que no es necesario el uso de la crema hidratante para nutrir la dermis y recurren a pequeños trucos como beber agua, cometen un error. Podemos utilizar un gel especial para pieles secas, que sea suave (hay algunos bastante económicos en farmacias) y una crema hidratante para pieles sensibles.
- Beber agua tiene una repercusión mínima en la hidratación de la piel. La mayoría de las mujeres cree que beber es básico, pero lo cierto es que aunque el agua es buena para la salud, es un porcentaje muy pequeño de la que bebemos el que llega a las capas superficiales de la piel y apenas contribuye a su hidratación. No obstante es bueno beber y también mantener una alimentación completa, variada y equilibrada, siempre que no creamos que con eso basta.
-El estrés no es una causa de deshidratación. Puede serlo de la aparición de trastornos epidérmicos (psicosomáticos) como sarpullido, rojeces, alergias, etc., pero no de deshidratación. Es más, algunos dermatólogos opinan que en vez de empeorar, el estrés mejora la hidratación gracias al aumento de la sudoración y de la secreción sebácea.
- Usar productos hidratantes adecuados a nuestra edad y necesidades, es básico. Es muy importante saber qué tipo de piel tenemos y tenerlo en cuenta a la hora de elegir o comprar lociones o cremas.
- A medida que cumplimos años la piel se reseca más. Con el paso del tiempo las glándulas sebáceas son menos activas y la piel pierde, poco a poco,, la capacidad de retener el agua y se reseca con más facilidad.
- Los mejores momentos para hidratar la piel son al levantarnos y al acostarnos pues la piel está más receptiva. Debemos hacerlo siempre con la cara totalmente limpia. Las cremas hidratantes sin más, mejor por la mañana (si solemos maquillarnos es importante esperar unos minutos a que se absorba la crema antes de ponernos la base de maquillaje); las que tengan tratamiento, mejor por la noche, cuando la piel se regenera. Intenta no meterte en la cama inmediatamente después de darte la crema pues te la puedes quitar con la almohada. Espera unos 10 minutos.
-Los básicos para hidratar la piel de la cara son: una hidratante facial diaria, una mascarilla para aplicar una vez a la semana y un tónico o agua limpiadora suave (sin alcohol) .
- Son buenos aliados  de la hidratación de la piel, los baños termales, las saunas y los baños de vapor. Mejoran notablemente el nivel de humedad de la piel.
-Conviene exfoliar la piel una vez al mes para eliminar las células muertas y las impurezas, pero si la tenemos secas podemos espaciar este tiempo (una vez cada mes y medio o dos meses) y utilizar un exfoliante suave.
-Los autobronceadores también resecan la piel, por eso es buena idea no aplicarlos todos los días. Conviene alternarlo con la crema hidratante: un día autobronceador y otro crema. Recuerda que en una piel seca este tipo de bronceador sin sol se extiende de forma menso uniforme y se absorberse mal. Pueden quedarte manchas más intensas en algunas zonas. Lo mejor es recuperar la piel primero, hacer que vuelva a estar hidratada y sana, y luego usar el autobronceador.
-Los mayores enemigos de una piel hidratada (al margen de geles y jabones) son la calefacción, el aire acondicionado, el viento frío, el exceso de sol... Todos estos factores externos facilitan la evaporación de agua. El tabaco y el alcohol también agreden nuestra piel.

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