¿Qué crema de noche necesitas?

Utilizar un cosmético específico antes de irte a dormir es uno de los secretos mejor guardados para levantarte como una rosa. ¡Escoge el tuyo!

Ya hemos asumido que hay que cuidar el cutis, ¿quién no tiene una hidratante de cabecera? Para completar estos cuidados los expertos recomiendan la aplicación de un producto específico nocturno. Si no utilizas las cremas de noche, tu piel lo notará. Descubre el porqué.

 

 

¿Un recurso imprescindible?

 

Sí, porque durante el sueño la piel no reposa, sino que se pone en marcha. ¿Qué ocurre? “Al haber una mayor oxigenación (respiramos mejor y más profundamente mientras descansamos), las células activan su metabolismo y colaboran con la cosmética nocturna, reparando el tejido”, comenta la esteticista Felicidad Carrera.

 

Su propósito

 

Aprovechar un momento privilegiado para combatir la deshidratación, estimular la renovación dérmica, reparar los daños diurnos... “Son tratamientos postdía formulados con gran cantidad de nutrientes, vitaminas y humectantes que actúan en múltiples frentes y que buscan frenar el proceso de envejecimiento”, comenta Rosa García Maroto, Directora del Departamento de Medicina Estética de Clínica de la Fuente.

 

¿Manda el tipo de piel?

 

No es determinante, pero sí lo es conocerla a fondo. “Al ser un órgano dinámico, tiene diferentes necesidades”, comenta Carrera. Escuchar y observar su comportamiento te ayudará a elegir la ‘cura’ perfecta. “Unas veces estará pidiendo un plus de nutrición, y otras se mostrará seca, tirante y poco elástica”.

 

¿Sólo a partir de los 50?

 

No, úsalas en cuanto detectes envejecimiento fisiológico (a partir de 25 años). “En las pieles jóvenes, son necesarias porque producen un peeling superficial diario que da luminosidad y lima imperfecciones: marcas de acné, puntos negros...”, comenta la dra. Cristina Hoyos, dermatóloga y directora técnica de Clínicas Ceta

 

Busca ingredientes nocturnos

 

Mejor si se llevan bien con tu edad. “En la juventud, busca fórmulas que contengan ácidos suaves (glicólico, salicílico...), que regulan el exceso de grasa y frenan los desórdenes en los folículos. Llegada la madurez, opta por cremas formuladas con retinol y DMAE (dimetilaminoetanol), un potente reafirmante”, explica la dra. Maroto.

 

No intercambies

 

Ni valores la opción ‘una para todo’. La crema de día está concebida para proteger. Es decir, contiene filtros solares y otras sustancias que ejercen una función barrera; pero, usada por la noche, estos activos escudo asfixian la piel e impiden una correcta renovación dérmica. Por su parte, una de noche nunca te protegerá de las agresiones medioambientales diurnas.

 

Menos es más

 

Como deben tener una acción prolongada (durante todas las horas de sueño), la concentración de activos es mayor y la textura suele ser más densa. Así que modera la dosis. ¿El truco? “Usar la paleta dosificadora que incorporan los cosméticos o poner el equivalente a un grano de arroz por área facial”, explica la esteticista Felicidad Carrera.

 

Manual de uso

 

No te saltes ningún paso

Por muy bueno que sea, ni el producto más maravilloso funcionará si previamente no efectúas una buena higiene. “Elige un desmaquillante acorde a tu tipo de piel y asegúrate de retirar las impurezas”, dice Carrera.

 

Hazla penetrar

No vayas deprisa y corriendo, todo influye para que la crema funcione perfectamente. ¡Párate y disfruta del momento! Date un automasaje desde el centro del rostro hacia fuera y finaliza con un suave tecleo activador.

 

Dale su tiempo

Sobre todo si duermes boca abajo. “Si te pones la crema y te vas a la cama, gran parte acabará desperdiciada sobre la almohada o en las sábanas. Para evitarlo, extiéndela media hora antes de irte a soñar”, comenta Carrera.

 

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