¿Qué Crema Necesito?

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Si tienes claro cual es la crema de rostro que mejor te va, enhorabuena, pero la mayoría de las mortales andamos perdidas ante la inmensa oferta que hay en el mercado. ¿Quieres dar en la diana? No dejes de leer: expertos de primera línea te explican cómo darle a tu piel lo que está pidiendo.

-‘¿Por qué mis amigas eligen bien la crema y yo no?’. Hay que tener claro que no todas las pieles son iguales ni tienen la misma edad ni se enfrentan a los mismos problemas. Tu tratamiento.“Busca un cuidado específico acorde al tipo de piel, etapa de la vida y necesidades. Por ejemplo, si trabajas al aire libre, la exposición solar es mayor y necesitas una hidratante que incorpore un filtro solar potente”, dice el doctor Enrique Herrera Acosta, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y director de Clínica Herrera. Cuidado si te han diagnosticado acné, seborrea... Pide consejo al especialista sobre los protocolos más adecuados.

-‘Noto que la piel se acostumbra a las cremas y por eso cambio’. ¡Ojo con este falso mito tan extendido! No es que se habitúe, es que cambia de estado. “Si un tratamiento está pautado para atacar un problema (exceso de grasa, acné...) y lo soluciona, al cabo de un tiempo no tendrá sentido seguir y habrá que seleccionar el que precisemos en ese momento. Otra cuestión es perder la cabeza cada vez que haya un lanzamiento: estresamos a la piel”, dice Inmaculada Canterla, directora de Cosmeceutical Center. Acertarás si eres fiel al tratamiento de cabecera que te funciona. “La piel necesita estabilidad y una crema puede usarse durante meses o años antes de dejar de ser efectiva”, comenta la esteticista Chelo Cándenas. Mejor si usas una textura untuosa en invierno y dejas las fluidas para verano.

-‘Soy adicta a las cremas: me doy varias al mismo tiempo’. Según la experta en estética Chelo Cándenas, “la suma de productos no redobla los beneficios”. Sobre todo porque el poder de penetración de los principios cosméticos es limitado. Además, al recargarla, llega un momento en que la piel se satura y ya no absorbe más. Acertarás si “incorporas a la rutina básica (limpiador, hidratante y fotoprotector) otros tratamientos (contorno de ojos, sérum, exfoliante, despigmentante...) que actúen sobre necesidades específicas (manchas, falta de luminosidad...)”, explica Canterla, especialista en dermocosmética. Cuidado con los cosméticos que contienen siliconas. Déjalos para el final, porque crean una película que impide la correcta absorción de cualquier activo que se aplique después.

-‘Uso una hidratante y cada vez tengo más arrugas’. La aparición de pliegues y surcos es una consecuencia del fotoenvejecimiento; también pueden surgir de forma prematura si has seguido una dieta drástica de adelgazamiento (se pierde grasa al nivel del sostén del rostro) o si tu piel es seca y extremadamente fina. Tu tratamiento: “Cambia a una fórmula antiarrugas, que aporte humedad (lo que hace un producto de hidratación) y que al mismo tiempo frene los signos del paso del tiempo”, aclara Canterla. Mejor si, tanto en invierno como en verano, proteges tu rostro del sol. “Un buen fotoprotector es el mejor antiaging que existe”, explica el dr. Enrique Herrera.

PRODUCTOS QUE DEBES TENER Tu primera hidratante. Aunque las pieles jóvenes están firmes y luminosas, también necesitan protegerse. ¿Tu aliada? Una crema ligera que aporte agua sin engrasar y que matifique (elimine brillos y poros dilatados) a la vez. Por ejemplo, la Hidratante Antioxidante (10,95 €), Uresim. Con efecto lifting. Cremas antiedad. Ayudan a difuminar las arrugas que existen y a prevenir la formación de otras nuevas, refuerzan la barrera cutánea y logran tensar, reafirmar y redensificar.

-Merveillance Expert Jour (44,50 €), Nuxe. -Suave crema Ecollagen (35 €), Oriflame. -Crema para pieles normales y mixtas Hyaluron Filler (30 €), Eucerin. -De noche, crema Smile ’N Repair (104,50 €), Givenchy. -Crema Antiarrugas (5,50 €), Garnier. -Tratamiento Liftactiv Supreme (33 €), Vichy.

LOS ERRORES MAS COMÚNES Usar una crema muy densa. Puede ocasionar acné cosmético. “Las fórmulas demasiado grasas pueden sobresaturar la piel, obstruyendo los poros y favoreciendo la aparición de granitos”, explica el dr. Herrera. Quedarse corta con las cantidades. No alargues la vida de tus cremas. Tienen fecha de caducidad (entre 6 y 12 meses) y pueden perder cualidades (les afectan el sol y la humedad, y si no tienen paleta dosificadora se contaminan antes). ¿La dosis? “El equivalente a un grano de arroz en cada zona de la cara”. Ponértelas sin orden. Altera el producto y el resultado. Tras desmaquillar, aplica primero los formatos más ligeros (loción, gel...) y, a continuación, pon los más densos (sérum, crema...); por último, si está en tu plan de cuidados específicos, las texturas más pesadas (pomadas o bálsamos). Elegir activos sensibilizantes. Vigila los ingredientes incompatibles. Por ejemplo, si mezclas retinol e hidroxiácidos (ácido glicólico o salicílico), podrías hacer que tu piel desarrollara fotosensibilidad a los rayos del sol. Lee las instrucciones de uso.

Por: Sonia Coronel.

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