Qué dice el pH de tu piel

Lo sueles ver en las etiquetas de los cosméticos y los productos de belleza, pero casi todo tiene su pH. ¿Sabes qué determina?

Lo sueles ver en las etiquetas de los cosméticos y los productos de belleza, pero casi todo tiene su pH (la piel, los alimentos, el agua, el organismo...).  ¿Sabes qué determina y por qué es importante? Descúbrelo.

 

Pocas cosas hay tan desconocidas como el pH. Y sin embargo lo oímos casi a diario (sobre todo el de la piel, aunque cualquier materia orgánica lo posee). “Consiste en un valor numérico que mide la alcalinidad o acidez de un elemento (la cantidad de iones de hidrógeno presentes), normalmente evaluado en su estado líquido”, explica la doctora Adriana Ribé, dermatóloga de Ribe Clinic (Barcelona). La escala del pH va de 0 a 14. Por eso, el punto neutro (el equilibrio entre la acidez y la alcalinidad) es 7. 

 

¿Para qué sirve?

Conocerlo es determinante porque afecta a todas las células de nuestro organismo. Por ejemplo: se ha demostrado que las enfermedades no pueden sobrevivir en un estado alcalino, pero en cambio, se fortalecen en uno ácido. Por eso, para protegernos, el pH de la flora intestinal y de la vagina -posibles entradas de infecciones- son más alcalinos que los de otras zonas.

¿Qué ocurre en un ambiente ácido?

La capacidad para absorber nutrientes y minerales disminuye, la producción de energía en las células se ralentiza y, en definitiva, nos volvemos más susceptibles a la fatiga y a las patologías.  El estrés, ciertas reacciones inmunológicas y, sobre todo, seguir una dieta acídica, son algunas  de las causas de que el pH se desequilibre. Porque su estabilidad comienza con una dieta apropiada: tomar abundante verdura, fruta baja en azúcar y agua iónica o estructurada para contrarrestar los ácidos que producen el azúcar, las carnes, el café, los lácteos, etc.

 

Vital para la epidermis

“En el caso de la piel suele ser una medida útil para conocer qué productos de higiene o belleza tienden a ser o no los más adecuados, y cuáles pueden hacernos daño”, explica la doctora Ribé. Y es que su pH varía entre 5,5 y 6 (al nacer es 7, el valor neutro). Después de lavarnos, la piel tarda unas dos horas en volver a su nivel normal de pH. Si se produce un cambio en éste que no se compensa de forma inmediata, la piel produce más ácido, se deteriora y nos deja de proteger. De ahí la importancia de aplicar productos (geles, champús y cremas hidratantes) cuyo índice sea 7,5 u 8 y compensen ese descenso. 

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