Revitaliza tu piel en invierno

Según los expertos en estética, el estado de la piel se altera cuando crece la fatiga, se vive en sitios contaminados o ataca la depresión invernal. Te damos unos consejos. ¡Revitaliza tu piel en invierno!

Así se altera un rostro cansado

Cuando el cansancio excesivo se prolonga, las células de la piel se ponen a trabajar más, consumiendo los nutrientes que tienen a su alcance y echando mano de sus reservas energéticas. Al disminuir éstas, se producen deficiencias de vitaminas, sales minerales, oligoelementos y magnesio. Este esfuerzo la agota aún más, de modo que incluso pierde en parte su capacidad de regeneración.


El resultado evidente es una falta de vitalidad y lozanía y, en caso de heridas, mucha peor cicatrización.
Por otra parte, el estrés nervioso hace que los músculos del rostro (que son nada menos que 50) se pongan tensos y la piel que los cubre se crispe, lo que aumenta las arrugas y profundiza los rictus de cansancio. Además, las fibras sensitivas liberan unos neurotransmisores que vuelven la piel más irritable y frágil frente a las agresiones externas. También se altera el porcentaje de grasa del manto ácido. Si la piel es seca se secará más y se hará más fina, deshidratándose fácilmente. Si es grasa, se hará más grasa todavía.

Nuestro consejo. La piel es el espejo del funcionamiento orgánico. Además de intentar mejorarla con tratamientos externos, hay que atenuar a la vez la fatiga y la crispación nerviosa que la alteran. Para mejorar ambas, la solución de oro es aprender una técnica sencilla de relajación y ejercitarla un par de veces todos los días.

El carácter también influye

A veces, no son los agentes exteriores, sino un temperamento ansioso o depresivo lo que altera el cutis. Hay eccemas, dermatitis seborreicas, acnés y psoriasis de causa interna. Las células de la piel se encuentran permanentemente conectadas con las del cerebro por neurotransmisores químicos que le pasan sus informes. De ahí que un problema psicológico o emocional pueda somatizarse, surgiendo al exterior en forma de trastorno cutáneo. En este caso, los cuidados cosméticos han de acompañarse con un tratamiento psicológico. Pero no descuides nunca los primeros por muy cansada que estés porque, mientras frotas tu piel con los dedos para limpiar, tratar o maquillar, además de embellecerte estás favoreciendo la liberación de maravillosas endorfinas euforizantes.

Cosmética específica

La piel agotada necesita ayuda exterior; cosméticos que le proporcionen los nutrientes agotados y recarguen sus células de energía. Tomar vitaminas por boca no basta. Cuando un nutriente entra en el sistema digestivo, se reparte por orden de importancia: el cerebro se sirve el primero, después cada uno de lo órganos internos que lo necesitan y, por último, la piel. De forma que, muchas veces, no le llega lo suficiente. Aportándoselos directamente en forma de cosméticos nos aseguramos de que le llegan.

Atención a los síntomas

Tú misma puedes averiguar si el cansancio o la depresión están afectando a tu piel. Estos son los principales síntomas de alarma:

- Pérdida de lozanía o vitalidad. Esto ocurre porque las células de la piel se renuevan más despacio. Hay un envejecimiento de la población celular.


- Aumento de las arrugas y profundización de los rasgos de cansancio. Más ojeras, surco nasolabial más pronunciado, párpados caídos y comisuras de la boca más tristes.


- Fragilidad y aumento de las irritaciones. El frío y el aire la irritan, está tan deshidratada que se le levantan algunas escamas, un arañazo tarda más en cicatrizar, a veces surgen picores y se multiplican las alergias.


- Disminución de la transparencia y del buen color. Se debe a que la lenta renovación celular provoca por su parte un gran aumento de la cantidad de toxinas.

La contaminación produce estrés cutáneo

La contaminación atmosférica ataca a la piel, obligándola a defenderse. Este esfuerzo le causa un auténtico estrés, con los mismos síntomas que la piel fatigada.


- El principal contaminante es el ozono, un oxidante fotoquímico que se forma en la parte baja de la atmósfera. Cuando más soleada es una ciudad, más ozono hay. Este elemento genera radicales libres que destruyen la elastina y el colágeno responsables de la firmeza de la piel, además de oxidar los lípidos de las membranas celulares, que pierden su función de barra y defensiva, por lo que la piel envejece prematuramente.


- Por otra parte, el humo causa, además, la pérdida en un 35% de la función barrera de la piel, aumenta la sequedad en un 25% y potencia en un 60% la aparición de arrugas.


- El humo del tabaco es también un fuerte contaminante: vuelve más opaca la piel y aumenta en un 25% su envejecimiento, ya que toma el oxígeno de la sangre.


- Entre otros, también son contaminantes las emanaciones de luz fluorescente.

Nuestro consejo. Algunas enzimas de la piel se cargan durante el día con la luz solar para, durante la noche, ejercer su acción destructora contra el colágeno y la elastina. Para contrarrestar este ataque aplica antes de acostarte una crema reparadora que impida su acción. Si además tiene vitaminas impedirá el estrés de la piel.

Todo tiene solución

Puedes proporcionar a tu piel un aire más limpio en la medida de lo posible:

- Utiliza en la habitación en la que permaneces más tiempo un humidificador con agua a la que habrás añadido unas gotas de aceite esencial de lavanda o de alguna otra planta de efecto relajante.

- Ponle a tu piel cosméticos que contengan los principales nutrientes antiestrés:

  • Tónicos naturales como ginseng o té verde.
  • Vitaminas E, C, B5. LA vitamina E neutraliza los radicales libres contaminantes; la vitamina C tiene un gran efecto tónico, y combate la fatiga celular y del sistema nervioso. Y la B5 es un depurativo celular y tiene efecto antifatiga.
    Oligoelementos y sales minerales. Manganeso, hierro, zinc, sodio, calcio, magnesio cloro y azufre. Todos estos elementos son necesarios para la nutrición de las células, a las que mantienen llenas de vitalidad, con buen ritmo de regeneración y con las defensas en el mejor nivel. Con ellas la piel no conoce el estrés.
  • Incrementa estos minerales en tu alimentación y en tus cuidados cosméticos.
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