¿Sabes qué dice tu escote de ti?

A la mayoría de las mujeres les gusta sacar a relucir su escote, aunque suelen reservarlo para el fin de semana y ocasiones especiales. Sea como sea, el escote es un símbolo de feminidad y un arma de seducción. Unas veces despierta admiración y otras provoca rubor pero cuidado con lo que puede revelar: rivalidad, protagonismo...

“El escote es un punto clave de la feminidad y se utiliza como un elemento de seducción”, explica Francesc Puertas, experto en corsetería y autor del libro El sostén: mitos y leyendas… y manual de uso (Editorial Arcopress). “Las mujeres empezaron a hacerlo evidente a partir de los años 50, pero desde entonces ha evolucionado hacia formas más naturales. Hoy en día, las chicas jóvenes apenas utilizan sujetadores que aprieten el pecho”, afirma.

Pese a ello, es una cuestión que sigue preocupando a todas, de una u otra forma. ¿Cuándo hay que ponérselo? ¿Cuánto podemos mostrar? ¿Qué impresión puedo dar dependiendo del que elija? ¿Qué hago si tengo poco pecho? ¿Y si no me gusta enseñar?... La firma de lencería Wonderbra, que cada año celebra el Día Internacional del Escote (sí, es verdad), ha estudiado el asunto en profundidad. Y la conclusión a la que ha llegado, cómo no, es que a la mayoría de las mujeres les gusta sacar a relucir su escote.

El 40 % usa a diario prendas que dejan entreverlo, mientras que el 34 % reserva esos modelos únicamente para el fin de semana. Sólo una de cada cuatro mujeres suele ir con prendas que tengan el cuello cerrado. “En realidad, puedes llevar escote en cualquier situación”, opina Mayte de la Iglesia, modelo, bloguera, estilista y también diseñadora de su marca My/Te. “Lo que pasa es que no es lo mismo llevar un jersey de pico negro, con el que puedes ir sencilla y elegante, que llevar determinados estampados que pueden asustar...”.

Además, los ‘expertos’ han medido hasta las proporciones perfectas del escote. Lo ideal es dejar al descubierto 15 centímetros a partir de la barbilla y que deje un espacio de cinco centímetros entre un pecho y otro.

Un poco de recato

Wonderbra (en inglés, ‘sostén maravilloso’) revolucionó hace unos años el mundo de la lencería con el lanzamiento del primer sujetador push up. La campaña de presentación de la marca en los años 90, con una foto del escote de la modelo checa Eva Herzigova junto al explícito eslogan Hello, boys (‘Hola, chicos’), es ya una imagen icónica de aquella década. Pero, mucho antes, la actriz Jane Russell había dejado mudo al mundo de la corsetería gracias al modelo que sacó en la película El forajido (1943), y que entonces animó a muchas mujeres a destapar su delantera. El sostén especial que diseñaron para que su pecho luciera emergente y puntiagudo fue el antecesor de todos los sujetadores que vinieron después.

Hoy, las alfombras rojas de estrenos y entregas de premios son el hábitat en el que sobreviven los escotes más escandalosos. Algunos son tan evidentes que en alguna ocasión las cadenas americanas que transmiten eventos importantes (Grammy, Oscar, etc.) ha tenido que enviar un email a las asistentes para pedir un poco más de recato a la hora de escoger sus modelos. “En todos esos eventos existe una competencia muy grande por acaparar los flashes”, matiza Mayte de la Iglesia. “Las invitadas tienen cierto miedo a pasar inadvertidas y lo que hacen es enseñar carne”.

Entre las expertas en el arte de deslumbrar con sus escotes están la modelo Heidi Klum, portadora habitual de aberturas vertiginosas, y Penélope Cruz, aficionada a los escotes en V y a los palabra de honor. Ella fue, precisamente, la encargada de dirigir un anuncio de la marca de lencería Agent Provocateur.

Sin apretar demasiado

Todas esas celebrities deberían tomar nota de la advertencia que lanzan los médicos sobre el abuso del escote. Hay que tener cuidado cuando se oprime demasiado el pecho porque eso puede dar lugar a problemas de salud, desde una congestión de mama hasta daños en el tejido por falta de aporte sanguíneo. “Al apretar demasiado el pecho, se comprimen las venas y muchas veces la zona se hincha”, dice el doctor Miquel Prats, senólogo de la Clínica Planas.

Y eso no les ocurre sólo a las famosas. Siete de cada diez usuarias no utilizan una talla de sujetador adecuada.
¿Cómo medir cuál es la talla perfecta? Primero, el sostén tiene que contener el busto pero no oprimirlo. Segundo, la copa tiene que ajustarse al pecho sin hacer ninguna arruga. Y tercero, el abrochado ha de quedar completamente horizontal y el tirante debe bajar en línea recta por la espalda. En definitiva, ha de ser una segunda piel. “Cuando se lanzó al mercado el Wonderbra, el propio fabricante ya lo avisó: este tipo de prendas se debe utilizar un tiempo limitado, no más de unas horas”.


Renunciar al escote también está de moda

Tal vez por la esclavitud que exigen esos modelos, muchas famosas han cerrado la boca a los escotes manifestándose abiertamente contra ellos. Y precisamente algunas de ellas son inspiradoras de tendencias dentro del mundo de la moda. ¿Algunos ejemplos? La directora de cine Sofía Coppola, más aficionada a los cuellos a la caja. Casi todas las it girls, como la modelo Alexa Chung, que rara vez escogen un vestido con abertura. O la hipersensual cantante Lana del Rey, que suele optar por camisas abotonadas. “A mí me encanta ese perfil de mujer”, reconoce Mayte de la Iglesia. “Ninguna de ellas tiene demasiado pecho, son más bien ‘tabla rasa’, y no lo destacan porque no es su punto fuerte. Prefieren crear su propio estilo con otro tipo de cuellos. A su manera, demuestran que se puede ser sexy sin enseñar nada”.

En el trabajo no se llevan 

Las políticas, cuya imagen cada vez tiene más peso, también muestran cierto recato a la hora de lucir escote, posiblemente para no emitir interferencias en cuanto a su vida profesional. Las pocas que se han atrevido en determinados actos a ‘enseñar canalillo’ (como la canciller alemana Angela Merkel, la secretaria de estado estadounidense Hillary Clinton o la exministra Trinidad Jiménez) han sido objeto de escarnio.

“Evidenciar el escote en ámbitos profesionales puede ser un elemento turbador”, considera Francesc Puertas. “Ocurre en política, pero también en otros trabajos. Para una camarera tampoco es adecuado. Y no quiero decir que todas las mujeres que vayan escotadas estén intentando seducir, pero, en general, en el trabajo es preferible no llamar la atención”.


Pero la cantera de escotes no cesa. Wonderbra emite cada año la lista de los mejores bustos y situó a la presentadora Holly Willoughby (algo así como la equivalente británica de Anna Simon) como el mejor pecho de 2013. Por detrás de ella aparece la hermana de la princesa Catalina, Pippa Middleton.

Enseñar o insinuar

Y tú, ¿de qué tipo lo llevas? Dependiendo de la clase de escote que elijas, transmites sensaciones diferentes: afán de protagonismo, rivalidad, exceso de discreción... Hay uno para cada momento.

-En V: Perfecto para disimular el cuello corto y estilizar la figura. Resulta elegante y al mismo tiempo sexy… pero no es apto para bustos caídos o demasiado exagerados.

-Palabra de honor: El triunfador en las fiestas de Hollywood. Está indicado para chicas que tengan los hombros rectos y los brazos delgados. Hay que tener especial cuidado con el sostén. No vale para llevar con tirantes (de ningún tipo).

-Corazón: Similar al palabra de honor o al escote cuadrado, pero resalta y embellece aún más el pecho que los otros. Sin duda es uno de los más provocadores.

-Cerradura: Es el éxito de la temporada (y también el más sugerente). Mejor si tienes poco pecho. Como el cuello es circular, evítalo si tienes la cara redonda.

-‘Halter’: Hombros, brazos y espalda quedan al descubierto y se remata, cerrado, al cuello. Resulta ideal para disimular una espalda ancha, así como el exceso de pecho. Un corte clásico que sigue triunfando.

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