Sylvia García: “Los seres humanos necesitamos sentir que tenemos un propósito y la solidaridad te aporta esa sensación de satisfacción”

Sylvia García es profesora de gimnasia artística y ha asumido el compromiso de llevar a un equipo de niñas de un poblado africano de Chad a los Juegos de París 2024. Gracias a L’Oréal París y a su apoyo a las mujeres emprendedoras, hemos podido conocer más sobre la aventura de Sylvia en este emocionante proyecto.

Sylvia García

Es Licenciada en Ciencias de la actividad física y el deporte y Directora Técnica del club de gimnasia artística Pozuelo de Alarcón, pero su entusiasmo y su solidaridad han hecho que su meta, a día de hoy, esté también a algunos kilómetros de distancia… La andadura en Chad de Sylvia García comenzó en 2015 cuando Ramón Grosso, presidente de la Fundación Ramón Grosso, le presentó al padre Camille, un jesuita chadiano y director del Colegio San Francisco Xavier en Toukra (Chad).

Por entonces, la Fundación Ramón Grosso ayudaba al colegio con la construcción de pozos de agua y en una de las visitas del padre a Madrid, Ramón Grosso le llevó al centro en el que trabajaba Sylvia y es en ese momento en el que el padre descubre la gimnasia artística y decide que sería maravilloso para sus niñas. Inmediatamente, propone a Sylvia la aventura de llevar este deporte a Chad. Cuando Silvia aceptó este reto, su destino se unió con el de esas niñas. Hablamos con Sylvia García para que nos cuente los detalles de esta fascinante experiencia.

¿Qué supone para ti involucrarte en un proyecto solidario de tanta responsabilidad?

Sylvia: Muchísima responsabilidad. Al principio empiezas movida por el idealismo y la ilusión de poder hacer algo que ayude a los demás, pero esos “demás” no tienen cara, ni historia, ni nombre. Cuando te involucras de verdad y sabes realmente por quién estás peleando y eres consciente del impacto que tus acciones pueden tener, entonces lo que sientes es una enorme responsabilidad y compromiso con el proyecto. 

¿Qué valores le aporta el deporte a las niñas?

Me gusta esta pregunta porque creo que el deporte es una herramienta educativa maravillosa. El deporte pone a las niñas y niños de manera experimental en situaciones que luego les pondrá la vida y es gracias a esas vivencias, que sabrán afrontarlas mejor cuando llegue el momento.

La gimnasia artística femenina, como cualquier otro deporte, te enseña que, sin constancia, compromiso, superación personal, respeto por ti misma y por las compañeras, libertad y disfrute, no vas a conseguir los retos que te propongas.

Te enseña que, si te lo propones y te esfuerzas, es posible conseguirlo y que, si no lo consigues, tienes que reponerte y volver a intentarlo o buscar otro reto, pero nunca rendirte.

gimnasia artística niñas

Estás ayudando a cumplir un sueño, ¿qué se siente?

Es una sensación muy gratificante. Creo que el nacer en un lugar u otro del planeta, te condiciona la vida.

Los niños y niñas que nacen en África, en principio, no tienen las mismas oportunidades que los niños con los que trabajo o que mis hijas.

De alguna forma me siento muy realizada al poder brindarle a las niñas de Chad un 1% de las oportunidades que tienen mis hijas. Sé que es poco, pero es algo.

¿Por qué crees que el padre Camille quiso llevar la gimnasia a Chad?

Quería decirles a las niñas que había algo especial para ellas. Él quería llegar al colegio y decirles: "os traigo algo muy especial y en exclusiva para vosotras" y, además, creo que quería hacerlo de la mano de una mujer.

En una cultura donde ellas son siempre las últimas y donde sus funciones se engloban en tareas domésticas y de servicio, donde la mujer siempre depende del hombre, llevar algo tan novedoso como la gimnasia artística (creo que ningún chadiano sabe lo que es) y que además gracias a ello pueden viajar a España, ha sido realmente algo revolucionario.

¿Y por qué crees que aquí se recibió tan bien la propuesta?

Creo que es porque los seres humanos necesitamos sentir que tenemos un propósito y la solidaridad te aporta esa sensación de satisfacción por hacer algo que realmente vale la pena. Todas las personas que nos escuchan hablar del proyecto, se enamoran de él.

Aprovecho para animar a quien esté interesado en colaborar con este o con cualquiera de los otros proyectos que la Fundación Ramón Grosso tiene en Chad a que visite la web Fundación Ramón Grosso y vea cómo hacerlo.

¿Cómo de importante te parece hacer llegar el feminismo a un lugar donde hay tantas desigualdades entre hombres y mujeres?

Yo entiendo el feminismo como un movimiento que defiende el derecho de las mujeres a la igualdad de oportunidades.

He estado 2 veces en Chad y han sido más que suficientes para ver que no existe esa igualdad. Si desde pequeñas ayudamos al empoderamiento de las niñas y a que crezcan en un entorno más igualitario, aunque solo sea en el colegio, algún paso habremos dado.

¿Crees que la gimnasia artística supone para estas niñas una forma de romper el rol que tradicionalmente han tenido las mujeres en esa sociedad?

Me gustaría que así fuera, por supuesto, sé que es un objetivo a muy largo plazo, ni siquiera sé si yo seré capaz de verlo, pero tengo claro que es una semilla.

Hace 3 años ninguna niña o madre de una niña del Colegio San Francisco Xavier hubiera ni siquiera soñado con que su hija fuera a España, de hecho, el año pasado alguna no pudo venir porque sus familias ni tenían documentación para poder hacerles un pasaporte, ahora tienen algo por lo que luchar.

Cambiando un poco el tono: siendo gimnasta artística profesional, ¿cómo de importante es para ti cuidarte? Cuéntanos tu rutina de cuidado y maquillaje diario.

Mi actual forma de cuidarme es salir a correr por la Casa de Campo con mi perro, no hay nada que me haga sentir mejor y que me ponga mejor cara.

De todas formas, después de la ducha siempre me pongo una buena crema tanto facial como corporal y me pinto los labios.

También me gusta cuidar mi pelo con un buen champú como Elvive y, como a mi edad ya es inevitable que aparezcan, tiño mis canas con Inoa de L'óreal.

 ¿Cuáles son tus primeros recuerdos vinculados al maquillaje?

Pintarme la raya en el portal de mi casa antes de salir, para que no me vieran mis padres.

¿Algún desastre confesable?

No me maquillo mucho habitualmente, pero si tengo algún evento, lo hago. En más de una ocasión, si he llegado tarde a casa, me he ido a la cama sin desmaquillar.

 En tu rutina de belleza diaria, ¿sin qué productos no podrías vivir?

Sin barra de labios.

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