Trucos anti-frío para una piel perfecta

El invierno es el peor enemigo de la hidratación. ¿Cómo lucir una piel perfecta cuando tenemos las condiciones climatológicas en contra?

Las bajas temperaturas, la reducción de la humedad en el ambiente, la calefacción, las duchas de agua caliente… son factores que conllevan una reducción del brillo natural de la piel y una deshidratación importante durante los meses de invierno. ¿Cómo combatirlo? A través de un cambio en nuestra rutina de belleza y una buena alimentación. Kaiku sin lactosa nos da algunos trucos. 

 

Hidratación por fuera:

El aire seco característico del invierno tanto en exteriores como en interiores (por efecto de la calefacción radiante) hace cambiar nuestra piel, haciendo necesaria la búsqueda de una solución hidratante adecuada para el esfuerzo extra que requiere el cutis en estos meses. Los dermatólogos recomiendan las lociones que contengan humectantes, así como cremas hidratantes a base de aceites que ayuden a abrir los poros (como las de almendra) y a crear una capa protectora en la piel que ayuda a mantener la hidratación. 


Hidratación por dentro:

La alimentación ayuda en el esfuerzo por mantener la hidratación de la piel en un nivel óptimo: el yogur es uno de los superalimentos que mejor cuidan la piel durante el invierno. Comer yogures se convierte en invierno en un gesto de belleza, al tratarse de excelentes hidratantes naturales que además acentúan la luminosidad de la piel. Su contenido en probióticos ayuda además al organismo a eliminar deshechos, reduciendo así el esfuerzo que tiene que realizar la piel para ayudar en este propósito. 

¡Piel al abrigo!

Al llegar el invierno, tendemos a favorecer la máxima “cuanto más calor, mejor” y favorecemos las combinaciones de ropa que nos mantengan a altas temperaturas. Es la estación estrella de los jerséis de lana, cuanto más gruesos mejor. Según los expertos de Total Beauty, esto puede ser un error, ya que provoca sudoración y, a su vez, deshidratación para la superficie de la piel. Para combatirlo, debemos decantarnos por capas inferiores en algodón, más transpirables, que ayudan a mantener la piel hidratada.  

Hidratar el ambiente

El mayor cuidado de la piel durante estos meses no tiene por qué significar dedicarle más tiempo durante el día, sino que podemos aprovechar la noche para aportar un necesario impulso de hidratación a nuestra piel. Por eso, el llamado beauty rest adquiere durante el invierno una importancia extra: hidratarse de manera adecuada antes de meterse en la cama, pero favorecer, además, la humedad en el ambiente a través de un humidificador o vapor que ayude a nuestra piel a trabajar durante la noche y lucir radiante por la mañana. 

 

Temporizador en la ducha

Los largos baños de burbujas con agua caliente pueden convertirse en el peor enemigo para la piel. Las altas temperaturas pueden romper las barreras de los lípidos epidérmicos y tener como resultado una pérdida de hidratación. La solución pasa por duchas que estén a una temperatura suficientemente caliente como para resultar reconfortantes, y que no excedan de los 10 minutos de duración. Respecto a los baños, durante el invierno no deberían superar los 20 minutos y el agua nunca debe quemar. 

 

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