Un Moreno Sexy y... ¡Seguro!

¿Renunciar a tomar el sol?, ¿por qué? El nuevo camino hacia la fotoprotección nos permite un bronceado seguro sin tener que renunciar al sol. ¡Sé lista! Podrás disfrutar de él si lo haces bien. Es cierto que el sol produce inmunosupresión, relacionada directamente con el herpes y el cáncer de piel. A corto plazo puede provocar insolaciones, quemaduras solares y deshidratación. A largo plazo, el sol provoca envejecimiento prematuro, alergias, alteraciones en la pigmentación y, en último caso, melanoma, ya que las sobreexposiciones a sus rayos son acumulativas e irreparables (la piel tiene memoria). Pero también es cierto que interviene en la síntesis de la vitamina D que fija el calcio en los huesos y permite un correcto desarrollo óseo, por no hablar de lo feliz que llega a hacernos el sentir los primeros rayos sobre nuestro cuerpo o conseguir ese tono que tanto favorece.

El primer paso: el uso de un producto solar con un índice de protección adecuado al tipo de piel. Los dermatólogos no están en contra de que se tome el sol, pero sí insisten año tras año en la necesidad de hacerlo correctamente. Basta con seguir un sencillo manual de instrucciones para protegerte de las maldades del astro rey.  Hay que protegerse de los rayos UVA, responsables en casi un 80% del envejecimiento prematuro de nuestra piel. Usar una pantalla protectora cuando nos exponemos de manera directa o indirecta al sol nos asegura una piel a prueba de arrugas, manchas y falta de firmeza, porque los rayos solares aceleran el proceso de pérdida de elasticidad de la piel. La era antiaging también ha llegado a los protectores solares para el rostro.

¿Cómo elegir el protector solar?
Según la Comisión Europea: “No debe emplearse el término protección total”, “El índice de protección (SPF) frente a la radiación UVA debe estar comprendido entre 6 y 50+” o “La eficacia de los protectores solares debe figurar en el estuche mediante 4 categorías de protección: Baja (SPF 6-8-10), Media (SPF 15-20-25), Alta (SPF 30-40-50) y Muy Alta (SPF 50+)”.  El objetivo es proporcionar al consumidor más claridad en la información, hasta ahora confusa. Informar... y formar en hábitos solares.

¿Cómo es el protector ideal?
-Absorbe todas las radiaciones solares. El método tradicional en la determinación del factor de protección sólo contempla la protección frente a los UVB (responsables de  las quemaduras y eritemas solares). En los últimos años se ha demostrado la necesidad de una buena protección frente a los UVA (responsables del envejecimiento prematuro y alteraciones en la piel a largo plazo) y también a los IR o rayos infrarrojos, que generan calor y actúan como una alarma contra el exceso de sol. Su efecto calórico puede ocasionar  insolación, dolor de cabeza, incluso un golpe de calor (deshidratación aguda).
-Permanece estable. Mantiene constante la protección real a lo largo de la exposición. Es resistente al agua. Se considera waterproof  o resistente al agua, cuando el fotoprotector no ha perdido más de un 50% de su capacidad protectora tras 40 minutos de baño continuado.

Bronceadas a toda costa.
¿Por qué 7 de cada 10 mujeres no protegen su piel adecuadamente frente al sol? Cuando preguntamos a distintas mujeres sobre su percepción de la exposición al sol, los resultados son sorprendentes: aunque el 92% de las europeas están concienciadas sobre sus efectos nocivos y su causa directa sobre el envejecimiento cutáneo -un problema que les preocupa más que el cáncer-, sus comportamientos no cambian, comenta Odile Mohen (Directora de Investigación de Mercados de L’Oréal Cosmética Activa). Los estudios demuestran que el 94% de las mujeres prefiere broncearse a toda costa. Estamos ante la gran paradoja. Esta es la única razón por la que los comportamientos peligrosos ante el sol siguen existiendo.

¿Y los niños qué…?
Aunque muchas mujeres anteponen el bronceado sin normas a la salud, es relajante pensar que el mercado solar infantil ha crecido de forma espectacular en el último año (hasta un 32% más). El presidente de la Academia Española de Dermatología (AEDV), el doctor Julián Conejo-Mir hace hincapié en que la prevención es importante: “El año pasado murieron en España más de 700 personas por cáncer de piel. La prevención puede reducir esta cifra pues la piel tiene memoria y la de un niño, más. Proteger la piel del sol durante la infancia y la adolescencia disminuye en un 65% el riesgo de cánceres cutáneos en la edad adulta”. La Comisión Europea dice que para alcanzar la eficacia que indica el factor de protección solar, los productos tienen que aplicarse en cantidades similares a las empleadas en los ensayos clínicos, es decir, 2 miligramos por centímetro cuadrado de piel o, lo que es lo mismo, para un cuerpo con una superficie normal, unos 40 gramos de crema al día. Aunque no llegues a alcanzar esta cifra, sí es importante repetir la aplicación del fotoprotector al menos una vez cada 60 minutos y, sobre todo, después del baño si éste no es resistente al agua.

Tanorexia, una obsesión.
La adicción a los rayos solares tiene nombre. Se llama tanorexia, y ya forma parte de la lista de los trastornos dismórficos corporales.  La obsesión por el bronceado y la adicción por tomar el sol o achicharrarse en las cabinas de rayos UVA aumenta significativamente cada año y los dermatólogos ya han dado la voz de alerta.  Los síntomas más comunes son las exposiciones prolongadas al sol, la frustración de creer que el nivel de bronceado desciende, el síndrome de abstinencia cuando no se puede tomar el sol  o acudir a una cabina de rayos y el uso incontrolado de autobronceadores. Últimas cifras hablan de que afecta más a mujeres que a hombres (tres sobre uno) y que se da principalmente entre los 20 y los 30 años en personas de baja autoestima. Hay tres tipo de tanoréxico: el que se expone al sol directamente, el que se encierra en las cabinas de rayos UVA y el que recurre continuadamente a los autobronceadores.

Cuidado desde dentro.
Está demostrado, los complementos nutricionales son capaces de actuar en las capas más profundas de la piel y de incidir en las células que forman su estructura. Los llamados precursores solares (generalmente formulados con Beta-Caroteno y sustancias antioxidantes) nos protegen desde dentro, donde los fotoprotectores convencionales no llegan. La nutricosmética solar funciona actuando como un fotoprotector químico anticipándose al riesgo y obteniendo un bronceado uniforme y más duradero. Sus efectos protectores tardan un mes en manifestarse (tiempo necesario para que se acumulen en la piel los carotenoides), por eso se recomienda empezar a tomarlos un mes antes de la exposición solar continuada.

Moreno sin Sol.
Hoy en día, el único bronceado sano y seguro es el realizado sin sol. Los productos llamados “autobronceadores” constituyen una alternativa segura para conseguir dar a la piel ese tono tostado sin los riesgos asociados a la radiación solar. El ingrediente clave de los autobronceadores es la dihidroxiacetona o DHA, ingrediente totalmente inocuo. Éstos actúan por oxidación. Cuando aplicamos el producto sobre la piel, éste se oxida al contacto con el aire y, como consecuencia, da un tono marrón tostado a los aminoácidos de las capas más superficiales de la epidermis. Es exactamente lo que ocurre cuando cortamos una manzana en dos y la dejamos durante un tiempo al aire.

No descuides el pelo.
La recomendación habitual de los especialistas es proteger las zonas del cuerpo más expuestas. Sin embargo, un 80% descuida  la protección del cabello frente al sol.  Somos conscientes de que  el verano es una estación difícil para el cabello y de que éste ha de hacer frente a las múltiples agresiones del sol, el cloro, el salitre o el viento, pero todavía muy pocas hacen uso de un fotoprotector capilar. Pruébalos, porque sus altos niveles de hidratación, sus  poderes protectores, las texturas acuosas y su condición de waterpoof  los convierten en productos únicos  para la melena. Los labios también se contemplan como “zona en el olvido”: más de un 42% de los españoles no utilizan una protección específica en esta zona. Esto ha provocado un aumento alarmante de la incidencia del cáncer labial. Aplicar siempre un stick con máxima protección durante la exposición solar.

Aunque no tomes el sol.
El 60% de hombres y mujeres no son conscientes del riesgo de los rayos solares en otras situaciones diferentes a la exposición directa al sol como, por ejemplo, caminar por la ciudad o el campo, realizar trabajos al aire libre o hacer deporte. En épocas de playa, una persona se expone a los rayos solares de 30 minutos a 3 horas. Sin embargo, existen situaciones en las que nos exponemos un tiempo mucho mayor y no nos protegemos. Durante el deporte o cuando vamos de excursión, no sólo nos hace daño la radiación solar directa sino también la reflejada o indirecta. Por ejemplo, en la nieve se refleja el 90% de la radiación solar; en la arena de la playa, el 30% si está húmeda; en el césped húmedo, un 20%; en el agua, 100%. De hecho, el 80% de la radiación solar llega a un metro de profundidad. Además de protegernos en estas situaciones, también es recomendable reponer líquidos y beber agua mineral en abundancia y frecuentemente para mantener los niveles de hidratación adecuados. El sol y el sudor consumen agua de nuestro organismo y corremos el riesgo de deshidratarnos. Es necesario vigilar sobre todo a los niños, cuya necesidad de agua es importante y sus centros de termorregulación son todavía inmaduros.

Por: Marián Vilá.

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