Verdades y mitos sobre el bótox

Aclaramos verdades y desmontamos falsas creencias. Te explicamos todo lo que necesitas saber sobre el bótox.

La toxina botulínica, a la que conocemos como bótox, es una proteína que actúa relajando la musculatura y deteniendo la movilización muscular excesiva y los impulsos nerviosos. El bótox se inyecta en cantidades minúsculas en los músculos del rostro para atenuar las arrugas de expresión y prevenir su aparición.

El bótox se ha consolidado como uno de los inyectables más populares y utilizados a día de hoy. Es inevitable que surjan mitos, conceptos erróneos e información falsa sobre el producto y el tratamiento.

El bótox es un tratamiento para corregir arrugas

El bótox es una de los métodos más fiables para hacer desaparecer las arrugas, pero, contrariamente a lo que la mayoría de la gente piensa, es mucho más efectivo cuando se emplea preventivamente que cuando se utiliza de manera rectificadora.

Si el paciente comienza el tratamiento como prevención para la aparición de arrugas necesitará menos cantidad de inyecciones, conseguirá un resultado más natural y, lo que es más importante, retrasará la aparición de arrugas y no tendrá que combatir con ellas cuando sean una realidad en la piel.

El bótox es tóxico para el cuerpo

Falso. Esta idea errónea proviene del hecho de que el bótox es una proteína purificada derivada de la toxina botulínica del tipo A, que contiene la misma toxina que causa la intoxicación alimentaria conocida como botulismo. Sin embargo, la concentración de la toxina que se emplea en las inyecciones es muy baja y totalmente inofensiva: no puede propagar sus efectos fuera del área de inyección.

Ahora bien, la inyección de la toxina está contraindicada cuando el paciente presenta algún tipo de infección en la zona a tratar, y en pacientes con hipersensibilidad a cualquiera de los preparados del producto.

El bótox deforma permanentemente las expresiones faciales

Muchos pacientes acuden a la consulta con la creencia de que las inyecciones de bótox pueden afectar permanentemente a la expresión facial, creando parálisis o deformando el rostro. Pero lo cierto es que la distorsión de las expresiones faciales es rara y suele ser causada por una dosis excesiva o por la utilización del fármaco en el área equivocada.

Para evitar cualquier riesgo es fundamental ponerse en manos de médicos que cuenten con la titulación oficial de especialista en cirugía plástica, estética y reparadora, y que trabajen en centros y clínicas acreditadas.

El tratamiento es doloroso y produce efectos secundarios

Falso. El producto se inyecta con agujas muy finas a nivel intramuscular y, como mucho, puede sentirse una ligera molestia que dura muy pocos segundos. Tras su aplicación pueden aparecer pequeños hematomas en el punto de inyección que desaparecen por sí mismos a los pocos días.

Los resultados son permanentes

Falso. Los efectos del bótox no son permanentes y generalmente “duran” entre cuatro y seis meses, momento en el cual se aconseja repetir el tratamiento para potenciar los resultados obtenidos y “educar” a los músculos. Eso sí, no se debe inyectar la toxina botulínica más de dos veces a lo largo de un año, ya que pueden generarse anticuerpos que anulen su efecto.

Las inyecciones de bótox son adictivas

Falso. No hay ninguna propiedad química en el bótox que sea físicamente adictiva para el cuerpo humano. Es posible que algunas personas, atraídas por los resultados de las inyecciones, comiencen a desear más inyecciones de las que necesitan; generando una adicción psicológica. La misión del cirujano plástico es aconsejar al paciente para evitar tratamientos excesivos e innecesarios.

Las inyecciones se recomiendan a partir de los 30 años

Falso. Aunque no es recomendable que un adolescente se someta a un tratamiento con inyecciones de bótox; a partir de los veinte años pueden aparecer arrugas y marcarse las líneas de expresión. De hecho, y como hemos comentado anteriormente, muchos cirujanos recomiendan iniciar las inyecciones a una edad más temprana para prevenir la aparición de arrugas.

El bótox solo tiene fines cosméticos

Falso. El bótox no solo es un gran aliado para combatir las arrugas y paliar el efecto del envejecimiento, es muy eficaz para el tratamiento de la sudoración excesiva, para mejorar condiciones oftalmológicas, ayuda a prevenir la migraña crónica, se emplea para disminuir la espasticidad relacionada con la esclerosis múltiple y otras enfermedades neurológicas.

Por: Dr. Julio Puig, especialista en medicina estética facial.

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