Albóndigas en salsa: los trucos para que queden perfectas

Las albóndigas caseras son un plato que siempre triunfa. Te damos algunos trucos para que te queden todavía mejor.

Las albóndigas en salsa son uno de esos platos que nos recuerdan a las que con tanto cariño nos hacían nuestras madres. Esta receta es deliciosa y un comodín al que podemos recurrir cuando no sepamos qué cocinar, pues podemos preparar de más y congelarlas. Si te encanta este plato tradicional, te vamos a dar algunos consejos para que te quede perfecto.

Aunque parece un plato sencillo de preparar, en realidad no lo es tanto. ¿Has intentado hacer albóndigas en casa pero te han quedado secas? La jugosidad de la albóndiga es una de las cosas más complicadas de conseguir, pero con estos trucos seguro que te salen de diez. ¡Toma nota!

Elige ingredientes de calidad

No importa qué plato vamos a preparar, los ingredientes tienen que ser siempre de buena calidad. Puedes utilizar carne sobrante de otra receta, pero si vas a ir a comprarla para preparar las albóndigas, entonces escoge la carne más grasa (por ejemplo, el cerdo) o utiliza las partes melosas de la ternera. Si no quieres hacerlas de carne, aquí tienes otras alternativas deliciosas.

Otro consejo importante es que la carne no esté demasiado picada y que no haya estado congelada previamente, pues perderá sabor. 

Deja reposar la masa 

Uno de los trucos que nos asegurará una receta de diez es precisamente el que muchas personas, erróneamente, se saltan: dejarlas reposar. Cuando las tengas listas, tapa el bol con papel film y deja reposar en el frigorífico durante dos horas. ¡Notarás la diferencia!

Aporta jugosidad con leche y huevo

Es la clave para que las albóndigas no nos queden secas. Mezcla la carne o pescado que hayas escogido con el resto de ingredientes :pimienta, sal, ajo, perejil, el huevo sin batir y miga de pan mojada en leche. Después, amasa todos los ingredientes hasta conseguir una textura homogénea. 

Utiliza tus manos para dar forma

A la hora de darle forma, muchas personas utilizan una huevera o incluso cucharones gigantes que venden en el mercado específicamente para ese fin. Bien, pues la realidad es que no son realmente necesarios. Lo mejor es darle forma a las bolitas con las manos y que el tamaño de las mismas sea adecuado para comer de un solo bocado. Cuando estés haciéndolo, ve mojándote las manos de vez en cuando para que la masa no se te pegue.

Fríelas a fuego lento

Tras añadir un poquito de harina, las albóndigas ya están listas para freírse. Añádelas cuando el aceite esté bien caliente y fríelas a fuego lento, pues de este modo conseguirás que se hagan bien por dentro y no se quemen por fuera. 

Y para la salsa...

  • Elabora la salsa en el mismo aceite donde has freído las albóndigas, pues así se impregnará de su sabor y quedará todavía más rico.
  • ¿Vas a hacer salsa de tomate? Recuerda pelarlos bien para no encontrarte después trazas de los mismos en la salsa. La cebolla y el ajo también han de pelarse a conciencia. 
  • Si la salsa te ha quedado muy líquida, puedes espesarla recurriendo a alguno de estos ingredientes.
  • Cocínala a fuego lento para exprimir al máximo su sabor.

¿Ya te han entrado ganas de albóndigas? Toma nota de esta deliciosas receta de albóndigas con verduras y vino blanco.

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