¿Cómo conservar las cebollas más tiempo?

La cebolla es uno de los alimentos más típicos en nuestra cocina. Te contamos cuál es la mejor forma de almacenarlas para que aguanten en buenas condiciones más tiempo.

La cebolla es uno de los alimentos básicos en la cocina. La podemos encontrar todo el año en los mercados, por lo que se ha convertido en un indispensable en infinidad de platos de nuestra gastronomía: ensaladas, sofritos, gazpacho e incluso tortilla de patata. Solemos comprarla en grandes cantidades (en bolsas grandes de varios kilos) y, evidentemente, no la consumimos de manera inmediata. Por eso, es importante saber conservarlas de manera adecuada si no queremos tener que tirarlas porque se nos han puesto malas. 

Tan importante es saber conservarlas adecuadamente como elegir las mejores en el mercado. Asegúrate de que no tengan golpes y que tampoco partes blandas. Deben estar bien secas y con el tallo cortado, sin germinar. De lo contrario, esto nos indica que la cebolla es vieja y está pasada. A la hora de guardarla en casa, ten en cuenta que la mala ventilación y las temperaturas extremas son los principales enemigos de la conservación de las cebollas. Te damos unos consejos para que tus cebollas aguanten en buenas condiciones durante más tiempo y evites el desperdicio de alimentos. ¡Toma nota!

Guárdalas en un lugar con buena ventilación. No deberías guardarlas en bolsas de plástico ni en recipientes en los que no corra el aire. Lo mejor es conservarlos en la propia malla o redecilla en la que se encuentran cuando las compraste. Si no dispones de una, también puedes conservarlas en una bolsa de papel llena hasta la mitad, pero asegúrate de hacerle unos agujeritos para que circule el aire.

No las metas en la nevera. Guardar las cebollas en un lugar frío durante demasiado tiempo podría hacer que se pudrieran. En caso de que ya hayamos partido una cebolla y queramos guardar la otra parte, sí es mejor guardarla en la nevera, pero envuelta en papel de aluminio. Si usas el cajón de las verduras, procura que no se amontonen y que no entren en contacto. 

Aléjalas de las patatas. Su embalaje es muy similar, por lo que en muchos hogares se almacenan juntas, pero es un error. Las patatas tienden a absorber la humedad de las cebollas, haciendo que se estropeen mucho antes. El motivo es el etileno, un gas que se desprende de forma natural al madurar las frutas y las verduras. Esta es la sustancia que hace, entre otras cosas, que cambien de color a medida que maduran, y también tiene que ver su acción en que la textura cambie, siendo más blanda según pasan los días sin abrir. 

Cuanto más lejos de la luz solar, mejor. Debemos conservarlas en lugares oscuros, pues la luz del sol en cantidades excesivas repercute negativamente en su conservación (empiezan a amargar). Ten en cuenta que si eliges un lugar muy frío, se pudrirán, pero tampoco es conveniente que estén en lugares muy cálidos, pues empezarán a brotar. ¿La temperatura ideal? Entre 4 y 10ºC. 

No laves ni cortes las cebollas. Este vegetal absorbe agua y humedad. Lo mejor para limpiarlas es un poco de papel de cocina. Tampoco deberías cortarlas, mejor almacénalas enteras.

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