Los errores que debes evitar cuando cocinas huevos fritos

Aunque a priori parece un plato de lo más simple, lo cierto es que en su elaboración se suelen cometer fallos que nos impiden sacar todo el partido de este delicioso alimento.

"¡No sabes ni freír un huevo!". Esta frase que a menudo utilizamos cuando nos referimos a alguien que tiene poca idea de cocinar también nos da una idea equivocada sobre la dificultad para elaborar esta básica receta. Porque aunque lo cierto es que parece que hacer un huevo frito es coser y cantar, en realidad no es tan sencillo y es probable que estés cometiendo algunos fallos sin darte cuenta.

Los huevos son un alimento increíblemente nutritivo y con un mundo de posibilidades en la cocina. Solemos pensar que cocinar con ellos no entraña mucha dificultad, pero a veces nos equivocamos y no le sacamos todo el partido que deberíamos. En su momento te contamos las claves para elaborar unos huevos revueltos esponjosos y suaves. En esta ocasión, queremos revelarte todo lo que tienes que saber para hacer unos huevos fritos perfectos, uno de los platos más clásicos y deliciosos que existen. Esta vez nos centramos en lo que no tienes que hacer, en los errores que cometes sin darte cuenta y que evitan que puedas disfrutar de ellos en su máximo esplendor. ¡Y te damos las soluciones!

No tener en cuenta la calidad y frescura del huevo

A la hora de comprar huevos, lo ideal es que escojas aquellos ejemplares cuya fecha de caducidad esté lo más lejana posible. Solo de ese modo conseguirás unos huevos fritos perfectos. El grado de frescura es determinante a la hora de elevar a la perfección este sencillo plato, y es que a mayor frescura, mayor unificación conseguiremos entre yema y clara. Por el contrario, si tienen ya un tiempo, la yema quedará esparcida y nos costará más freírlo. El truco del vaso con agua no suele fallar a la hora de chivarnos si está fresco o no. Si lo sumerges y se va al fondo, está fresco.

Hacer los huevos fritos en una sartén vieja

En ninguna cocina falta la típica sartén a la que tenemos apego pero que no está en sus mejores condiciones para cocinar. Te decimos lo mismo que en el caso de los huevos revueltos: para esta receta, mejor escoge otra que esté más nueva. El motivo está relacionado con la antiadherencia. En el caso de la nueva, todavía conservará esta cualidad, algo que no podemos decir de la sartén vieja. De este modo evitaremos que se peguen al fondo y se rompan al tratar de sacarlos

Usar aceite de girasol

El aceite de girasol es uno de los más recurrentes cuando se trata de hacer fritos. Sin embargo, en esta ocasión te recomendamos que te olvides de él y escojas aceite de oliva (virgen o virgen extra). Este líquido le aportará un sabor mucho más potente a los huevos y una textura todavía mejor. A la hora de echarlo a la sartén, no escatimes con la cantidad y recuerda que el fondo tiene que quedar bien cubierto. De lo contrario, no estamos friéndolo sino haciendo un huevo a la plancha.

Alejarnos de la sartén al introducir el huevo

No queremos que nos salpique el aceite y por eso nos alejamos de la sartén. Eso es lo lógico, pero no lo mejor para conseguir un buen resultado con nuestros huevos fritos. Cuanto más lejos nos situemos, más posibilidades habrá de que rompamos la yema a la hora de introducir el huevo. Como eso no es lo que queremos, una buena idea para evitar que suceda es echar el huevo en un vaso y desde este, a la sartén. Asegúrate de que la yema quede bien cocinada echando aceite caliente sobre ella.

El momento de añadir sal

Los expertos recomiendan agregar una pizca de sal antes de ponerlo en la sartén y otra posteriormente

Aunque un huevo frito es delicioso tal cual, podemos ponernos creativas añadiendo algún que otro extra para darle nuestro toque personal. Por ejemplo, cortando un poquito de cebollino y perejil en juliana y agregándolo al aceite al final de la fritura nos quedará un huevo a las finas hierbas. Un último consejo: ¡cómetelo en el momento!

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