Mermelada, confitura y compota: ¿en qué se diferencian?

Aunque el ingrediente principal es la fruta, existen diferencias notables en cuanto al modo de elaboración y proporción de azúcar. Te contamos todo lo que tienes que saber para distinguir cada uno de estos productos.

La mermelada, confitura y compota son una delicia que sabe todavía mejor untada en el pan o en una galleta. Estos productos son muy parecidos a simple vista, por lo que es habitual confundirlos. Aunque el ingrediente principal de todos ellos es la fruta, hay ciertas diferencias como el proceso de elaboración o la proporción de azúcar que permiten distinguir unos de otros. 

Aunque solemos llamar mermelada a toda conserva de fruta, realmente existen diferencias notables entre mermelada, confitura y compota que conviene conocer. Te desvelamos las características principales de estos productos que son un clásico del desayuno.

Qué es la mermelada

Se trata de un dulce elaborado principalmente con frutas enteras, troceadas o trituradas, a las que se le añade azúcar u otros edulcorantes. Se cocinan por reducción y durante este proceso se va disolviendo el azúcar, creando un almíbar y reduciendo su contenido en agua. De este modo no solo se potencia el sabor dulce de la fruta, sino también se alarga su vida útil.

Según la legislación vigente, el contenido mínimo de fruta nunca puede ser inferior a los 30 gramos por cada 100 de producto. Si alcanza los 50 gramos, entonces puede considerarse mermelada extra. Las hay incluso que contienen 60 gramos, aunque no suele ser lo habitual. También existen mermeladas 'light', pero para que cumplan este requisito deben llevar un 30% menos de azúcar, ingrediente que actúa como conservante natural, por lo que la reducción de la cantidad del mismo tiene que acompañarse de una mayor presencia de aditivos. Si vas a prepararla en casa, no te pierdas estos 10 trucos para que quede perfecta.

Qué es la confitura

A diferencia de la mermelada, la confitura se elabora con la pulpa o el puré de la fruta, y puede incorporar agua. Por tanto, se trata de una mezcla gelatinosa, homogénea y que presenta menos grumos que la mermelada.

La cantidad mínima de pulpa de fruta que tiene que contener es ligeramente inferior que la primera y se sitúa en torno al 35%. Si este contenido es del 45% o más, entonces se denomina confitura extra. Contiene trozos más grandes de fruta e incluso fruta entera suspendida en un almíbar, lo que hace que su aporte de azúcares sea ligeramente superior al de la mermelada.

Tanto confitura como mermelada podrían hacerse pasar por saludables debido a su contenido en fruta, pero lo cierto es que no es así. Según la Organización Mundial de la Salud, estos productos superan la cantidad diaria recomendada de azúcar, por lo que no deberían ser de consumo diario. Una mejor opción es la compota, que suele ser un producto de elaboración casera, con lo que podemos controlar la cantidad de azúcares. 

Qué es la compota

La compota es básicamente fruta cocida. Su contenido en azúcar suele ser muy reducido y de hecho, hay quien no añade nada. Para elaborar compota se requieren frutas con una pulpa más carnosa, por lo que manzanas, peras y ciruelas suelen ser las más utilizadas. Este tipo de conserva no está incluido en la legislación, pues realmente tiene más tradición en el ámbito casero. No te pierdas esta deliciosas recetas de compota de ciruela y compota de manzana y arándanos.

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