Trucos para que la salsa bechamel quede perfecta

Básico indiscutible de la cocina, esta salsa es la base de las croquetas y también imprescindible a la hora de preparar lasaña o canelones. Te contamos las claves para que te quede deliciosa.

La salsa bechamel es un clásico en la cocina y una de las más utilizadas. No solo se utiliza como base de las deliciosas croquetas, sino que también forma parte de otros platos igualmente apetecibles como la lasaña o los canelones. Prepararla no tiene mucho misterio (aquí tienes la receta) pero sí es necesario tener en cuenta algunas recomendaciones para que quede perfecta y, sobre todo, no se formen grumos.

Aunque muchas de las que venden en el supermercado son una buena opción, ninguna será comparable a la que preparamos casera. Seguro que la que tú haces está deliciosa, pero aquí van algunos sencillos trucos para que quede todavía mejor. ¡Toma nota!

No experimentes con los ingredientes

Muchas personas, en su afán por tratar de aligerar esta salsa, deciden modificar los ingredientes a su antojo, pero es un error. Los ingredientes para elaborar la bechamel son los que son: harina, leche, sal y mantequilla. No te recomendamos utilizar leche desnatada, pues reduce mucho el sabor de la receta. Si eres vegana y quieres disfrutar de esta deliciosa salsa, puedes sustituir la mantequilla por aceite de oliva, y la leche de vaca por una alternativa de almendras, por ejemplo. 

Respeta las cantidades

Si ser precisa con los ingredientes es importante, todavía lo es más no experimentar con las cantidades. Seguro que se te ha pasado por la cabeza alguna vez eso de echarle menos mantequilla para hacerla más ligera, ¡pero es un error! De esta forma, lo más probable es que la salsa nos quede desequilibrada y no ligue bien.

Tamiza la harina

Antes de preparar el roux, es importante que la harina esté tamizada para que así sea más ligera (este proceso separa los diminutos granitos entre sí). Este paso no es milagroso contra los grumos, pero sí nos va a ayudar bastante. 

La leche, mejor caliente

Una de las causas por las que se producen los grumos es por echar fría la leche. Esto tiene fácil solución: añade la leche caliente, no hace falta que esté hirviendo, pero sí que haya adquirido cierta temperatura. Otro truco para reducir los grumos es echar la leche de golpe.

No dejes de remover

Para evitar que se pegue en el fondo del cazo o que salgan grumos, es importante que no paremos de remover mientras este cazo está al fuego y hasta que la bechamel haya espesado, algo que puede llevar de 15 a 25 minutos.

Remueve con cuchara y después usa las varillas

Para remover el roux, utiliza una espátula de silicona o una cuchara de madera. Una vez que hayas añadido la leche, pasarás a remover con las varillas para que la bechamel espese.

Las especias que mejor le van

Aunque no hace falta añadir más que sal, puedes agregar también alguna que otra especia. Las que mejor le van son la nuez moscada y la pimienta, esta última mejor blanca que negra.

Corrige los grumos

Los grumos tienen fácil solución, solo tienes que pasar la salsa por la batidora o un colador... ¡y listo!

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