Cómo hacer kéfir: receta de kéfir de agua y de leche

De sabor ácido muy característico, el kéfir es una bebida probiótica con excelentes beneficios para la salud. Fácil de hacer, puede prepararse con leche o con agua (ideal para quienes siguen un estilo de vida vegano).

El kéfir es una bebida fermentada y cultivada, cuyo sabor recuerda mucho al sabor que posee el yogur natural (aunque es cierto que es ligeramente más ácido). De hecho, su preparación es bastante similar, convirtiéndose así en un excelente producto lácteo fermentado con muchos beneficios para la salud.

Procede de las montañas del Cáucaso de Rusia, donde los historiadores creen que se originó. En ocasiones es incluso conocida como el “champán de la leche”, debido principalmente a su característica textura efervescente. Precisamente, es esta carbonatación natural la que le proporciona una textura ligera, cremosa y espumosa, incluso cuando es elaborada a partir de leche baja en grasa.

Para su elaboración, es necesario el uso de una serie de granos “iniciadores”, que son una maravillosa combinación de levaduras, bacterias saludables y proteínas de la leche. 

Durante el proceso de elaboración, la bacteria Lactobacillus caucasius fermenta la lactosa en la leche convirtiéndose en ácido láctico, siendo el responsable de su sabor ácido. Luego se utilizan dos levaduras, el Saccharomyces kéfir  y el Torula kéfir, dos levaduras que hacen que la lactosa fermente en una pequeña cantidad tanto de alcohol como de dióxido de carbono, responsable final de su carbonatación.

La fermentación de esta levadura produce una pequeña cantidad de alcohol, proporcionando un contenido de entre un 0,2 a un 0,3 por ciento de alcohol, aunque puede alcanzar los 0,5.

Eso sí, antes de su consumo, los granos o nódulos de kéfir son extraídos. Una de sus principales ventajas es que pueden volverse a utilizar para elaborar un nuevo lote de kéfir

Receta de kéfir de leche

Ingredientes:

  • 1 cucharada de granos de kéfir
  • 4 tazas de leche entera + 4 tazas de leche entera

Preparación:

  1. Es uno de los pasos más importantes. Es conveniente limpiarlo todo adecuadamente, con jabón común (no es recomendable utilizar jabones antimicrobianos). Tanto las jarras de vidrio como las cucharas y, evidentemente, las manos.
  2. Añade a una jarra de vidrio grande los granos de kéfir y luego vierte 4 tazas de leche entera. Cubre la jarra con algunos filtros de papel para café, o con paños de tela perfectamente limpios. Luego asegúralo con la ayuda de una banda de goma, de esta forma evitarás que entren polvo o insectos.
  3. Coloca la jarra en un lugar cálido y oscuro (entre 18 a 29 ºC) durante aproximadamente 24 horas. El kéfir estará listo cuando se haya espesado levemente y tenga un ligero olor fermentado. Aún así, si el kéfir se ha separado en un suero amarillento de aspecto acuoso estará igualmente bien. Se trata solo de una señal de que es posible reducir la duración de la fermentación la próxima vez, o bien utilizar más cantidad de leche.
  4. Coloca un tazón ancho no metálico debajo de un colador (igualmente no metálico) de malla fina. Vierte el kéfir en el colador, removiendo con una cuchara de madera para forzar el kéfir con suavidad.
  5. Enjuaga bien el frasco grande donde el kéfir fermentó, y agrega los granos nuevamente. Si lo deseas, vuelve a añadir 4 tazas de leche fresca, y vuelve a comenzar el proceso nuevamente.

Cómo conservar el kéfir fresco

Una vez terminado el kéfir, si no deseas volver a comenzar con el proceso, puedes transferirlo a un frasco de cristal que puedas cerrar herméticamente, y conservarlo en el refrigerador durante un máximo de 2 semanas.

Receta de kéfir de agua

Ingredientes:

  • ½ taza de granos de kéfir de agua
  • 8 tazas de agua
  • ½ taza de azúcar orgánica
  • ½ limón
  • 2 ciruelas pasas

Preparación:

  1. Después de limpiar bien todos los utensilios, incluyendo las jarras de cristal, llena dos tarros con 4 tazas de agua fría cada uno.
  2. Añade ¼ de taza de azúcar en cada uno, removiendo bien con la ayuda de una cuchara de madera para que se disuelva. Añade ahora ¼ de taza de granos de kéfir a cada frasco.
  3. Agrega ¼ de rodaja de limón a cada frasco.
  4. Añade ahora 1 ciruela a cada frasco.
  5. Luego cubre ambos frascos con la ayuda de un paño de cocina delgado perfectamente limpio. Agarra los paños con la ayuda de un elástico de goma. Resérvalos durante 2 a 4 días.
  6. Pasado este tiempo, el kéfir habrá fermentado ligeramente. Cuela ambos frascos llenando nuevos frascos de cristal perfectamente limpios. Reserva los granos de kéfir en un frasco que puedas cerrar herméticamente en la nevera.
  7. ¡Listo! Si lo deseas, puedes añadir un poco de fruta limpia en el interior de los frascos. Si es así, lo ideal es cubrirlo con una tapa de metal y dejarlos en reposo otras 24 horas más.

¿Es seguro hacer kéfir en casa?

Dado que el kéfir es un producto fermentado, es necesario cumplir una serie de pautas estrictas para garantizar que sea seguro para el consumo. Y es que si se hace incorrectamente aumentan los riesgos para la salud.

Por tanto, si decidimos elaborarlo en casa, deberemos asegurarnos de seguir los pasos que se indican en la receta, manteniendo las temperaturas correctamente, los tiempos de fermentación y el equipo perfectamente esterilizado.

¿Cuáles son las principales variedades de kéfir?

Lo cierto es que existen muchas variedades de kéfir, cuyas recetas difieren en función de las bacterias y levaduras específicas utilizadas durante el proceso de fermentación de la leche. Además, también depende del tipo de leche utilizada.

Tanto en nuestro país como en el resto de países europeos, por ejemplo, lo más común es elaborarla con leche de vaca o de cabra, mientras que la mayor parte del kéfir que se vende en otros países, como por ejemplo podría ser el caso de Estados Unidos, está elaborado a partir de leche de vaca.

Pero también puede elaborarse con otras bebidas, como por ejemplo podría ser el agua o las bebidas vegetales de soja, coco, arroz o almendra, convirtiéndose así en una opción excelente tanto para veganos como para vegetarianos. Aunque no se preparan con leche, sí se elaboran con los mismos cultivos bacterianos y de levadura, y ofrecen absolutamente los mismos beneficios probióticos.

¿Qué beneficios ofrece?

El proceso de fermentación del kéfir ayuda a descomponer la mayor parte de la lactosa presente en este preparado, por lo que las personas con intolerancia a la lactosa podrían tolerarlo mejor. Sin embargo, cuando el kéfir es elaborado con leche, cualquier persona con alergia a la leche debe evitarlo, especialmente si también se evita el consumo de caseína.

Una de las principales cualidades del kéfir tiene relación con su contenido en bacterias probióticas y levaduras, las cuales pueden ayudar de forma positiva a la hora de mantener equilibrado nuestro sistema digestivo. De hecho, puede recolonizar su intestino con bacterias beneficiosas, pro ejemplo después de haber terminado con un ciclo de antibióticos, previniendo o tratando la diarrea asociada con este tratamiento.

Desde un punto de vista nutritivo, además, el kéfir contiene proteínas, potasio, calcio y vitaminas del grupo B, especialmente cuando se elabora con leche.

Christian Pérez

Christian Pérez

Editor de Gaia Media Magazines y creador de revistas como Natursan, Vegveggies o Saludablementebien. Creador de contenidos especializado en nutrición, lifestyle y salud. Y lo más importante: Papá de 2 niñas

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