Consejos para acertar con el vino en una comida de fiesta

Las claves de cómo elegir vino y cómo tratarlo durante una cena para acertar de principio a fin tanto con la elección como con la degustación del mismo no son especiales de las fiestas de Navidad, se pueden y se deben aplicar también a cualquier otro festín gastronómico que vayamos a maridar con esta bebida maravillosa.

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Vino (Foto: iStock)

Mucho se habla en estas fechas de las cenas de Navidad y todos los trucos para triunfar. Aquí mismo te hemos recomendado incluso alternativas veganas para demostrarte que, en realidad, no hace falta ceñirse a los clásicos para completar una mesa sobresaliente. Pero resulta especialmente curioso el interés que genera el vino en estas fechas; quizá porque es una aportación habitual de los invitados en compensación por el trabajo de los anfitriones en la cocina o simplemente porque el cuerpo pide más “caldo” empujado por el espíritu navideño.

Sea como fuere, las claves de cómo elegir vino y cómo tratarlo durante una cena para acertar de principio a fin tanto con la elección como con la degustación del mismo no son especiales de las fiestas de Navidad, se pueden y se deben aplicar también a cualquier otro festín gastronómico que vayamos a maridar con esta bebida maravillosa. 

En primer lugar, en caso de que seas tú quien va a escoger el vino de la comida, hay dos pasos previos fundamentales antes de elegir la terna de los finalistas. Por un lado, conocer bien el menú, algo que es mucho más sencillo si lo habéis preparado en casa, y por otro lado, recordar la importancia del orden en el que se sirven en caso de que vayáis a cambiar de estilo en cada fase de la comida, que puestos a disfrutar de todo el esplendor de la comida festiva sería lo suyo.

La regla en este sentido no ha variado con el paso de los años: los vinos más ligeros primero, a continuación, coincidiendo con el plato principal, los que tienen más peso y cuerpo, y por último, los dulces con el postre. En caso de que solo vayas a aportar un vino a la mesa, lo mejor es no arriesgar y apostar por un producto de calidad, un vino serio, con impronta, aunque ello suponga rascarse un poquito más el bolsillo. Merece la pena.

¿Tinto o blanco?

No confundas esto último con restringir la compra a los vinos tintos, porque otro mantra del mundo vinícola que ya no es tal es el de que los vinos blancos son para el pescado y los tintos para la carne. Esta creencia extendida entre el consumidor medio, gracias a la evolución del sector y la gran calidad y variedad de productos que existen, ya hace tiempo que quedó obsoleta. De todas formas, si no eres un experto en la materia, para no fallar, nada mejor que, si tienes la suerte de vivir cerca de Madrid, adquirirlo en alguna de las mejores vinotecas de la ciudad de la mano de los expertos que asesoran en ellas. 

También es muy importante que te informes bien de las necesidades del vino o los vinos que hayas elegido finalmente para maridar la comida. Esto es algo que te resultará muy sencillo si te dejas asesorar en comercios como los que acabamos de recomendarte, pero si ya lo tenías en la bodega de casa o lo has decidido adquirir por tu cuenta, conviene que te documentes sobre cuáles son las condiciones ideales para consumirlo. 

 

Copas de vino
Copas de vino (Foto: iStock)

A grandes rasgos, la franja térmica de los blancos comienza en los 8 grados aproximadamente, pero puede aumentar hasta los 14 grados dependiendo del cuerpo del producto. En cambio, el tinto se consume a temperaturas algo más elevadas generalmente, aunque siempre fresco. Pero es un punto en el que no se puede generalizar porque cada vino es un mundo, y eso es lo bonito de esta bebida tan carismática, que cada vino tiene su propia personalidad.

En cualquier caso, además de informarte sobre la temperatura, también deberás hacerlo sobre si requiere ser decantado o no, por ejemplo. Hasta el más mínimo detalle importa, también el hecho de mantenerlo a la temperatura adecuada durante la cena, de ahí que reivindiquemos a esa gran olvidada de las comidas especiales celebradas en el hogar, la cubitera.

La copa perfecta

Y si hablamos de detalles que importan para acertar con el vino, qué decir de la copa en la que servirlo. Grábate a fuego algo clave en este sentido: por muy bonito que te pueda parecer el vidrio de color, el vino necesita que sea fino y transparente, de lo contrario se perderán matices y también la apreciación del color. Todo suma en esto del vino. Tanto es así, que lo recomendable es secar el vidrio antes de servir con un paño, nunca con con papel o cualquier otro material que pueda dejar restos. Puestos a afinar, lo suyo es hacerlo al 100%, ¿no?

Con estos últimos consejos, estaría completa la lista para acertar con el vino en una comida de fiesta, tanto en la elección como en el trato que se le da al producto, pero hay dos recursos más que son un plus para la causa. Abre una botella magnum, de 1,5 litros, para que en la mesa se dé rienda suelta a la euforia, algo que siempre ayuda a que la reunión mejore; y por otro lado, puedes elegir algún vino que tenga relación con uno o varios invitados. Es el mejor comodín por si no te han salido de diez las recetas que hayas preparado...

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