Errores que probablemente estás cometiendo al hacer té

Hacer té es muy fácil, pero prepararlo correctamente puede no serlo tanto, especialmente si es la primera vez que vamos a elaborarlo.

Preparar té es sumamente sencillo y fácil, tanto como preparar una tetera o calentar agua en una cacerola, esperar 5 minutos, y servirnos una taza de té bien caliente. Sin embargo, es necesario hacerlo correctamente para conseguir todo el sabor y todo el aroma de las hojas de té. También es fundamental prestar especial atención a la variedad de té que vayamos a preparar, ya que en muchas ocasiones requerirá no solo un tiempo de infusión específico, sino también una temperatura adecuada.

Además, podemos optar por preparar el té de muy diferentes maneras, ya sea con la ayuda de una tetera eléctrica, una cacerola al fuego o una tetera tradicional. De esta forma, siempre es posible disfrutar de una taza de té, fácilmente y sin demasiadas complicaciones.

Pero aunque el proceso sea relativamente sencillo (aunque en un comienzo comenzar a explorar la elaboración del té puede parecer muy difícil), no significa necesariamente que lo estemos haciendo correctamente.

De hecho, si tomas té habitualmente, es muy probable que en algún momento, al probar la bebida, te percataras que tenía un sabor demasiado fuerte y áspero, indicativo de que posiblemente no se respetó el tiempo adecuado de infusión, y las hojas de té permanecieron durante muchos minutos en contacto con el agua.

No utilizar la suficiente cantidad de hojas

Dependiendo del tipo o de la variedad de té que vayamos a preparar, no siempre tendremos suficiente con una cucharadita. Y no solo depende de la variedad, también de las características que tengan las hojas.

Por ejemplo, una cucharadita de hojas de té negro, rotas, tenderá a pesar más que una cucharadita de té negro de hojas más grandes. Si optamos por las segundas, nos ofrecerán un té mucho más débil.

Por tanto, si por lo general optas por hojas rotas y de pequeño tamaño, lo ideal es utilizar poca cantidad. El tamaño de la tetera también influye: lo mejor es usar teteras pequeñas, y cubrir siempre el fondo con hojas de té.

Usar agua de mala calidad

El agua, como es lógico suponer, se convierte en uno de los elementos más importantes a la hora de preparar el té, junto -claro está- con las hojas de té. Uno de los errores más comunes es utilizar agua corriente del grifo, la cual tiende a ser, en realidad, demasiado débil para las hojas de té más suaves.

Por ejemplo, mientras que el té verde, blanco, oolong, negro y chino generalmente requieren de agua blanda, únicamente algunas variedades de té precisarán de agua dura, como es el caso de los tés africanos e indios

Preparar el té durante demasiado tiempo

Volvemos nuevamente a un factor sumamente importante: el tiempo de infusión y preparación de nuestro té. No es recomendable dejar el té en infusión durante demasiado tiempo.

Es muy común comenzar a preparar el té, y cuando dejamos las hojas infusionándose, comenzamos a hacer otras tareas, hasta que nos damos cuenta que nos hemos olvidado (posiblemente 8 minutos después). El resultado será el menos deseado: la bebida se tornará amarga, muy astringente y áspera.

También es imprescindible prestar atención a la variedad de té. Por ejemplo, el té verde japonés Sencha debe infundirse hasta por 1 minuto, mientras que el té negro requiere un máximo de 5 minutos (aunque lo ideal es optar por tiempos de entre 1 a 2 minutos).

Aunque si no sabes el tiempo de infusión recomendado para la variedad o el tipo de té que vayas a preparar, lo ideal es comenzar siempre con un tiempo de infusión más corto, y probar luego si su sabor nos gusta.

Temperatura incorrecta

Al igual que el tiempo que estamos infusionando las hojas de té en el agua, la temperatura en la que se encuentre el agua es igualmente fundamental. Y, como ocurre con los minutos de reposo, cada variedad de té debe tener la temperatura correcta.

Por ejemplo, la mayoría de tés japoneses suelen ofrecer un mejor resultado cuando se elabora con agua a baja temperatura. En este sentido, lo ideal es mantener la temperatura del agua por debajo de los 80 grados para la mayoría de tés verdes

En el caso particular del té negro, se requiere una temperatura de entre 80 a 100 grados, y para la variedad té oolong lo ideal es prepararlo a 90 grados.

En cualquier caso, un termómetro de cocina nos será siempre de mucha ayuda. Dado que es muy útil para controlar la temperatura que alcanza el agua. Y si nos hemos pasado, podemos optar por dejar que se enfríe un poco, controlando la temperatura y empezando a infusionar justo en el momento en el que llegue a la adecuada.

Utilizar tés de baja calidad

Puedes convertirte en un auténtico sibarita del té, y escoger siempre tés de la mejor calidad. O, al menos, intentar que los tés que vayas a preparar tiendan a ser de la mejor calidad posible. En muchas ocasiones, esto no requiere necesariamente de una gran inversión, dado que en las tiendas puedes encontrar tés de excelente calidad, a muy buen precio.

Cuando se usa té de baja calidad, o con hojas viejas, la bebida siempre acabará sabiendo mal, independientemente de lo cuidadosos que seamos en su preparación.

La conservación del té es también fundamental. ¿Lo ideal? Mantener las bolsitas de té cuidadosamente selladas y/o todas las latas debidamente cerradas, y alejadas de cualquier fuente de calor, luz o humedad.

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