Guía para iniciarte en el mundo del vino

Ha llegado el momento de dar un paso más allá y salir de la típica copita de Ribera de siempre –que ni recuerdas bien cuál es– y, sobre todo, de la moda de los ‘frizzantes’. En el ADN de nuestra cultura, se encuentra el vino y te aseguramos que dar tus primeros pasos como enóloga aficionada va a sorprenderte. Primera lección: ponte una copita de tu vino preferido y sigue leyendo.

  • Autor: Rocío Ponce 

La pasión por el vino no es solo cuestión de disfrute nacional y social: un 1 % del PIB de nuestro país corresponde al sector del vino, presente en todas las comunidades autónomas, y nos pone en el primer puesto mundial como exportadores, en volumen, y el tercero, en valor.

Cómo manejarte como una entendida sobre el vino

Se puede decir que España es el primer viñedo del mundo. Contamos con 969.000 hectáreas de viñedo (el 13 % del total mundial). Con más de 43.000 bodegas, desde unipersonales a grandes empresas.

  • Somos el primer exportador a nivel mundial en volumen, con algo más de 21 millones de hectolitros, según datos de 2019.
  • En nuestros país hay cerca de 150 variedades autóctonas de uva plantadas. Las más cultivadas son: airén, tempranillo, bobal y garnacha tinta. El 13 % de la superficie total de viñedo ya es de producción ecológica.
  • Según el ministerio de agricultura, pesca y alimentación, los hogares españoles destinan a la compra de vinos el 1,54 % de su presupuesto para alimentación y bebidas, lo que supone un gasto per cápita de 23,23 € por persona y año. El consumo medio es de 7,69 litros por persona y año.
  • El enoturismo es un tipo de turismo al alza. Se enfoca en las zonas de producción vinícolas para conocer desde dentro el mundo del vino, sus bodegas, viñedos, elaboración, historia... Por supuesto, se relaciona con el turismo gastronómico y cultural de la zona que se visite al unir en sus planificaciones restaurantes, museos, almazaras, queserías, etc.
  • Las rutas enológicas más visitadas de España son: la Ruta del Vino y el Brandy del Marco de Jerez, la Ruta del Vino Ribera del Duero y la Ruta del Vino y el Cava del Penedès. También están entre las más interesantes las de Rioja Alta, Calatayud, Rioja Alavesa y Rías Baixas.

Denominaciones de origen

Identifica un producto originario de un lugar determinado, cuya calidad o características se deben fundamental o exclusivamente a un medio geográfico particular, con los factores naturales y humanos inherentes a él, y cuyas fases de producción tienen lugar en su totalidad en la zona geográfica definida.

Constituyen el sistema utilizado en nuestro país para el reconocimiento de una calidad diferenciada. En España, tenemos un total de 70 denominaciones de origen del vino.

Para que un vino obtenga la denominación de origen, debe cumplir ciertos requisitos: ser elaborado con uvas procedentes exclusivamente de esa zona geográfica, tener unas características especiales y una calidad que solo se puedan conseguir gracias al medio geográfico, debe gozar de elevado prestigio en el mercado por su origen y que hayan pasado, al menos, 5 años desde que se reconoció al vino como producto de dicha zona.

¿Qué deberías saber antes de elegir un vino?

“A la hora de elegir un vino en el restaurante, tendremos en cuenta nuestro gusto, pero también el tipo de cocina. Si deseamos cambiar de vinos, elegiremos de más suaves a más complejos, como uno con crianza en barrica.

Podemos empezar con una copa de espumoso o jerez y seguir con blancos. El siguiente puede ser un rosado, cada día más gastronómicos, y terminar con un vino tinto. En el caso de los postres, también es buena opción elegir uno dulce, si el tipo de postre lo permite”.

¿Quieres acertar? “Tomaría una manzanilla o fino con aperitivos típicos, como aceitunas o almendras. Los entrantes de sabor delicado, con vinos blancos tipo Albariño, Godello o Verdejo. Para pescados suaves, vinos blancos con madera o rosados tipo provenzal, que también servirían para carnes blancas. En el caso de carnes sabrosas o de caza, apuesta por un tinto potente. En los postres afrutados, moscatel con buena acidez y para los chocolates, oportos”.

Errores comunes. “Para mí, uno muy común es tomar el blanco y espumoso demasiado frío, porque pierde mucho en aromas. En ningún caso, añadiremos hielo a nuestro vino. Otro error es tomar el espumoso para el postre, es más acertado empezar con espumoso y no cambiar que tomar vinos y, luego, un espumoso”.

Tipos de copas que necesitas

“Lo ideal es tener varios tipos de copas: para espumoso, blanco y tinto. Las de blanco de tamaño mediano nos valdrán para también para el rosado y las de tinto para blancos complejos con crianza en barrica. En cualquier caso, con tres tamaños de copas, tendríamos suficiente”.

Cómo conservar la botella, si no la terminas

“Siempre en la nevera, tapada con corcho. Para los espumosos, utilizaremos un tapón especial, para que conserve el carbónico”.

Así sirve el vino un sumiller

A la temperatura adecuada de consumo a su tipo, abriendo la botella de forma elegante, con un sacacorchos de dos tiempos. En una mesa auxiliar, con un pequeño plato para dejar el corcho y una pequeña servilleta de hilo, para limpiar el cuello de la botella. Se va poniendo una cantidad comedida en cada copa.

Además, se ayuda de la servilleta de lino pequeña para ir recogiendo la gota que cae entre copa y copa: así se evitan manchas en los manteles. ¿Te atreves a imitarlo?

Tres pasos para catar el vino como un profesional

  1. Observa. Descorcha y sirve el vino. Primero, huele el corcho, para asegurarte de que está en buenas condiciones. Después, coge la copa por el tallo o la base, para evitar que se caliente el contenido. El color te dará una idea de la edad del vino. En un tinto, cuanto más rubí o cereza y brillante es el vino, más joven; si es más granate o teja, suele ser un vino más envejecido con crianza. Por último, mide la densidad del vino observando cómo caen las lágrimas. A menor velocidad de caída, mayor densidad y graduación alcohólica.
  2. Huele. Sin agitar, introduce la nariz en la copa y huélelo. Primero, localizarás los aromas propios de la uva. Después, agita el vino ligeramente, para que desprenda más aromas, los que se originan en la fermentación. Y, por último, agita con más energía, para que aparezcan los aromas bouquet, los que se desarrollan durante la crianza del vino.
  3. Saborea. En boca, el vino hay que pasarlo con la lengua de un lado al otro para tratar de apreciar los cuatro sabores básicos. Un vino redondo es aquel que logra el equilibro perfecto entre ácido, dulce, salado y amargo. Por último, traga el vino y expulsa el aire por la nariz para analizar la vía retronasal. Sería larga, en el caso de que, durante un tiempo, notes esas mismas sensaciones.

El arte del maridaje

No es tan simple como decir que el vino blanco va con los pescados y el tinto, con la carne: “El vino es, hoy, también un punto de partida para la creatividad culinaria”, asegura Josep Roca, ‘camarero de vinos’ –como le gusta autodefinirse– de El Celler de Can Roca, en el prólogo de Los cocineros del vino (Planeta Gastro).

Te recomendamos este interesante y precioso libro que habla de algo más que los maridajes, de la cocina del vino, de una revolución líquida fascinante donde los sumilleres son testimonio de una época. “Tan difícil es elaborar un buen vino como un plato de alta cocina, con el añadido de que el proceso del enólogo llega cada año envuelto en la incertidumbre propia del campo”, explica en el mismo libro Rafael Ansón, presidente de la Real Academia de Gastronomía.

"Gadgets" para amantes del vino 

El mundo de los vinos también cuenta con un amplio mercado de utensilios para los más friquis y especializados. Por ejemplo, existe un tapón de corcho que mantiene el frío gracias a un gel térmico que atraviesa el interior de la botella (de Corkcicle). Si lo de la temperatura de cada vino te obsesiona, necesitas un termómetro digital tipo pulsera para tus botellas.

Descorchar no debe ser un problema, con la cantidad y variedad de sacacorchos eléctricos que te lo ponen superfácil. Como tampoco debes preocuparte si abres una botella de vino solo para una o dos copas, con una bomba de vacío podrás mantener lo que sobre en perfectas condiciones evitando la oxidación.

Un vino para cada ocasión

  • Una cita romántica. Riesling alemán, copa de jerez, espumoso o tinto ligero.
  • Después de un mal día y en medio de un baño en casa, toma una copa de jerez.
  • Una comida en familia. Un blanco o un tinto con algo de historia detrás de la bodega, para poder contar en la comida. Vinos sencillos de paladar y que se acomoden fácilmente a todos los gustos.
  • Una reunión de amigos. Si son aficionados al mundo del vino, caldos raros. Si no, vinos fáciles y amables al paladar.
  • Un regalo especial. Decántate por un vino bueno y de etiqueta conocida. Si es conocedor de vinos, es mejor un vino bueno de un gran productor, aunque no sea tan conocido.

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